Viva Venezuela, Carajo!

Escrito por Jorge Romero
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Es tan grande el poder armado del imperialismo y tan enorme el poderío de los medios de comunicación que trabajan siniestramente a su servicio, que muchas conciencias débiles se quiebran y muchas voluntades pierden su firmeza y su consecuencia.

Sin embargo, somos testigos día a día de la tenacidad, el compromiso y la lealtad del pueblo venezolano al legado del Libertador Simón Bolívar y del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías, que ya no dudamos de que allí, en esa Venezuela que se resiste a los ataques políticos, económicos, cibernéticos y comunicacionales, el imperio del terror, el más cobarde y tiránico poder que jamás hubo sobre la faz de la tierra, morderá el polvo nuevamente.

Porque ese pueblo, unido férreamente a sus Fuerzas Armadas, defenderá rodilla en tierra su revolución intransable.

Y lo hará no sólo con las armas en la mano, sino como lo está haciendo hoy, alegremente, bailando y abrazándose solidario, tomados de la mano los jóvenes, los adultos y los viejos, mujeres y hombres de todas las edades, fundidos en un sólo cuerpo, en una sola voluntad, en una sola idea: la de entregarlo todo en la lucha y derrotar a los invasores.

Podrían escribirse muchas páginas sobre la realidad actual de Venezuela, o sobre su historia de luchas, sobre sus héroes y heroínas como el Libertador Simón Bolívar, como Simón Rodríguez, José Antonio Páez, Antonio José de Sucre, el Negro Primero; o como Manuela Sáenz, Josefa Sánchez, Juana Ramírez, Leonor de la Guerra, Consuelo Fernández y tantos y tantas más, anónimos y anónimas, que escribieron con sangre sus hazañas y que viven eternos en el pueblo bolivariano de hoy, que sigue su ejemplo.

Pero nada es más palpable, real, auténtico e invencible como la lucha que hoy libra el pueblo venezolano. Y a ese legado, vivo en la profunda Venezuela, en esa Venezuela Chavista y Madura nos atenemos, para gritar con ellos, hoy y siempre: Viva Venezuela, Carajo!

Actualización

En la declaración precedente faltan cuatro datos o situaciones que empoderan aún más al chavismo y su proceso. No se habla del juramento de casi 2 millones de milicianos, que prometieron defender con sus vidas la integridad del país. Tampoco está la negativa del Fondo Monetario Internacional, FMI, de reconocerle autoridad al traidor Juan Guaidó para tratar con él asuntos financieros, lo que constituye una evidente derrota de la oposición y del imperio, que ve menoscabadas sus órdenes al organismo.

Está llegando ayuda internacional, legal, vía Cruz Roja, desde diversos países, gracias a convenios con el gobierno venezolano. Los gusanos seguidores del presidente ensartado han tratado de adjudicarse la llegada de suministros, pero cada vez son menos creíbles. Y por último está la declaración del cartel de Lima, que desde Santiago reafirma las órdenes del imperio en el sentido de desprestigiar por todos los medios a Venezuela y su gobierno legítimo, aunque rechaza toda intervención armada desde el exterior para lograrlo.

Y todavía agregamos más. Los desertores que se pasaron al bando contrario y cruzaron la frontera hacia Colombia, deambulan muertos de hambre con un colchón al hombro. No tienen uniforme, no tienen gorra, no tienen botas, no tienen estrellas, no tienen charreteras, no tienen cuartel, y lo más importante, no tienen armas y no tienen decencia ni moral. Chávez Vive!