Maria Gården se llenó de emoción con los Madrigalistas Chilenos de Playa Ancha

Escrito por Jorge Romero
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Un hermoso, un formidable espectáculo, por partida doble, nos ofreció el viernes recién pasado el Conjunto de Madrigalistas de la Universidad de Playa Ancha (Valparaíso, Chile). Hermosura juvenil de 5 varones y 7 damas y hermosura celestial en sus voces, bajo la dirección de Alberto Teichelmann Shuttleton, que es además fundador del grupo en 1984.

El conjunto nació como una agrupación de cámara destinada a cultivar la música vocal especializada. Lo integran músicos de las Universidades tradicionales de la Región, así como estudiantes de canto.

El repertorio que estudian e interpretan abarca esencialmente el Renacimiento Europeo y el Barroco Latinoamericano, así como la música del siglo XX.

Su gira por Finlandia, Suecia y Noruega se enmarca en el homenaje que los Madrigalistas tributan a Violeta Parra y se suma de este modo a todas las celebraciones que se harán en el planeta entero, con motivo de cumplirse el próximo 4 de octubre 100 años del nacimiento de la folclorista.

El repertorio ofrecido por los Madrigalistas en los locales de Maria Gården de la Iglesia Católica de Oslo estuvo dividido en dos partes: 10 piezas vocales de música clásica y 15 creaciones de nuestra insuperable Violeta.

Luego de la presentación hecha por el diácono Patricio Quintana, el tema Pinares de Gabriela Mistral abrió la serie de música vocal clásica, para finalizar con Sensemayá del cubano Nicolás Guillén. El público chileno, latinoamericano y noruego, emocionado ya a estas alturas, llegó al paroxismo y la exaltación máxima, cuando rompió la segunda parte con esa pieza maravillosa de Violeta Parra que es Casamiento de Negros.

Las voces de las sopranos Alejandra Villegas, Catalina Zamorano, Lillian Meza y Vanessa Córdova; de las mezzosopranos Andrea Granados, Christhall Oyarzún y Dayan Guerrero; de los tenores Claudio Romero, Claudio Zamorano y Gabriel González y de los baritonos Carlos López y Víctor Véliz, bajo la batuta del maestro Alberto Teichelmann, provocaron sentimientos varios, recuerdos, añoranzas, penas y alegrías de antaño y sobretodo reivindicaron la admiración que todos sentimos por nuestra Violeta.

Ese vifurcarse las voces para juntarse de nuevo en el sendero por donde transitan las canciones de Violeta. Ese casi susurro en determinados pasajes del Por qué los pobres no tienen o el tema Ausencia que se hace grito en Qué dirá el Santo Padre, pasión y rebeldía en Me gustan los estudiasntes, dejó sellado para siempre en el público esos momentos sublimes y ese imborrable recuerdo que nos queda de los Madrigalistas.

Y por supuesto, vino finalmente el broche de oro con un Gracias a la vida, magistralmente interpretado por el Conjunto de la Universidad de Playa Ancha. Nos quedamos todos pensando en ustedes y haciendo votos para que vengan pronto de nuevo. Un abrazo grande, grande, de todos nosotros.

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