Formidable espectáculo de homenaje a Violeta

Escrito por Jorge Romero
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Lo primero que se me ocurre cuando me encargan escribir un artículo sobre el "Homenaje en Oslo a Violeta Parra al cumplirse 100 años de su natalicio", como rezaba la invitación al mismo, es que se me hará cuesta arriba describir el espectáculo y que lo mejor es partir reconociéndolo, a mi salvo, como diría el Lazarillo de Tormes, ante alguna eventual pillería.

Y aunque un homenaje a su nacimiento nos lleva inevitablemente al recuerdo de su trágico final, se impone por sobretodo la riqueza que nos legó con sus canciones, con sus arpilleras, sus tejidos, sus toromiros, sus pinturas, su porfiada denuncia de atropellos y desigualdades, en fin, su vida incomparable a la que ella misma le da gracias, por ella y por todos quienes vibramos con su sentir profundo.

Si en algún momento nos sentimos apretujados e incómodos, hoy damos gracias también nosotros, por haber estado allí, por el imborrable sentimiento que nos invadió a todos al escuchar a Violeta en la voz de Verónica Tiznado y a un inspirado Fernando Rodríguez, que con voz firme aunque quebrada por la emoción le enviaba el ruego de su hemano Nicanor 'Cuándo vas a acordarte de ti misma, Viola piadosa' y le pedía 'una canción inolvidable, una canción que no termine nunca'. Qué te cuesta mujer, árbol florido/ Alzate en cuerpo y alma del sepulcro/ y haz estallar las piedras con tu voz Violeta Parra'.

Estaba recién comenzando el homenaje y ya la adrenalina estaba a tope. Y se rompieron todas las barreras cuando zampoñas y quenas (Leonel Butron), guitarra y charango (Javier Lizares Galmes) y Verónica Tiznado en el canto llenaron el recinto y hubo que abrir las ventanas para que la inundación musical no rompiera los cristales y para que los tonos se escasparan por el éter y viajaran inmaculados hasta la propia Violeta dondequiera que se encuentre.

No aflojó la emoción y mas bien se hizo lágrima incontenible con la participación de Kari Svendsen y la lectura de la biografía de nuestra -Viola chilensis- hecha por Tone Storli.

Todo lo consolidó Carlos Aranguiz (guitarra y canto, charango, cuatro venezolano, zampoña y coro, respectivamente) y la maestría de Pablo Alcayaga en las cuerdas de su guitarra.

Luego el frenesí, la apoteósis, con Jørn Simen Øverli y el trovador Lars Klevstrand, interpretando canciones de Violeta en noruego. Y entonces está el público de pie, coreando ese Luchín de Víctor, que Lars le ofrendó también a la homenajeada.

Y finalmente todos, absolutamente todos interpretando el himno final, ese poema universal conque Violeta le da Gracias a la vida.

Ha pasado un día y una noche cuando escribo estas líneas y me persigue aún, me cosquillea en la espalda, me acelera el pulso el recuerdo de ese homenaje en los locales de Josefine Vicescene, realzado con la presencia del Embajador de Chile en Noruega Sr. Waldemar Coutts, la Cónsul de Chile Sra. María Soledad Morales Vargas; de la Sra. Anita Escher Echeverría, Embajadora de El Salvador para Escandinavia y de la Encargada de Negocios de la República Bolivariana de Venezuela, la Sra. Yudith Guerrero.

No me queda más que agradecer y felicitar a la Asociación Cultural Violeta Parra, con Nolbia Domínguez Skjetne a la cabeza, por la iniciativa y la realización de este formidable espectáculo. Un aplauso para ellos por favor.

Ver galería de imágenes del evento aquí.

Todas las fotos: Radio Latin-Amerika y Miguel Latorre.

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