Venezuela: super-poderes, la economía y la democracia.

Escrito por EDVARD HAUGLAND
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Entre ayer y hoy, algunos de los principales | periódicos | del mundo han estado informando acerca de la aprobación, por parte del parlamento venezolano, de nuevos super-poderes (poderes especiales) para el presidente Nicolás Maduro, lo cual le permitirá, por un año, gobernar por decreto. De acuerdo a la versión del gobierno, el otorgamiento de poderes especiales a Maduro es necesario para poder hacer frente a las dificultades económicas por las que atraviesa el país. Esto es parte de una supuesta guerra económica que Maduro ha declarado a algunas empresas y corporaciones privadas. "Pido unión a todo el pueblo para seguir consolidando la ofensiva económica y proteger al pueblo contra los capitalistas usureros que lo roban. ¡Yo seguiré p'alante bajando los precios!" (El Mundo, 2013), declaró ayer el mandatario venezolano.

De acuerdo a lo informado por The Financial Times, el presidente ha dicho que una de las primeras leyes que creará estará destinada a limitar las utilidades de las empresas a entre 15% y 30%, y otra para controlar la venta de dólares.

(Hyper) Inflación

Uno de los principales problemas que afecta a Venezuela estos días es la alta inflación, la cual, según el gobierno, es provocada por las empresas que están constantemente intentando incrementar sus márgenes de utilidades, empujando los precios al alza. Figuras 1 y 2 muestran la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) mes a mes, y la variación con respecto al mismo mes del año anterior, respectivamente.

Figura 1

IPC Variación mensual

Figura 2

Variación anual IPC Fuente: Banco Central de Venezuela

La inflación es un índice que mide la variación de precios de una canasta previamente determinada de productos, los cuales se estiman representativos de la economía. Una alta inflación significa una devaluación de la moneda local, por lo que más dinero, o de una mayor denominación, es necesario para poder adquirir los mismos productos que antes. Si, por ejemplo, en el mes de enero algo cuesta 100, y la inflación del mes es de 5%, entonces el siguiente mes el mismo producto debe costar 105 para poder mantener su valor real, de otro modo estaría constantemente perdiendo valor. Lo mismo sucede con los sueldos, y cualquier producto o servicio para lo cual sea necesario usar dinero para su adquisición. Como se puede ver en la Figura 2, la variación anual del IPC en Venezuela, al mes de octubre, ha sido de más de un 50%. El mayor problema para alguien como Nicolás Maduro es que esta espiral inflacionaria a quien más afecta es a los más pobres, que tienen menos capacidad de ahorro, y menos dinero disponible a final de mes, por lo que cualquier alza de precios es muy resentida por este sector social. Es por esto que Maduro ha declarado esta guerra contra la "burgesía parasitaria" (Vicepresidencia de Venezuela, 2013), para poder controlar las alzas de precios, las cuales él estima son arbitrarias y no tienen fundamentos económicos reales; el primer golpe fue encarcelar la semana pasada a dueños de negocios y empresas, acusados de manipulación abusiva de precios.

Sin embargo, hay quienes consideran que esta supuesta guerra no es más que un movimiento político, enfocado en mantener al pueblo contento, de miras a las próximas elecciones municipales del 8 de diciembre, en las cuales se teme que el Chavizmo sufra una fuerte caída en la votación. Para evitar este escenario político adverso, el nuevo presidente venezolano estaría apelando a la propaganda y retórica enfocada en criminalizar a los empresarios, y culparlos de los males de la economía. Para poder pasar de la retórica a la acción, no obstante, era necesario otorgar poder especiales al presidente, para que rápidamente pueda implementar las reformas que plantea son necesarias.

El control del mercado cambiario y la escasez de productos

De cualquier modo, hay algo que es más difícil de explicar culpando simplemente a los empresarios capitalistas: esto es, la alta escazes de productos que afectan a Venezuela. Según analistas, el gran problema de Venezuela es el control cambiario que el gobierno ejerce, y que sobrevalora el bolívar con respecto al dólar. Aunque el gobierno ya devaloró su moneda algunos meses atrás, la tasa de cambio fija en 6.3 bolívares/US dólar es aún considerada alta; en el mercado negro, ésta llega a los 50 bolívares/US dólar. El control cambiario ha creado una escasez de dólares, los cuales son necesarios para importar productos que la economía venezolana no produce, y —a su vez— esto ha creado una escasez de productos básicos, que van desde papel higiénico a automóviles. The Financial Times informaba hace un mes atrás que Toyota, la empresa productora de automóviles, había anunciado cerraría su planta en Venezuela por dos semanas, debido a la falta de partes necesarias para la producción. La figura 3 muestra la evolución del índice de escasez (Fuente: Banco Central de Venezuela).

Figura 3

indice de escasez

Gracias a la gran cantidad de recursos que la economía venezolana recibe producto de la venta del petróleo, el país no está en una situación crítica que lo pudiese llevar a la quiebra. Algo así como lo sucedido en Argentina en 1998. Venezuela aún cuenta con vastas reservas de dinero que le permitirían al gobierno financiar sus operaciones, aún con alta inflación. El problema es que esta situación no es sostenible indefinidamente, por lo que una nueva fuerte depreciación de la moneda, que podría llevar incluso a eliminar los controles cambiarios, es una de las alternativas para el futuro post-eleccionario. Sin embargo, esto sería un movimiento —aunque necesario— impopular, por lo que los cálculos políticos puede que lo retrasen indefinidamente.

Crisis democrática

En este escenario es que el parlamento venezolano, en gran parte dominado por representes Chavistas, ha otorgado super-poderes a Maduro, como lo hiciera cuatro veces durante el gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez. Si bien esto no es algo nuevo en Venezuela, esta vez —en mi opinión— el otorgamiento de estos poderes al presidente es mucho más cuestionable, más de lo que ya era durante el gobierno de Chávez. Hay que recordar que Maduro no es Chávez, y esto se vió claramente reflejado en las urnas el día de la votación presidencial. Elegido por un muy estrecho margen por sobre su contendor, Capriles, me parece atrevido que un presidente que salió elegido marginalmente se otorgue poderes especiales, efectivaente quitándole poder al parlamento elegido democráticamente. El otorgamiento de poderes que permiten al presidente promulgar leyes a su antojo es, en efecto, la expresión de una cuasi-dictadura. Esto sin mencionar los encarcelamientos previos a un debido proceso judicial.

Por supuesto que Venezuela no es Chile o Argentina en los 70's u 80's, pero el otorgamiento de poderes especiales a una sola persona, mermando la voluntad del pueblo que elegió democráticamente a sus representantes, entre ellos a los parlamentarios, no permite llamar a Venezuela una democracia representativa tampoco. Y claro, el parlamento es cómplice de esta situación, y el parlamento fue elegido por el pueblo, pero esto no le suma ni validez a esta decisión, ni aumenta la representatividad electoral del presidente.

Sin duda no todo es malo en Venezuela, la pobreza ha disminuído muy significativamente, y el país ha logrado crecer económicamente. El problema es uno de más largo plazo. La dependencia que Venezuela tiene sobre el petróleo, sumado a los problemas del manejo económico, además de un eternamente creciente populismo de sus gobernantes, hace que sea difícil prever un buen futuro para el país sudamericano. Los cambios deben ser políticos y económicos; y con esto no me refiero necesariamente a que deben cambiar el socialismo por el capitalismo, más bien me refiero a transformar el actual socialismo pretróleo-irresponsable, en uno que se encargue de asegurar la sustentabilidad que el país necesita. Mejor manejo de los recursos del petróleo, más y mejor educación, y el establecimiento de políticas que ayuden al surgimiento de una industria productiva venezolana son algunas de las ideas más obvias que podrían ayudar a lograr la sustentabilidad económica y social que Venezuela necesita.

 

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