Ola de asesinatos estremece a la capital de Suecia

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La semana pasada se perpetraron cinco asesinatos, en el lapso de dos días, en barrios periféricos de Estocolmo, la capital sueca.

Un hombre y una mujer fueron muertos a puñaladas en Hallonbergen, al noreste de Estocolmo. El mismo día, en la comuna de Alby fue encontrado el cuerpo sin vida de un hombre a la entrada de un edificio. La policía sospecha que fue asesinado.

En la comuna de Kista, al día siguiente, dos jóvenes fueron baleados en el interior de un vehículo. Uno de ellos falleció en el lugar y el otro al arribar al centro sanitario.

"No creo que haya ocurrido antes algo así", dijo a Aftonbladet el criminólogo Leif GW Persson.

Él cree que la ola de violencia continuará, en la capital sueca y sus alrededores.

La policía de Estocolmo exigió refuerzos al jefe de la Policía Nacional, para aclarar los crímenes perpetrados recientemente en la región de Estocolmo. Actualmente se investigan 47 asesinatos y 57 intentos de asesinato.

"Tratamos de hacer lo posible, con la capacidad que tenemos, pero no logramos identificar y hacer un seguimiento de todos los focos de conflictos", declaró al vespertino Aftonbladet Gunnar Appelgren, jefe del operativo policial Mareld, que se encarga de las regiones más priorizadas de la provincia de Estocolmo.

No obstante, el criminólogo Leif GW Persson opina que eso es precisamente lo que la policía debería hacer, para enfrentar la ola de violencia que la semana pasada estremeció la capital sueca. Y algo a lo que los suecos no están acostumbrados.

"Yo no creo que algo así haya ocurrido anteriormente en Suecia", expresó Persson a Aftonbladet.

Según él, la policía no debe dar tregua a los antisociales.

"Se debe identificar y seguir a estos individuos. No son muchos, pero viven de una criminalidad a menudo bastante grave. Por lo tanto, se trata de seguirlos y apresarlos apenas se dé la oportunidad", declaró.

El conocido criminólogo leif GW Persson.

Aunque la violencia mortal ha disminuído, durante la década del 2000, los asesinatos con arma de fuego han aumentado, en Suecia, durante los últimos años, según cifras de Brå (entidad para prevención del crimen).

Las víctimas son generalmente hombres, y la mayoría de las veces jóvenes.

Pero el asesinato perpretrado en Hallonbergen, al noreste del centro de Estocolmo, fue distinto. El martes 7 de marzo, a las 09.09 de la mañana, tres individuos irrumpieron en el departamento de una pareja de 40 años de edad, padres de dos hijos. Los tipos, armados con arma blanca, dieron muerte a la mujer en el departamento. El hombre huyó a la calle mientras llamaba al 112, pero un individuo lo alcanzó y lo acuchilló mientras yacía en el suelo, en tanto que un agente, que había llegado rápidamente el sitio del suceso, disparaba al aire. El hombre fallleció poco después.

Cuatro personas fueron detenidas, en el lugar, pero la policía cree que uno se dio a la fuga. Un chico de15 años de edad fue puesto en libertad, mientras que dos hombres, de 20 y 21 años y un muchacho de 16 años se encuentran en prisión preventiva, como principales sospechosos del asesinato de la pareja.

Uno de los jóvenes presos había figurado en otra investigación policial, que trata del asesinato de un hombre de 25 años que el 22 de enero fue muerto a balazos.

Según fuentes de Aftonbladet, dos de los sospechosos figuran en un video junto al hombre asesinado de 25 años. Y, agrega el medio, en la misma investigación policial figura también – como testigo – el hombre asesinado en Hallonbergen.

En las redes sociales han cundido las especulaciones sobre el motivo del crimen. Sin embargo, mientras no se lleve a cabo el proceso judicial pertinente, y el fiscal y la policía hayan investigado todos los detalles, no se sabrá la verdad de lo sucedido.

Pero el 7 de marzo se perpetró un nuevo crimen. A las 22.24 horas, vecinos encuentraron a un hombre herido de muerte a la entrada de un edificio en la comuna de Alby, al sur de Estocolmo. Poco después el hombre fallece, y la policía sospecha que fue asesinado.

El 8 de marzo, a las 22.06 horas, en la comuna de Kista, al norte de Estocolmo, una ayudante de enfermería descubre a dos jóvenes en el interior de un vehículo. Los hombres han sido baleados, de cerca, en la cabeza. Uno de ellos fallece en el acto, el otro en el hospital al que fuera trasladado.

La policía se ha negado a dar más detalles sobre este crimen, no obstante, distintos medios aseguran que una de las víctimas es el jefe de la pandilla ”León” (Lejon), un hombre de 26 años con un amplio prontuario policial. Este hombre cayó en la criminalidad a los 15 años, ha sido condenado por delito grave de drogas, amenazas y violencia contra funcionarios, dopaje, robo, y por portar armas.

Según Aftonbladet, la pandilla ”León” ha sembrado el terror durante años, en los suburbios de Estocolmo.

"Se trata de personas que son criminales profesionales, multicriminales que se dedican a todo lo que pueda generar dinero: drogas, protección, y ese tipo de cosas", declaró a Aftonbladet Anders Göranzon, jefe de la ”Operation Fenix”, de la policía de Estocolmo, que combate la criminalidad en la zona oeste de la capital.

Estos antisociales se han hecho conocidos por su extrema brutalidad y por actuar despiadadamente. Según Aftonbladet, la policía sospecha que personas ligadas a esta pandilla han sido los autores de balaceras y maltratos agravados, luego de disputas en el mundo del hampa.

"Ellos tienen un gran capital de violencia", explicó a Aftonbladet Anders Göranzon, sin embargo no quiso especular sobre los motivos del asesinato en Kista.

Los motivos del asesinato de la pareja en Hallonbergen tampoco han sido aclarados. Sin embargo, del prontuario policial de los sospechosos, se deduce que éstos no parecen pertenecer a pandillas, consigna Aftonbladet.

Gunnar Appelgren no quiere referirse al caso específico de Hallonbergen, sin embargo afirma que ”sabemos, por experiencia, que estos grupos se aprovechan de personas jóvenes, o personas que quieren escalar en jeraquía o están a punto unirse al grupo”.

"El asesinato es algo inusual, en relación a otros crímenes. Se trata a menudo de robar autos, entregar armas, enviar a alguien con una carga explosiva", afirma el inspector Appelgren.

Él no quiere llamar a este tipo de actividades delictivas como ”criminalidad organizada”.

""Muchas veces es más bien criminalidad desorganizada. Estas personas son un efecto de la criminalidad organizada grave, como el contrabando internacional de drogas, pero se mueven dentro de la línea y venden narctoticos y utilizan armas. Esto no es criminalidad organizada, es criminalidad extremadamente violenta, pero la capacidad de organización es mala", reveló.

Gunnar Appelgren, comisario de la policía de Estocolmo. Foto: Pantallazo, SVT.

Y en el programa televisivo Agenda, de SVT, el comisario explicó que la labor policial es necesaria, pero que se requieren medidas políticas sociales, para aumentar la seguridad en la sociedad.

"Lo más importante es que tenemos que eliminar las armas, de lo contrario, las consecuencias son castrofales. La policía debe trabajar más cerca de las personas, ya que la violencia se ha hecho mucho más evidente. Ahora vemos una nueva generación que deciden matarse unos a otros", puntualizó.

En el mismo programa, el trabajador social Alex Valencia Rodallec, de Gotemburgo se refirió a las brechas sociales, como una de las causas de la criminalidad.

"Las brechas en la sociedad están asociadas a esta problemática. Los jóvenes que viven en estos barrios no tienen las mismas condiciones que los que viven en barrios más pudientes", dijo, y apuntó a que los gobiernos han abandonado los barrios periféricos.

Tanto Valencia Rodallec como Appelgren, concordaron en que los refuerzos policiales son necesarios, pero solo a corto plazo.

Nuevamente: la violencia mortal con arma blanca que se da en ciertos grupos de jóvenes hombres ha aumentado, de acuerdo a cifras de Brå. Esto se debe a los grupos criminales que – según el criminólogo Leif GW Persson – han ”tomado la batuta” y se les ha dejado que ”hagan de las suyas”.

Según Persson, no hay motivo para caer en el pánico. Sin embargo, esta criminalidad afecta a quienes viven en los suburbios y que nada tiene que ver con las pandillas.

"Aquellos que no pertenecen a estas redes, pero que viven en estas zonas, son los más afectados. Les queman los autos y les saquean los negocios. Si alguien se enferma de urgencia, la ambulancia tal vez no pueda llegar, debido a que tiran piedras", manifestó Persson.

El criminólogo sostiene que esas personas llevan una vida casi sin ley. Y considera esta situación como alarmante.

"Esto ha cambiado por completo el cuadro de violencia mortífera en el lapso de pocos años. Se trata de jóvenes marginados que están localizados en pocas áreas de nuestras ciudades principales. Llevan una vida criminal y se matan unos a otros", subraya Leif GW Persson en Aftonbladet.

Fuente: Magazin Latino, Suecia

www.magazinlatino.se

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