Atentado terrorista en Barcelona; 14 muertos y 100 heridos

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Aproximadamente a las cinco de la tarde, una furgoneta blanca irrumpió a toda velocidad en la zona peatonal de Las Ramblas de Barcelona y recorrió 800 metros a más de 80 kilómetros por hora, embistiendo todo lo que encontraba a su paso.

El saldo de lo que la policía catalana calificó de atentado terrorista coordinado, fue de 13 muertos y casi cien de heridos, de los cuales se reporta a 15 en extrema gravedad, incluidos tres niños, uno de sólo tres años.

El Estado Islámico (EI, conocido también como Isis o Daesh, por su acrónimo en árabe) se atribuyó el atentado.

Las autoridades catalanas informaron que desconocen el paradero del autor de la matanza y que fueron detenidas dos perso-nas que podrían estar vinculadas al ataque. El gobierno español decretó tres días de duelo, en momentos en que desde la casa real todas las formaciones políticas condenaron el ataque.

El caos y la confusión se apoderaron de la capital de Cataluña durante toda la tarde y parte de la noche de este jueves, en la que la ciudad fue golpeada por uno de los peores atentados de su historia. Barcelona, al igual que la mayoría de las grandes urbes europeas, estaba en alerta cuatro (de cinco) de seguridad ante el aumento del riesgo de un ataque terrorista, como ha ocurrido en varias ciudades del continente.

De los 14 fallecidos, cinco eran niños y del total de víctimas se confirmaron hasta 15 nacionalidades: alemanes, franceses, belgas, chinos, macedonios, venezolanos, argentinos, chilenos, italianos, españoles y catalanes, entre otros.

España no había sufrido un atentado de esta envergadura desde el ocurrido contra trenes de pasajeros en Madrid, el 11 de marzo de 2004, que dejó 192 muertos y casi 2 mil heridos.

Las autoridades indicaron que al menos tres integrantes del EI participaron en la planeación y coordinación del ataque, que culminó con la matanza en la emblemática zona de Las Ramblas.

La policía catalana confirmó que en el vehículo usado para el atentado sólo viajaba una persona, que salió huyendo y se esfumó en el barrio El Raval, su identidad se desconoce.

También informó que fueron detenidas dos personas, una de nacionalidad marroquí y otra nacida en la ciudad fronteriza española de Melilla, a quienes se vincula con la preparación del atentado.

Las detenciones se efectuaron en una localidad de Ripoll, al norte de Cataluña, y en Alcanar, donde se registró una explosión de gas en una vivienda.

La policía catalana reconoció que desconoce el paradero del autor material del atropellamiento y que estableció una conexión entre el atentado de Las Ramblas y la explosión ocurrida durante la madrugada del miércoles en Alcanar, Tarragona, en la que murieron dos personas y siete resultaron heridas.

La investigación sigue abierta, pero la policía considera que la explosión fue un accidente y que eso pudo haber precipitado el atentado. Incluso baraja la hipótesis de que los tanques de gas butano que estallaron, en realidad estaban destinados para ser colocados en una segunda camioneta.

Uno de los dos detenidos fue identificado como Driss Oukabir, residente de Ripoll, y él mismo se entregó en una comisaría de Barcelona para denunciar que le habían robado sus documentos. Su pasaporte fue encontrado en la furgoneta con la que se perpetró el atentado. No se conoce aún la identidad del segundo detenido.

Los responsables del atentado rentaron dos furgonetas hace unos días: la primera fue usada para arrollar a la multitud y la segunda, encontrada en Vic –a unos 70 kilómetros de Barcelona–, al parecer iba a usarse para huir o llenarla de explosivos y provocar una matanza aun mayor, indicó la policía.

La reconstrucción de los hechos ofrecida por la Generalitat de Cataluña confirmó que alrededor de las cinco de la tarde, una de las horas con mayor afluencia de gente –la mayoría turistas y comerciantes de la zona–, la camioneta de color blanco recorrió en zigzag, a una velocidad de 80 kilómetros por hora, aproximadamente 800 metros de la calle más famosa de Barcelona. A su paso dejó un reguero de víctimas, heridos, sangre, desesperación y dolor.

De acuerdo con las versiones ofrecidas a lo largo del día por las autoridades y por los testimonios de ciudadanos y turistas aterrorizados, el autor del atentado salió corriendo, llegó hasta la zona del Liceu, el teatro de ópera, y abandonó el lugar sin proferir ningún grito.

No hay pruebas de que estuviera armado, como se informó en un principio. El sujeto se escondió en uno de los barrios más céntricos y multiculturales de la ciudad, El Raval, donde fue buscado durante horas por la policía.

El gerente del Palau Moja, un antiguo palacio del siglo XVIII, ahora sede oficinas y un centro turístico, relató que la camioneta pasó justo frente al edificio. Las personas comenzaron a gritar y a correr a la oficina. Fue una situación caótica. Había familias con niños. La policía nos hizo cerrar las puertas y aguardar adentro, refirió, según la agencia Ap.

Al principio pensé que se trataba de un accidente, cuando la camioneta arrolló a unas 10 personas y parecía quedar atorada. Pero luego maniobró a la izquierda y aceleró por Las Ramblas, entonces me di cuenta de que era un ataque terrorista. Circuló en zigzag, de lado a lado de los kioskos, arrollando a tanta gente como podía para que no pudieran escapar, declaró Jordi Laparra, un maestro de educación física.

El miedo a que hubiera más comandos activos obligó a la policía a establecer un amplio cordón de seguridad que incluyó el desalojo de prácticamente todo el centro histórico y que trabajadores, residentes y turistas se encerraran en hoteles, bares, comercios y casas.

El miedo fue de tal magnitud que durante las horas de más tensión circularon varios bulos sobre el supuesto atrincheramiento de los autores del atentado en un restaurante turco y que habían retenido a un grupo de rehenes. Incluso se llegó a informar que la policía comenzó negociaciones con ellos para la liberación de los ciudadanos.

Los voceros oficiales desmintieron esta versión, pero otros rumores empezaron a circular como pólvora en redes sociales y medios de comunicación.

En el contexto del operativo, todas las salidas y entradas de Barcelona estuvieron controladas por agentes. Se registró un incidente grave que en principio agregó más confusión a la operación policial: un ciudadano español decidió saltarse el control de seguridad y atropelló a varios policías, incluida una agente que resultó con una herida grave en un tobillo. En su huida, el conductor fue abatido por los uniformados, que más tarde confirmaron que no tenía nada que ver con el atentado.

Las autoridades catalanas y del ayuntamiento de Barcelona cerraron todas las estaciones del Metro ubicadas en el centro histórico y ofrecieron taxis gratuitos a todas las personas que lo necesitaran.

Al cierre de esta edición se reportó que la policía abatió a cuatro presuntos terroristas e hirió a otro en Cambrils, una población costera ubicada a 120 kilómetros de Barcelona. Las autoridades indicaron que el incidente ocurrió en el contexto de un posible atentado terrorista; sin ofrecer datos precisos.

Ante la cantidad de ciudadanos que se presentaron a donar sangre, se informó que se lograron reunir reservas suficientes para atender a todos los heridos. Los hoteles y los residentes en Barcelona ofrecieron habitaciones y alojamiento gratis a todos los turistas que no pudieron regresar a los que tienen contratados, ya que la zona de seguridad no se había abierto hasta el cierre de esta edición.

Todos los partidos políticos y las principales instituciones del Estado español condenaron la matanza. Además, se anunció un luto oficial de tres días en Cataluña y España.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, viajó a Barcelona para condenar el ataque y participar en el minuto de silencio que se llevará a cabo este viernes al mediodía, al que también asistirán los representantes de los principales partidos políticos y de organizaciones civiles.

(La Jornada)

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