Elecciones en Venezuela en medio de crisis humanitaria e institucional

Escrito por Edvard Haugland
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Este domingo 20 de mayo se realizan nuevas elecciones presidenciales en Venezuela, bajo un ambiente de resignación, desconsuelo, hambre, enfermedad, emigración en masa, desabastecimiento, inflación descontrolada, y una institucionalidad completamente destruída.

Desde 1999, año en que Hugo Chávez asumió la presidencia de Venezuela por primera vez, hasta hoy, Venezuela ha experimentado una profunda transformación económica, social, e institucional. La realidad es que, aunque muchas de las medidas impulsadas por la “Revolución Bolivariana” de Chávez fueron objetivamente positivas, hoy, casi 20 años después, el país se encuentra en una crisis humanitaria profunda, y su futuro es muy incierto. Y es que los errores cometidos por el mismo Chávez, y por su sucesor, Nicolás Maduro, han tenido un efecto devastador, el cual ha dejado en segundo plano cualquier progreso que se haya logrado durante los primeros años del mandato del fallecido ex-presidente.

Ya hace 5 años atrás, comentaba que el otorgar a Nicolás Maduro la facultad de gobernar por decreto era un error, ya que, ya en esa época, se veía que el país estaba en una desastrosa espiral de escasez e inflación, la cual sólo se vería acentuada por una crisis institucional gracias a los nuevos poderes que le fueron otorgados al actual presidente. Estos poderes especiales serían repetidamente otorgados a Maduro, por un parlamento completamente controlado por él mismo.

Como era de esperarse, nada de lo prometido se realizó, y el país continuó de mal en peor —este año, se espera que la inflación alcance un 13.000%. Esto ha llevado a una escasez de alimentos, y todo tipo de bienes de consumo, extremos. El hecho de que la moneda pierda valor tan rápidamente ha llevado también a la pobreza extrema a muchos venezolanos, con terribles consecuencias, tales como tener que escarbar por comida en basurales, hacer filas de más de 30 horas para poder recibir alimentos, y la muerte por desnutrición y falta de medicinas de miles de niños —en 2016, más de 11.400 niños menores de 1 año murieron en Venezuela, según cifras oficiales.

Todo esto, en el país con las reservas de petróleo más grande del mundo.

En comparación, Noruega es el país número 21 en la lista de países con las reservas más grandes de petróleo; sin embargo, según datos de las Naciones Unidas, la mortalidad infantil (niños entre 0 y 5 años de edad) en Noruega alcanzó un 2,5% entre 2010 y 2015; mientras que en Venezuela, un 13,7% en el mismo período.

Como si esto fuese poco, el gobierno de Nicolás Maduro se niega a aceptar ayuda humanitaria, ayudando sólo a empeorar aún más la crisis provocada por la escasez de alimentos y medicinas.

Es en este contexto que se realizan las elecciones el día de hoy.

Por su parte, la oposición Venezolana, ha decidido llamar a un boycott, y no votar, porque consideran no existen las garantías necesarias para el proceso eleccionario. Sin embargo, estudios acerca de otros casos en los que se ha utilizado el boycott muestran que esto no resulta como medida de presión, y que lo único que se logra es debilitar aún más a aquellos que llaman al boycott y re-validar a los actuales gobernantes.


Todo indica que Maduro ganará



Y aunque la situación es insostenible, una combinación de desesperación y miedo a perder lo poco que se tiene asegurará que Nicolás Maduro sea re-elegido presidente.

Por una parte, se espera una muy baja asistencia a las urnas, ya que muchos venezolanos simplemente han perdido la esperanza de que algo cambie en el país —la única opción es irse de Venezuela. Esto es lo que más de un millón de Venezolanos ya han hecho, y se espera muchos más sigan el mismo camino.

El gobierno de Maduro ha implementado un sistema de cajas de alimentos, de los cuales muchas familias dependen. Para recibir este subsidio, se les ha otorgado una tarjeta de identificación, la cual, según The New York Times, en estas elecciones se les ha pedido presenten en los locales de votación, para poder ‘ver quién ha votado y quién no’. El mismo Maduro ha dicho en sus eventos de campaña: “Todos los que tienen tarjetas deben votar (…). Te doy, y tú das das.”

Así las cosas, la pregunta ahora es, ¿Qué más desesperados, desesperanzados, desnutridos, y humillados deben estar los venezolanos y venezolanas antes de que Maduro decida hacer algo con respecto a la corrupción, la economía, y su gente?

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