Centro de torturas Cuartel Borgoño en Santiago de Chile: Recuperar la memoria

Escrito por Jorge Romero
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El miércoles 3 de mayo próximo pasado estuvo de visita en nuestra emisora el documentalista chileno Angel Sanhueza, acompañado de nuestra amiga Nolvia Domínguez Sjetne, para divulgar por este medio la importancia que tiene la recuperación de la memoria histórica en Chile y muy especialmente de la utilización de la antigua cazona que la Central Nacional de Informaciones, CNI, utilizaba en Santiago como centro de torturas y por el que ambos pasaron como otros tantos cientos de compatriotas.

"Con mucho esfuerzo, cuenta Angel, un grupo de compañeros nos hemos abocado a la formación de la Corporación Cuartel Borgoño, no sólo con el objetivo de recopilar información acerca de las horribles torturas y asesinatos que allí se cometieron, sino de impedir que el edificio sea demolido y no queden testimonios concretos para que las fu- turas generaciones se enteren de la realidad histórica que se pretende encubrir.

Esta es una de las pocas imagenes del centro de tortura Cuartel Borgoño en Santiago la capital, captadas durante la dictadura de Pinochet.

El edificio, agrega Angel Sanhueza, aunque existe todavía, contaba con 5 sectores, uno de los cuales, que era uti- lizado precisamente para torturar, fue demolido el año 1998 para construir allí la nueva Unidad Antinarcóticos de la Policía de Investigaciones (PDI). Pero el conjunto del edificio fue utilizado durante más de 10 años como centro de torturas, lugar de reclusión y de permanencia de cientos de compañeros militantes comunistas, socialistas, del Mir (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, del Mapu Lautaro y de deteni- dos en las protestas nacionales que se desarrollaron en los años 80.

Radio Latin-Amerika le pregunta a Angel qué dirían las paredes del Cuartel Borgoño si hablaran. A lo que este ex- preso político, que pasó 13 años en las cárceles de la dictadura responde categórico: "Nos hablarían de muchos compañeros que allí desaparecieron. Nos hablarían de la planificación de operaciones que se hicieron en el resto del país como la Operación Alfa-Carbón que en el año 84 significó el asesinato de 9 compa- ñeros en Concepción y en la región de Arauco y Valdivia. Nos hablarían de los compañeros del Frente Patriótico que fueron apresados, llevados al Cuartel Borgoño y despés asesinados en la Matanza de Corpus Cristi. Nos hablarían de los compañeros desaparecidos y tirados al mar".

En definitiva, agrega Angel, el Cuartel Borgoño es un lugar que guarda la memoria de cientos de chilenos, compañe- ras y compañeros, que lucharon abiertamente contra la dictadura y que dejaron su vida en ese lugar. De su propia experiencia, relata que el subterráneo donde fue torturado durante 7 días en 1978 estaba habilitado con grandes sa- las donde se torturaba. No había calabozos individuales como se hizo después y había grandes vigas en el centro donde se amarraba a los presos para aplicar el tormento que consistía en parrilla, electricidad aplicada en las partes más sensibles del cuerpo, golpizas, patadas. En fin, ese era el trato normal que se aplicaba a todo opositor que caía en sus manos.

Luego se habla del ocultamiento de estos hechos por parte de los medios de comunicación y de la aplicación de la justicia. Al respecto, Angel señala: "No podemos olvidar que el Presidene Aylwin, que asumió como primer mandata- rio al término de la dictadura, le prometió al pueblo de Chile una -justicia en la medida de lo posible-. Es decir, cuando hace estas declaraciones en el estadio nacional, fija un cuadro muy estrecho para desarrollar posibles in- vestigacioes sobre atropellos a los derechos humanos. No podemos olvidar, agrega, que la primera investigación que se abre sobre la existencia de presos políticos, fue reconocida recién en el año 2005, que es la primera Ley Valech a la que le sigue la Segunda Ley Valech de 2011. Es una verguenza que recién 15 años después del término de la dic- tadura, recién se viene a reconocer la existencia de presos políticos.

Acerca del destino de las víctimas, muchas de las cuales siguen sufriendo secuelas de su detención y tortura, Angel acota que el problema está en que el gobierno de Chile se ha comprometido a establecer mecanismos de reparación an- te organismos internacionales como Naciones Unidas. Sin embargo, los sucesivos gobiernos pos dictatoriales no han respetado estos acuerdos. Como consecuencia de esto, existen hoy en Chile miles de ex presos políticos que viven en condiciones inhumanas como indigentes para quienes no existe un sistema de salud, al extremo de que muchos de ellos mueren sentados en las plazas públicas porque no tienen un lugar donde cobijarse.

Por un lado está la reparación dirigida a las víctimas de la dictadura, finaliza Angel Sanhueza y, por otro lado está la recuperación de la memoria y el reconocimiento de los lugares donde se torturó, de lo que alli sucedió para que se enteren las nuevas generaciones, y que hasta el dia de hoy se está ocultando. No podemos olvidar tampoco que todos los centros de tortura que han desaparecido, no fueron destruídos por la dictadura sino por los gobiernos pos dictatoriales, por los llamados gobiernos democráticos.

Así, resulta de vital importancia el trabajo que desarrolla la Corporación Cuartel Borgoño de la que Angel Sanhueza forma parte y a la que muchas chilenas y chilenos, dondequiera que se encuentren debieran sumarse.

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