República Bolivariana de Venezuela: la ley habilitante, la economía y la democracia

Escrito por Lenin Noel Castellanos
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Esta es una respuesta al artículo escrito por Edvard Haugland y publicado el día 20 de noviembre, con título: Venezuela: super-poderes, la economía y la democracia.


El manejo comunicacional que los medios privados de oposición han realizado de la 'ruta a la habilitante' demuestra el uso político del miedo, en tanto forma de control social, y comprueba la profesionalización de los provocadores del mismo.

En una suerte de disección informativa, analizamos la atemorizante ruta a la espeluznante habilitante. Distinguimos tres falsos escenarios de inseguridad ciudadana en los que se juega con emociones asociadas al miedo: deslegitimación de la persecución a la guerra económica, la agenda del caos y la violencia y, finalmente, los desenlaces catastróficos avalados por agoreros y apocalípticos, tales como Herman Haugland.

Ante la denuncia oficial de una guerra económica silenciosa, ciertos medios privados se alinean en contra de las medidas anunciadas y construyen una argumentación que 'sin querer queriendo' avala la usura y promueve la resignación y el fatalismo. Manejan el miedo ante la figura de un Maduro que obliga a cerrar comercios y ordena rebajar precios, y el temor por cuanto crece el control estatal sobre la economía.

El escenario del caos y miedo al pueblo: colas, caos y saqueo por orden de bajar precios, y el asedio a los comercios de electrodomésticos continúa en todo el país. El terror ante el hecho de que “Maduro ordenó a las milicias ir a la calle”.

Leyes habilitantes

La ley habilitante no es un demonio antidemocrático, como nos quieren hacer creer. Primero, quiero informarle a quienes leen que una ley habilitante es instrumento totalmente constitucional y democrático, la cual sigue un proceso previamente determinado para su aprobación.

Art. 203 (Leyes habilitantes)
Son leyes habilitantes las sancionadas por la Asamblea Nacional por las tres quintas partes de sus integrantes, a fin de establecer las directrices, propósitos y marco de las materias que se delegan al Presidente o Presidenta de la República con rango y valor de ley. Las leyes habilitantes deben fijar plazo para su ejercicio.

También es bueno informar que existe un proceso por el cual este instrumento debe pasar antes de su aprobación. Debe ser discutido en el parlamento varias veces, debe ser sometido a votación y luego aprobado por la mayoría absoluta del parlamento venezolano. La mayoría absoluta según lo establece la constitución es el 60% de los votos de los miembros del mismo, es decir 99 diputados (parlamentarios) del total de 165 electos por el pueblo. Y si los parlamentarios están de acuerdo con su aprobación es allí donde se sanciona.

El poder habilitante lo han ejercido todos los presidente electos desde 1989: Carlos Andrés Pérez, Jaime Lusinchi y Rafael Caldera, y ninguna prensa extranjera ni representante de gobierno alguno cuestionaron la legitimidad del mismo. Por cierto, Caldera fue electo presidente con menos del treinta por ciento de los votos y ello no niega el derecho a ejercer derechos establecidos en la Constitución y aprobados por una mayoría absoluta del parlamento.

Lee también: Procedimiento para convocar una ley habilitante.

Escasez y acaparamiento

En las últimas semanas se ha escuchado mucho sobre la situación actual de Venezuela por aquí en Noruega. Hace unos meses, algunos medios de comunicación resaltaban que en Venezuela escaseaba el papel higiénico. Entonces nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Por qué sólo se dice eso y nadie habla de las miles y miles de toneladas de papel incautadas en almacenes, acaparadas? No estamos hablando de una caja de papel, me refiero a miles miles toneladas que a diario se encuentran en depósitos, acaparadas, o que se decomisan al contrabando.

Acaparamiento Papel Higiénico

Pero no, eso no lo vemos. Sólo se habla de la gran escasez de un producto que, de pronto y 'raramente', desaparece de los anaqueles. Esto sucede normalmente cuando se aproxima algún proceso electoral, y la noticia de la supuesta escasez da la vuelta al mundo. Nunca vemos estos medios comunicación que se hacen eco de este tipo de 'noticias' dedicar un segundo a verificar si esto es cierto o no; y sí lo es, pues tampoco se molestan en investigar un poco las razones de dicha 'escasez'.

Lo único cierto de todo es que es el pueblo de Venezuela es el único que sufre las consecuencias de toda esta guerra económica, que aunque algunos la escriban entre comillas, tratando de ridiculizarla, la misma es real, y basta estar en Venezuela para sentirla y ver todo el daño que le causa a los ciudadanos en general, sean estos del lado político que sean.

El método de la guerra económica y el acaparamiento no son nuevos, en nuestro continente han sido aplicados en muchas naciones hermanas, como por ejemplo Chile, Cuba y Nicaragua. En Venezuela se aplica comenzando el gobierno del presidente Chávez en el 2002 - 2003, cuando los 'patrones' abiertamente declararon la guerra y acapararon casi todos los productos fundamentales de la cesta básica venezolana; delito terrible que causo la pérdida de millones de dólares en muy poco tiempo. También paralizaron la actividad petrolera, llevando su producción a cero barril, en un país que depende en casi su totalidad de la renta petrolera. Por cierto, no existe nadie que este pagando por ese delito tan grave cometido a la nación.

Este tipo de 'estrategias políticas' —o mejor dicho saboteos— para muchos son mentiras o inventos cuyo objetivo es mantener al pueblo contento; y yo me pregunto ¿cómo se puede mantener a un pueblo contento cuando les quitan el gas, los alimentos, la diversión, etc.?

La guerra económica

Esta guerra fue declarada al proceso bolivariano desde el día uno: golpe de estado, paro petrolero de patrones, acaparamiento de productos de toda índole (sobre todo los de primera necesidad), fuga de capitales, manipulación, propaganda de guerra, asesinatos, sicariatos, paramilitarismo y un montón de otros delitos comprobados. El problema es que si la 'Sra. María', de allá de un cerro o barrio pobre de Caracas, quisiera denunciar esto, las grandes trasnacionales de la comunicación la llamarían paranoica, que esta pagada por el gobierno para decir lo que dice, y muchas cosas más que no voy a repetir por lo duro, ofensivo y despectivo que pueden ser a la hora de definir o describir a alguien como la 'Sra. Maria'. Por supuesto, nunca le darían la oportunidad de decir lo que piensa en esos medios. Pareciera que a esas grandes trasnacionales de noticias no les interesa lo que opine la gente humilde, en la mayoría de los casos sólo se burlan de ellos o los criminalizan.

Yo no quiero pensar que la 'Sra. María', por pertenecer a la clase social que pertenece, la cual no escogió, no tiene derechos humanos igual que alguien que es dueño de una empresa que especula de la forma tan descarada como lo que se ha visto en Venezuela últimamente.

En el articulo escrito por Herman Haugland, a mi parecer, se da a entender que en Venezuela se criminaliza a los 'honestos' empresarios, que pobres de ellos que dan todo para poder ofrecer fuentes de trabajo al pueblo venezolano ante tan terrible situación de inflación, que se deben al mercado negro del dólar, y ahora se les obliga a vender a precios justos o reales. Yo me pregunto si acaso existe en Noruega un lugar en donde una lavadora de ropa cueste seis mil coronas y en el otro ciento veinte mil. Dicho de otro modo, si acaso existe un lugar en que una lavadora de ropa tenga un valor real de venta de seis mil coronas, y las diferentes tiendas la vendan a ochenta mil y más.

En este mismo artículo, tampoco se dijo ni una palabra de cómo sí se criminalizó injustamente, por todos los medios de comunicación privados, a los consumidores que aprovecharon de comprar a precios justos gracias a las medidas tomadas por el gobierno del presidente Maduro.

Al autor antes mencionado, se le 'olvidó' decir que estos 'honestos' empresarios, que no son los pobrecitos de la historia, primero han aumentado el precio de venta de sus productos hasta en tres mil por ciento. Esto lo hacen de manera descarada y argumentando que el dólar en el mercado negro cuesta 55Bs (Bolívares) por dólar o más. Y todo esto con la única finalidad de generar descontento en la población. He aquí un ejemplo, donde se ve claramente como este tipo de actividad ilegal (especulación) se aplica a todos los productos del mercado en Venezuela.

Todos estos empresarios honestos y no honestos reciben dólares preferenciales; esto quiere decir que cada dólar les cuesta 6,30Bs. y no 55 Bs. Ellos compran su mercancía con ese dinero y luego la venden con un nivel de ganancia de hasta el 600% y más. ¿Quién puede justificar un crimen como este? Yo 'no sé' si en Noruega, pero en Venezuela especular es un delito, y la usura es otro delito.

Es bueno colocar un ejemplo, para que nos demos cuenta de lo que estoy hablando y del robo tan grande que se le estaba haciendo a los consumidores, diaria y sistemáticamente. Un refrigerador que cuesta 2.500Bs pasó a costar 150.000 y hasta 300.000Bs luego de un mes. Esto pasó con los televisores, automóviles (repuestos para los mismos), motos, juguetes para niños, alquileres de viviendas y locales comerciales, alimentos, medicinas, etc.

También algo que se 'olvidó' mencionar en el mismo articulo, es que la mayoría de estos artefactos electrónicos tienen el IVA exonerado, esto quiere decir que están libre de impuesto al valor agregado. Y los empresarios 'honestos', aparte de sobremarcar los precios hasta cincuenta veces más de lo que deberían, y hasta el 600% de ganancias, también estaban cobrando el IVA al consumidor, cuando el estado hace el esfuerzo de subsidiarlo. Me pregunto, si el Estado noruego a mi como comerciante me subsidia el IVA y luego yo se lo cobro a los consumidores, y ese dinero no lo reporto ¿qué pasaría? Pero no hay limites, con las medicinas es lo mismo: se acaparan y luego se venden a un precio hasta a diez veces más alto de lo que cuestan. La obsesión por lograr su objetivo es tan grande que ni lo humano importa y se juega hasta con la salud y la vida de las personas.

En conclusión...

El estado, aparte de trabajar casi como policía para supervisar que no se sigan cometiendo esos delitos de usura, también vive haciendo jornadas para vender productos a precios justos, para luchar en contra en esta guerra tan terrible: jornadas para vender medicinas y alimentos a precios accesibles y justos.

Estos productos acaparados en grandes almacenes desaparecen de las tiendas y luego aparecen con precios impagables. Gracias a las denuncias de los consumidores la Guardia Nacional se han encontrado miles de toneladas de productos, alimentos, artefactos eléctricos, etc.

Esto es un viejo método que se utiliza para tratar de asfixiar por todas las vías a un gobierno legitimo, elegido democráticamente, cuyo único error fue comprometerse con los más desposeídos, con los excluidos, con quienes más lo necesitan (esos que no tienen quién les defiendan a nivel internacional, y esos que sí se criminalizan cuando exigen justicia social; es decir,los pobres). Esto es un pecado capital que las grandes trasnacionales en Venezuela y en el mundo no perdonan. Desgraciadamente eso es una triste realidad.

En Venezuela, el sector empresarial, en su gran mayoría, es parte de la oposición política al gobierno del presidente Nicolas Maduro, y toda esa escasez, acaparamiento, especulación y fuga de capitales forma parte de una estrategia política que —a mi parecer— está desgastada. En el caso venezolano no han logrado su objetivo fundamental de tumbar al gobierno, pero esta estrategia causa mucho mal a todos los venezolanos y a la nación en general.

Ojalá la derecha en Venezuela entienda que esa no es la mejor forma de hacer política y menos de lograr objetivos políticos, ya que muchos de sus partidarios se ven directamente afectados por este tipo de sabotajes, y son ellos quienes les condenarán.

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