Miles protestan en repudio a intención del Presidente Bolsonaro de celebrar la dictadura militar en Brasil

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Miles de brasileños salieron a la calle para decir que una dictadura no se celebra. Lo han hecho con motivo del 55 aniversario del golpe de Estado de 1964, que dio paso a 21 años de gobiernos militares. Los manifestantes han mostrado su rechazo a la decisión inicial del Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro de "conmemorar" una fecha que consideran de "luto, violencia y crueldad". Ante la presión popular, el presidente brasileño se vio obligado cambiar el término y decir que se trataba de "rememorar" ese episodio de la historia.

"Estamos atravesando un momento en el que retrocedemos, con un presidente que elogia la tortura, que ha politizado la tortura", decía Rita Sipai, manifestante.

"Él (Bolsonaro) estableció un día para la conmemoración. No es un día para conmemorar, es un día para recordar las atrocidades cometidas por el Estado brasileño, con numerosos muertos y desaparecidos", señalaba Flora Soares, una manifestabte.

El resultado de la dictadura: al menos 434 personas asesinadas por motivos políticos, 20.000 torturadas, 5.000 cargos políticos perseguidos o destituidos.

A las protestas en Brasil, se sumaron un puñado de expatriados brasileños en Jerusalén, que se manifestaron ante la residencia del primer ministro israelí. Brasil acaba de abrir una oficina diplomática en dicha ciudad.

Bolsonaro defiende la dictadura

Bolsonaro, que asumió el cargo en enero, es el primer presidente de Brasil desde el regreso a la democracia en 1985, en exaltar públicamente el régimen militar.

El mandatario se refiere a la dictadura como una época “gloriosa” en la historia de Brasil. Incluso, en 2008 dijo que “el error de la dictadura fue torturar y no matar”.

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“Hay que reconocer la verdad, no fue una maravilla, pero ningún régimen es maravilloso. Es como el matrimonio, a veces hay pequeños problemas, es muy raro no tener problemas en una pareja”, dijo el pasado miércoles.

Bolsonaro niega que la asonada castrense que destituyó al presidente João Goular, haya sido un golpe militar, y la define como una movilización de sectores sociales junto con los militares para evitar un gobierno.

La instrucción de Bolsonaro para celebrar a la dictadura debió pasar por la justicia, que el viernes había prohibido los festejos, aunque un nuevo fallo el sábado finalmente permitió que los militares continuaran celebrando el golpe.

Con una extensa trayectoria en el Congreso, donde fue diputado por 27 años antes de asumir la presidencia, Bolsonaro reivindicó varias veces el período de la dictadura.

En una de sus más famosas y polémicas intervenciones, cuando votó a favor del proceso de destitución de Rousseff en 2016, llamó a celebrar la memoria del coronel Carlos Ustra, torturador de Rousseff.

“¡Torturas. Asesinatos. No acabó el 64!”, cantaban los manifestantes en el centro de Río, y comparaban la violencia del período militar con la situación actual

Muchos aprovecharon la fecha para pedir justicia por el asesinato de la concejal izquierdista Marielle Franco, acribillada el 14 de marzo de 2018 tras participar de una actividad de mujeres. Otros, también, reclamaron la libertad del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

A diferencia de lo que sucedió en Argentina, Chile y Uruguay, en Brasil los delitos cometidos durante la dictadura no fueron juzgados.

Pese a que el gobierno de Rousseff creó una comisión de especialistas y juristas que investigaron el período, en el gigante sudamericano aún rige una ley de amnistía de 1979 ratificada por la Corte.

“Brasil se convirtió en una burla mundial” desde que Bolsonaro asumió la presidencia, comentó Carmelena Nassar, una jubilada de 67 años. “Estoy para defender el futuro de mis hijos y nietos. No podemos volver a sumergirnos en un período de torturas y asesinatos como el que pasamos”.

En Sao Paulo, miles protagonizaron una “marcha del silencio” en el Parque Ibirapuera, en la capital paulista. En silencio, dieron una vuelta a un lago con velas en las manos “por las víctimas de la violencia del Estado”.

El revuelo traspasó el ámbito de la justicia. Una marca de cerveza de Río de Janeiro sacó una publicidad en los diarios en que pedía a los consumidores que si pensaban comprar la cerveza para celebrar el golpe “mejor no lo hicieran”.

Los militares de Brasil celebran el golpe de 1964 en el poder con Bolsonaro

Las Fuerzas Armadas de Brasil "rememoraron" este domingo el golpe de Estado de 1964, que dio paso a una dictadura que duró 21 años, y lo hicieron otra vez en el poder, obtenido en las urnas por el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Bolsonaro, en visita oficial a Israel, no hizo alusiones a la fecha, pero el Gobierno divulgó un breve vídeo a través de un canal de WhatsApp por el que se comunica con la prensa, en el que dijo que "un 31 de marzo" el Ejército "nos salvó" de la "amenaza comunista".

Fiel a las tradiciones castrenses, el mandatario es un ferviente defensor de los valores cristianos y de la civilización occidental, tiene como vicepresidente al general de la reserva Hamilton Mourao y ocho de sus 22 ministros proceden de unas Fuerzas Armadas que desde 1985 han demostrado su talante democrático

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Los actos este domingo fueron discretos en los cuarteles, en los que se leyó una nota que dice que "el 31 de marzo estaba incluido en el ambiente de la Guerra Fría" y las Fuerzas Armadas, "atendiendo el clamor de la amplia mayoría de la población y la prensa, asumieron un papel de estabilización" en un "convulsionado" momento político.

De hecho, el de 1964 en Brasil no fue un golpe clásico y tuvo un claro matiz cívico-militar. Goulart había ascendido al poder en 1961 tras la renuncia de Janio Quadros, de quien era vicepresidente, con la resistencia de la derecha, que lo tachaba de comunista.

(La Jornada, Euronews, agencias)

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