Ultraderechista Jair Bolsonaro gana elecciones en Brasil

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El ultraderechista Jair Bolsonaro fue electo este domingo presidente de Brasil, con casi 56% de los votos, frente a 44% para el izquierdista Fernando Haddad, según datos oficiales tras el cómputo de casi el 90% de las urnas.

El candidato progresista no consiguió superar los pronósticos que auguraban la victoria de la ultraderecha , lastrado por los escándalos que salpicaron el Partido de los Trabajadores y con el expresidente Lula en la cárcel.

Bolsonaro, apodado el "Le Pen trópical" promete gobernar Brasil con mano dura.

Una multitud se había reunido desde varias horas antes de los anuncios frente a la casa del excapitán del Ejército para festejar una victoria ampliamente prevista por los sondeos.

Bolsonaro, de 63 años, un admirador de la dictadura militar (1964-1985) sucederá el 1º de enero al presidente conservador Michel Temer.

El presidente saliente Michel Temer es el mandatario más impopular de Brasil desde el fin de la dictadura, con tan sólo un tres por ciento de aprobación y un 82 por ciento de rechazo a su gestión, según una encuesta de Datafolha realizada en junio de este año. Temer nunca fue elegido presidente, pero llegó a ser el primer mandatario tras la destitución de la expresidenta Dilma Rouseff a quien se le acusó de corrupción.

La campaña de Bolsonaro se basó en un rechazo visceral del Partido de los Trabajadores (PT) de Haddad y en promesas de mano dura contra la criminalidad y de lucha contra la corrupción.

Esta derrota del PT -la primera de las últimas cinco elecciones presidenciales- se suma a una serie de reveses para el partido que llegó a ser la mayor fuerza de izquierda de occidente.

Militar de la reserva, Bolsonaro, a quien sus partidarios llaman “el mito”, afirmó en julio de 2016 que el “error” de la dictadura brasileña fue “torturar y no matar” a los adversarios del régimen, una frase similar a la que pronunció en 1998, cuando aseguró que “(Augusto) Pinochet debería haber matado más gente”. En abril de 2016 ya había hecho noticia cuando votó a favor del impeachment de Rousseff en nombre del torturador de la exmandataria, el fallecido coronel Carlos Brilhante Ustra, el único militar brasileño acusado de tortura por la Justicia.

Este ‘Trump a la brasileña’( ha dicho que “Trump es un ejemplo para mí”) tiene una amplia colección de comentarios racistas, contra los afrodescendientes en Brasil, homófobos y machistas a sus espaldas. “No te violo porque no te lo mereces”, llegó a decir hasta en dos ocasiones a Maria do Rosario, que entonces era ministra de Derechos Humanos. También llamó “tortillera” a Dilma Rousseff, y en su impeachment votó a favor al comandante Ustra, conocido en la dictadura brasileña por usar técnicas de tortura como introducir ratas en las vaginas de las guerrilleras. “A los homosexuales no se les quiere, se les aguanta”, “Mis hijos nunca serán gays ni tendrán novias negras. Los he educado muy bien” o “Las mujeres deben ganar menos porque se quedan embarazadas”, son otro de los grandes ‘hits’ del candidatos.

Sin embargo, todos estos exabruptos, unidos a constantes ataques a los periodistas, no parecen haber provocado rechazo entre los brasileños. Todo lo contrario. En 2014 se convirtió en el diputado más votado de Río de Janeiro y en apenas dos años el que era un ‘outsider’ del Congreso, tan sólo conocido por su capacidad para crear broncas, empezó a coquetear con la idea de presidir el país, con unas encuestas a su favor.

Jair Bolsonaro se presenta como el político de la anticorrupción, avalado por ser uno de los pocos no citados en el escándalo Petrobas. Promete mano dura y el retorno a los valores tradicionales de la familia heterosexual. Asegura que en su gobierno la mitad de los ministerios serían dirigidos por militares por ser “los únicos libres de corrupción”. Y defiende la pena de muerte, la castración química y el fin del estatuto de desarmamento que prohíbe a los brasileños tener armas en sus casas. “Tenemos que poder defendernos de los bandidos, debemos hacer como los norteamericanos”, afirma.

Bolsonaro deberá tratar con un Congreso con partidos debilitados por los escándalos pero dominado por los lobbies conservadores del agronegocio, las iglesias evangélicas y los defensores del porte de armas, que fueron claves en su victoria.

En 2016, la presidenta Dilma Rousseff fue destituida por el Congreso y en abril de este año su líder histórico, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), fue detenido para empezar a purgar una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero.

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