El submarino argentino desaparecido el 15 de noviembre podría haber estallado en el fondo del mar

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La información difundida en Argentina por la Armada, acerca de la supuesta explosión del sumergible que desapareció el 15 de noviembre, conmocionó en ese país frente a la esperanza de que fuera encontrado con sus 44 tripulantes con vida.

“Me quedé viuda”, gritaba desconsoladamente Jessica Gopar, la esposa del cabo principal y electricista del submarino argentino San Juan, tras ser informada de la presunta explosión del submarino.

“Lo único que les pido es que no nos dejen solos porque después de esto no se sabe que va a pasar. Al principio todos te ayudan pero después se olvidan”, decía Gopar, cuyo esposo, de 35 años de edad, está entre la tripulación del submarino, donde viajaba también la única mujer submarinista de Latinoamérica, Eliana Krawczyk.

En momentos donde se agotaban las esperanzas de hallar con vida a la tripulación del submarino ARA San Juan, extraviado en el Mar Argentino desde el pasado 15 de noviembre, y que recién tomó estado público esa información el viernes 17 de noviembre, el vocero de la Armada Argentina, Enrique Balbi, afirmó que se detectó una explosión en el navío.

Balbi, precisó que el Gobierno Nacional recibió un informe por parte del embajador argentino en Austria, Rafael Grossi, de que “hubo un evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear consistente con una explosión“, en la zona donde se recibió el último contacto con el navío. ¿La Armada tenía la información sobre la explosión desde el pasado 15 de noviembre, cuando se mantuvo contacto por última vez con el submarino? La desinteligencia entre la Armada y el Ministerio de Defensa, enciende una alarma que da cuenta de la autonomía con que se maneja esa Fuerza. Sorprende el silencio del ministro de Defensa Oscar Aguad, según informan algunos medios argentinos.

Padres, madres, hijos y hermanos protagonizaron el jueves fugaces incidentes en la base naval de Mar del Plata, base del submarino al enterarse de la presunta explosión del miércoles 15 de noviembre, último día en que la nave se comunicó con tierra.

“Los mataron a todos. Son unos hijos de p...”, fue el gritó de uno de los familiares que explotó de furia en cuanto se supo la triste suerte. Una ambulancia entró al predio y salió poco minutos después.

Los familiares de la tripulación se acercaron hasta el puerto de Mar del Plata para tener información más precisa. El clima en la base se desmoronó por completo.

“Están todos muertos, nos confirmaron que están todos muertos”, contó entre llantos el padre de uno los submarinistas que viajaban en el ARA San Juan y que, según la última confirmación de la Armada, sufrió una explosión el miércoles pasado, a las 10:31, tres horas más tarde del último contacto. Otros familiares también dieron cuenta de que ningún tripulante sobrevivió.

El padre de Damián Tagliapetra, uno de los tripulantes, aseguró que hace unas horas, cuando las autoridades de la Armada informaron la confirmación de la explosión ocurrida a bordo de la embarcación, les confirmaron también que no había expectativas de supervivencia de la tripulación.

“No puedo hablar mucho –dijo Luis conteniendo el llanto- Me llamaron hace quince minutos y me dijeron que hubo una explosión a doscientos metros de profundidad y que están todos muertos.” El señor contó que el jefe de su hijo le confirmó la trágica noticia, le dijo que estaban “todos muertos”. “Es básico, no hay mucha vuelta para darle. Explotó a 200 metros de profundidad y no hay ser humano que sobreviva a eso”, dijo entre sollozos el padre, que pidió cortar la comunicación con radio La Red.

“Vine a dejar un cartel, nunca imaginé que me iban a decir que me quedé viuda”, dijo entre llantos Jesica Gopar, esposa de un integrante de la tripulación, Fernando Gabriel Santilli, cabo principal y electricista del ARA San Juan.

“Me acaban de decir que explotó el submarino y no sé si voy a poder llevar una flor al cementerio. Cómo le digo a su hijo que no va a tener nunca más a su papá. Estoy muy dolida, cada día es peor, no sé cómo sigue todo esto”, aseguró Gopar, que descartó que su marido le haya comentado alguna vez sobre inconvenientes técnicos de la embarcación.

La mujer dijo que fue hasta la base esperando encontrar contención psicológica pero que lo único que le ofrecieron “fue un vaso de agua y una pastilla”. Sobre la posibilidad de que la Armada haya ocultado información, consideró que “sería muy cruel”. “Esto no va a quedar así, tiene que haber Justicia. No me sirve una placa que diga los héroes de San Juan. Se fueron en una navegación normal y no van a volver nunca más”, dijo conmovida Gopar.

El submarino militar argentino ARA San Juan sufrió una avería, probablemente a causa de una explosión a bordo, antes de desaparecer en el mar con sus 44 tripulantes, el miércoles 15 de noviembre a las 10h30 GMT.

"Las Estaciones Hidroacústicas HA10 (de la isla de Ascensión) y HA04 (islas de Crozet) detectaron esa señal (explosiva) el 15 de noviembre a las 13h51 GMT, cerca de la última posición conocida", según una declaración de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (Otpcen).

El comandante del submarino, capitán de fragata Pedro Martín Fernández, informó a su base de un colapso, una falla en baterías. En una comunicación posterior, indicó que se dirigía a la base en Mar del Plata, donde esperaba llegar los días 19 ó 20 a pesar del daño.

Un submarino de este tipo generalmente está equipado con cuatro baterías de 50 toneladas cada una. Contienen plomo ácido sulfúrico.

"Se debe tener mucho cuidado con las baterías. En caso de problemas, las baterías emiten hidrógeno, más allá de un cierto porcentaje de oxígeno se convierte en hidrógeno explosivo. En caso de una explosión, todo está perdido en un submarino ", según un exsubmarinista sudamericano que solicitó mantener el anonimato.

El submarino ‘ARA San Juan’ es uno de los tres que posee Argentina y que tienen la misión de patrullar la costa argentina para custodiar la soberanía, pero principalmente para combatir la pesca ilegal en aguas territoriales de miles de barcos extranjeros.

Fue botado por los astilleros Thyssen en 1983 e incorporado a la marina argentina en 1985. Tiene 66 metros de eslora y siete metros de ancho, y está equipado con torpedos.

Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Noruega, Italia, Brasil, Chile, Uruguay, Perú y Colombia sumaron buques y aviones al despliegue argentino de catorce embarcaciones militares, tres embarcaciones de Prefectura Naval Argentina, y cinco aviones. En total participan del operativo más de 50 medios navales y aéreos entre los que están activos en el área de operaciones y a disposición. Por su parte Rusia ha enviado apoyo a la Armada de Argentina para cooperar en la búsqueda del sumergible. El buque oceanográfico Yantar, dos equipos de exploración en aguas profundas y un grupo de especialistas se dirigen a la zona de búsqueda.

Estados Unidos aportó dos sofisticados aviones de la NASA, dos vehículos sumergibles no tripulados con sonares tridimensionales de gran alcance y aviones P8 Poseidón, el más moderno de su Marina equipado con sensores y elementos de comunicaciones de última generación.

El presidente argentino Mauricio Macri, reclamó el viernes una investigación "seria y profunda" sobre el extravío y explosión del submarino ARA San Juan.

(NRK, Agencia de Noticias Andes, Euronews, Página 12, Télam)

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