Segundo registro de chilenos en el exterior

Escrito por Leonardo Peppel
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Esta semana se dio a conocer el Segundo Registro de Chilenos en el Exterior, trabajo elaborado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile a través de la Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior (DICOEX) junto al Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el cual se estima que hay 1.037.346 de chilenos viviendo fuera de las fronteras nacionales.

Los resultados de este estudio arrojan un aumento de 21,4% en el total de compatriotas residentes en el extranjero en comparación con el primer registro elaborado el año 2005 que totalizó una cifra de de 854.167 personas, esto significa un aumento de 183.179 individuos. Del total de chilenos viviendo en el extranjero, 570.703 nacieron en Chile y otras 466.643 en el exterior con padre y/o madre nacido/a en el país.

Uno de los datos más relevantes del estudio radica en el aumento en un 343% de chilenos residentes en España, unos 80 mil compatriotas más que en la última medición del año 2005. Sólo este dato explica el gran aumento que se ha dado en Europa en términos porcentuales pues en el viejo continente se produce un aumento de 116,1% respecto de 2005, alcanzando un total de 270.177 compatriotas, lo cual representa el 26% de todos los chilenos fuera de las fronteras. Esta cifra, sin embargo, es lejana al 50,4% que representa Sudamérica en el total de chilenos viviendo fuera del país, donde sin duda Argentina sigue manteniendo el puesto número uno en ser el lugar de residencia de la mayor cantidad de chilenos, con una cifra de 439.582 personas, representando el 42,4% del total sólo este país.

Otros datos relevantes tienen que ver con la consolidación en el tipo migración que se da, por razones económicas y de bienestar principalmente, y la relación de esto con la elección del país para residir. Así podemos observar que, mientras en el pasado la migración fue principalmente forzada ya sea por presiones políticas o crisis económicas-institucionales, los nuevos emigrantes chilenos, vale decir de los años 90 en adelante, salen impulsados por búsqueda de mejores oportunidades por propia convicción y superación personal. Así, lo que se ha dado es el fenómeno consolidado en esta segunda medición de más chilenos en países desarrollados con una afinidad histórico-cultural evidente (la tendencia), como son el caso de España o Estados Unidos, y se ha abandonado lentamente la emigración profunda que se dio hacia lugares como Suecia, Argentina o Venezuela en su tiempo – por dar unos ejemplos – donde la lejanía e idioma en el primer caso, y las bajas expectativas de proyección en los segundos, ya no son vistas como una oportunidad.

Sin embargo, un análisis así debe ser cauto pues, la razón principal por la cual las personas siguen emigrando continúa teniendo una causa socio-económica, lo cual degenera en descontento y/o malestar con su situación actual, y por tanto, toman aquella radical decisión. En otras palabras, podría decirse que el sistema imperante actual continúa presionando a las personas a abandonar sus tierras en contra de su máxima voluntad, lo cual puede argumentarse aun como algo forzoso. Lo único que se ha logrado es ampliar el ámbito de holgura o conformidad en que las personas pueden tomar sus decisiones. Sin ir más allá, según este estudio el 24,3% de las personas emigra en búsqueda de oportunidades laborales, lo que encabeza el ranking. Le siguen razones familiares (21,5%), y mejor calidad de vida (13,7%) en el tercer puesto. Sin duda las razones 1 y 3 se vinculan con motivaciones socio-económicas directamente.

Noruega sigue siendo el segundo país escandinavo donde viven más chilenos (10.083 según este estudio), y por lejos de su más cercano persecutor Dinamarca, quien sólo registra una quinta parte de lo señalado (2.522 personas). Aunque Suecia sigue liderando con 56.138 personas, pero ¿Cuánto durara esta situación? Analizando los histogramas de la población por sexo y edad (pirámides poblacionales) podemos ver que países como Suecia, Argentina, Canadá, Venezuela o Brasil se están avejentando sin recambio más allá de una segunda generación (el histograma tiende a ser una pirámide invertida o regresiva). Países como España, EE.UU y en menor medida Australia a pesar de un notorio avance etario, igualmente tienen una población joven incipiente gracias a los nuevos allegados.

A todo esto hay que sumarle el hecho de que de la población registrada como descendiente de chileno en el estudio (sin nacionalidad chilena), aproximadamente un 36% no posee una clara convicción por querer obtener, precisamente, la nacionalidad chilena. Aquí se denota un porcentaje no menor de la población descendiente (segundas y terceras generaciones) que no tienen interés ni vínculos con Chile, y estos son los casos mayoritarios en poblaciones con las pirámides regresivas. Es más, el mismo estudio da cuenta que hay personas de origen chileno que han optado por hacer valer otra nacionalidad y no la chilena, un 21,4% de esas personas para ser exacto, por lo tanto, en términos metodológicos, se están contabilizando chilenos que ellos mismos no se sienten así ya.

Con todo, la historia de la emigración chilena como la conocemos hoy, en un futuro no tan lejano, quizás refleje una realidad completamente distinta. Esto supone problemáticas y desafíos en términos de políticas públicas pues esas personas son un probable aporte para nuestro país. A raíz de esta misma situación, el canciller Heraldo Muñoz ha enfatizado, durante la presentación del registro, que se estudia aumentar los derechos cívicos a las segundas y terceras generaciones, lo cual es observado como un incentivo para hacerles ver Chile más cercano y atractivo.

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