Garantizado el éxito de La Cumbre Climática para las multinacionales que la patrocinan

Escrito por Jorge Romero
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Mientras seguía en la cajita idiotizante, como tantos millones de inocentes en el mundo, las evoluciones de la Cumbre sobre el Cambio Climático de París, a la espera de algún milagro (la esperanza es lo último que se pierde), se me cruzan otras informaciones:

  • Más de una decena de personas, relacionadas con el escándalo Fifa, han sido detenidas hoy en la mañana por la policía suiza, informa The New York Times. Que la humanidad se vaya al carajo. Hay que salvar el fútbol, pasión de multitudes.
  • Una nueva masacre en el país de las oportunidades. En el país en el que la inmensa mayoría tiene la posibilidad de practicar el tiro al blanco (en realidad más al negro) con personas de carne y hueso. 14 muertos hasta ahora y numerosos heridos.

Y de pronto se nos aparece en pantalla el multimillonario norteamericano Bill Gates, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes, palmoteándose las espaldas con Barak Obama y cruzando un recio apretón de manos con el presidente socialista francés Francois Hollande, para endilgarnos en seguida sus propias recetas para salvarnos del desastre total.

Como es una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, me pregunto a qué estado representa Gates y la respuesta es obvia: al estado del capital, que es algo así como la capital del planeta. Y surge entonces, a propósito de milagros, la pregunta de porqué no está en París el papa, como jefe del Estado Vaticano, en vez de andar besando negritos enfermos en un hospital pediátrico de Bangui, capital de la República Centroafricana, arrugando la naríz como ciertas princesas y artistas de dudoso renombre. El sumo se está perdiendo la oportunidad de su vida de tirarse el discurso más pomposo de su carrera, y ya no sólo como papa sino como papá de todos los pecadores que somos.

En el circo parisino no es sólo Bill Gates el que tiene garantizado un asiento de privilegio, con rango de Presidente, comprado con un suculento aporte, sino que son varias las multinacionales que han hecho lo propio. La Cumbre del Clima de Naciones Unidas tendrá un coste estimado de 170 millones de euros, a los que habrá que añadir los gastos de seguridad, que se elevarán de manera notable después de los recientes atentados yihadistas.

Un 20 % del presupuesto de COP21 correrá cargo de empresas privadas, muchas de ellas del sector eléctrico, aunque también hay aerolíneas, compañías automovilísticas, bancas y aseguradoras. Poco importa que entre los nombres se encuentren algunos de los máximos responsables del calentamiento global en las últimas décadas.

Algunos partidos como los Verdes Europeos califican de “impresentable” e “incoherente” que “grandes corporaciones con una fuerte responsabilidad en el cambio climático” financien esta cumbre. “Es como si invitáramos a las multinacionales del Tabaco a financiar congresos de lucha contra el cáncer”, apuntan. (Tomado de La Marea, Toni Martínez, noviembre 30 de 2015).

Mientras tanto, las autoridades francesas han prohibido toda manifestación pública exigiendo resultados concretos y garantizan por ahora gases lacrimógenos, golpes en el espinazo, multas y calabozos para los pacíficos terroristas del clima.

“Allons enfants de la Patrie,

Le jour de gloire est arrive!

Contre nous de la tyrannie… etc. etc.».

Algunas de las empresas de doble cara que financian la Cumbre son las siguientes:

EDF: La électricité de France se define ella misma como “El mayor defensor de las –virtudes- de la -limpia- energía nuclear y llama a descubrir la verdadera cara de la energía baja en carbono. Lo que no cuenta es que su propuesta se basa de manera exclusiva en el aumento de la presencia de centrales nucleares en Francia. Instalaciones libres de carbono, pero con un problema de radiactividad que omiten.

ENGIE: También patrocina la Cumbre de París esta transnacional responsable de algunas de las centrales de carbón menos eficientes del mundo. Engie, antiguamente GDF Suez, figura entre los primeros emisores globales de gases de efecto invernadero. GDF SUEZ Norge tiene oficinas en Vestre Svanholmen 6. 4313 Sandnes. P:O: Box 242, 4066, Stavanger. Teléfono 52031000.

BNP-PARIBAS: Es uno de los bancos internacionales más involucrados en operaciones de financiación de carbón alrededor del mundo. La organización Amigos de la Tierra alerta sobre las prácticas de PNB Paribas y documenta varios casos. En Sudáfrica, por ejemplo, “el banco está involucrado en la construcción de dos gigantescas centrales eléctricas a carbón, Medupi y Kusile. Entre ambas, cada año emitirán a la atmósfera 60 millones de toneladas de carbón, aumentando las emisiones de Sudáfrica en un 17 % y exacerbando los devastadores impactos del cambio climático sobre las comunidades pobres”.

BNP PARIBAS NORWAY, cuyo lema es “The bank for changing world”, tiene oficinas en Munkedamsveien 35, 0250 Oslo. Su teléfono es el 22 82 95 00.

NISSAN: En medio de la polémica por el caso Volkswagen, la empresa automovilística francesa se presenta como ejemplo de pureza medio ambiental. Las emisiones de CO2 registradas en Europa en 2014 fueron, de promedio, un 40% superiores de las que declaró la industria de la automoción, según un informe de la ONG Transport and Enviroment.

IKEA: Un informe de Greenpeace del año 2009 la señalaba como una de las empresas responsables de la desaparición «a pasos agigantados» de la selva amazónica, que ha sido declarada patrimonio de la humanidad pero ha devenido en patrimonio casi exclusivo de la multinacional sueca. Según publicó The Wall Street Journal, Ikea ha decidido comprar y gestionar allí bosques con los que asegurarse el suministro de la materia prima que garantice su futuro. Tal vez nos encontremos por allí comprando algún regalito de madera de la selva amazónica que complazca nuestra idiotez navideña.

Termino con un chiste y un plagio tomado del popular Condorito:

“Todas estas empresas son amigas del clima”, afirman desde el Gobierno francés.

-PLOP… EXIJO UNA EXPLICACIÓN!!!

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