Violentas protestas racistas en Estados Unidos dejan tres muertos y 35 heridos

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Una polémica manifestación organizada este sábado por grupos de extrema derecha, supremacistas blancos y miembros del Ku Klux Klan en Virginia se transformó en un drama luego de que un automóvil embistió a una multitud de contramanifestantes antirracistas, dejando al menos una mujer muerta y 34 personas heridas. El gobernador de Virgina, Terry McAuliffe, declaró el estado de emergencia en la entidad.

Otras dos personas murieron en un helicóptero policial que se estrelló en un área boscosa a unos 15 kilómetros de donde ocurrieron los enfrentamientos, en un incidente que las autoridades vincularon con las refriegas y que aún está bajo investigación, dijeron medios de prensa estadunidenses.

Tenemos gente que vino a causar caos y problemas que resultaron en tres casos fatales aquí en la ciudad de Charlottesville, dijo el director de la municipalidad, Maurice Jones, en conferencia de prensa. El arrollamiento ocurrió poco después de que se prohibió la manifestación.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump condenó los hechos, pero sin responsabilizar a la derecha radical, y recalcó que este problema existe desde hace mucho tiempo, desde el gobierno de Barack Obama y que no es resultado de su actual gestión. En las horas que siguieron, cientos de personas manifestaron en Twitter su enojo porque el presidente se negó a mencionar a los supremacistas blancos.

Un video publicado en redes sociales muestra el auto que golpea a otro vehículo por detrás y luego retrocede velozmente en medio de los manifestantes. El impacto arrojó a varios individuos por el aire. Los que quedaron de pie corrieron en busca de refugio. El conductor del vehículo fue arrestado, según la municipalidad.

Veinte personas fueron trasladadas a hospitales, señaló el centro médico de la Universidad de Virginia. Una mujer de 32 años falleció víctima del atropellamiento, informó el diario The Washington Post. El alcalde de Charlottesville, Mike Signer, confirmó la muerte de una manifestante arrollada. Tengo el corazón destrozado porque se peridó una vida aquí, escribió en Twitter.

Las víctimas eran contramanifestantes antirracistas que llegaron a Charlottesville para denunciar la presencia de los grupos de la derecha radical. Otro video muestra el cofre y el parabrisas del vehículo que embistió a los manifestantes manchados de sangre.

Estos hechos obligaron al gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, a declarar el estado de emergencia y a la policía a prohibir más manifestaciones. La medida permite a las autoridades estatales movilizar a una mayor cantidad de medios policiales.

En medio de nubes de gas lacrimógeno, los enfrentamientos a golpes entre manifestantes de la derecha radical y contramanifestantes se multiplicaban aún antes de comenzar la movilización, con riñas, arrojándose proyectiles e intercambiando golpes con palos, según periodistas en el lugar.

El clima sumaba tensión porque los manifestantes portaban armas a la vista, algo que permite la ley de Virginia.

Los grupos de la derecha radical querían denunciar y oponerse en forma unitaria al proyecto de Charlottesville de retirar de un espacio municipal la estatua del general confederado Robert E. Lee, quien luchó en favor de la esclavitud durante la Guerra Civil estadunidense.

En conferencia de prensa improvisada desde su lugar de vacaciones en Bedminster, Nueva Jersey, el presidente Trump no se refirió al carro que atentó contra la vida de los manifestantes, tampoco llamó por su nombre a las organizaciones de extrema derecha que convocaron esta marcha y usaron la figura de Trump para reivindicar los actos violentos. Su declaración fue simplemente un llamado a que “todos los bandos” paren su odio.

Desde el pronunciamiento de su discurso, Trump ha recibido una lluvia de criticas por la indiferencia en su condena a la violencia de grupos racistas y neonazis, Muchos de los cuales le han apoyado.

El alcalde de Charlottesville responsabiliza de la violencia racista al discurso agresivo del presidente Trump

El alcalde de Charlottesville, el demócrata Mike Signer, ha calificado el atropello que este sábado causó la muerte de un mujer de 32 años y más de veinte heridos como un "acto de terrorismo" y ha instado al presidente estadounidense Donald Trump a que zanje la cuestión.

El alcalde ha asegurado que Trump ha impulsado a estos grupos racistas con sus agresivos discursos. "Miren la campaña electoral que llevó a cabo", ha dicho Signer.

"Fue un acto de terrorismo en el que se usó un coche como arma", ha indicado Signer en una entrevista en la cadena NBC, al comentar la violenta jornada. Signer, además, ha subrayado que "corresponde al presidente Trump decir que ya basta".

Entre los manifestantes ultranacionalistas y racistas podía verse a muchos que se autodenominaban seguidores de Trump, llevando prendas con su lema de campaña: "Hacer a Estados Unidos grande de nuevo". El ex líder del Ku Klux Klan David Duke también participó en la marcha, acompañado de sus aliados que portaban esvásticas nazis.

Éstos protestaban por la retirada de una estatua en el centro de Charlottesville del general confederado Robert Lee, considerado un símbolo de la defensa de la esclavitud y el racismo.

Fuente: La Jornada, Univision, RTV, NRK, agencias.

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