En qué va el proceso de paz en Colombia

Escrito por Mónica Orjuela
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Desde hace ya tres otoños que en Oslo se abrieron oficialmente los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - FARC. Los medios de comunicación internacionales arribaron para tener la primicia de la que sería la posible desaparición una de las últimas guerrillas junto con el Ejercito de Liberación Nacional activas en Sur América. Mientras las hojas caían y los corresponsales se maravillaban con la singular belleza de esta temporada, las delegaciones se preparaban en un hotel a las afueras de la ciudad para hacer pública la esperanza de paz en Colombia.

El discurso de las FARC de ese entonces, daba la sensación de haberse congelado en el tiempo, algunos de ellos recién habían salido de la selva y mientras la guerrilla afirmaba el que modelo económico era el eje central sus peticiones, el gobierno aseguraba a través de su delegado Humberto de La Calle, que el modelo económico en estos diálogos “no se toca”.

Los acuerdos después de la apertura tienen lugar en la Habana Cuba y desde allí nos vamos enterando de los compromisos alcanzados. Los discursos y el estilo han sido tocados por la diplomacia y se ha pasado de los intensos combates en las selvas de Colombia, al ejercicio de la política. Yezid Arteta exjefe guerrillero y ahora analista político, afirma que “en 3 años de negociaciones las FARC han alcanzado su punto de maduración política y acoplaron su alegato, lenguaje y estética a los tiempos que corren”. Por ejemplo, inicialmente decían que se debían expropiar las propiedades adquiridas por extranjeros, ahora hablan de “establecimiento de límites” a la compra de tierras por foráneos.

Recientemente la prensa publicó una foto donde el presidente Juan Manuel Santos estrecha la mano del jefe guerrillero Rodrigo Londoño Echeverri conocido como alias “Timochenko”, ambos anunciaron que se darían seis meses para alcanzar un acuerdo de paz definitivo, "la paz es posible y está más cerca que nunca", dijo Santos, "haremos todo lo que esté a nuestro alcance por lograr en pocos meses el acuerdo final de paz", expreso Londoño.

El apretón de manos sucedió una vez se hiso público el acuerdo sobre de Justicia Transicional, considerado uno de los asuntos más sensibles de estos diálogos. Lograron crear una jurisdicción especial para juzgar los crímenes cometidos durante más de medio siglo de conflicto en el que han participado no solo guerrilleros, sino militares, empresarios, policías, autoridades civiles y paramilitares. Aquí serán amnistiados todos los delitos con acepción los crímenes de lesa humanidad.

Aunque este cuerdo sobre justicia no ha dejado contento a todo el mundo, especialmente a la oposición en Colombia, si que se destaca el enfoque que tiene en las victimas y la construcción de la paz a través de la verdad. Se creará un tribunal para la paz, un sistema integral de verdad, reparación y no repetición. Finalmente Santos explicó que, una vez firmado ese acuerdo definitivo, planeado para marzo de 2016, habrá un plazo de 60 días para que los guerrilleros se desmovilicen.

Aunque en estos años se han logrado acuerdos significativos en los puntos de desarrollo agrario, participación política y drogas ilícitas, aun quedan preguntas por responder, especialmente cuando llegue la hora de la implementación de los acuerdos y el pos-conflicto. Para Janeth Bautista representante de las victimas, esta por ver si la calidad de los magistrados que juzgarán los crímenes es idónea “y si los militares tienen o no voluntad política de romper el silencio”, otra inquietud tiene que ver con el desmonte de las estructuras paramilitares que han permeado la institucionalidad, hacen parte de la cadena del narcotráfico y amenazan permanentemente la supervivencia del movimiento social.

En cuanto a la participación política, las dudas sobre ¿como y bajo que partido político van a participar los lideres guerrilleros en las urnas?, no están claras y aunque existen partidos de izquierda como la Unión Patriótica o el Polo Democrático, ninguno a afirmado que acogerá a la guerrilla. Según una encuesta de la revista Semana donde se pregunto si el jefe guerrillero “Timochenko” debería ir al congreso, el 80% respondió que no, lo que evidencia una fuerte desaprobación de la opinión pública. Lo que si está claro, es que si se quiere "asegurar que se rompa para siempre el vínculo entre política y armas" tendrá que existir este escenario.

En estos 6 meses las partes deberán definir, como se implementarán los acuerdos dentro de la constitución colombiana, cuales serán los mecanismos de refrendación o aprobación de pueblo colombiano a lo acordado, cuales serán los mecanismos de verificación internacional que tendrán la tarea de garantizar y revisar que se cumplan lo acordado en terreno y saber como se va ha financiar todo esto. Esperamos que este tiempo sea productivo y que marzo los colombianos puedan alcanzar este primer paso hacia la paz.

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