México: La prensa escrita con sangre

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La semana número 27 del presente año ha sido letal para la prensa mexicana. En tan solo cuatro días tres periodistas fueron asesinados en sus lugares de origen: Veracruz y Guerrero, los dos estados más violentos para los trabajadores de los medios.

Jorge Celestino Ruiz Vázquez, reportero de El Gráfico de Xalapa, en Veracruz, fue asesinado el 2 de agosto frente a su casa, en la comunidad La Bocanita. Desde 2018 Ruiz contaba con medidas de protección por recibir amenazas, ser golpeado y ser acosado por hombres armados que incluso balearon su vivienda y su auto con armas de alto calibre. Todo ésto debido a sus reportajes sobre la aparente corrupción del alcalde de su municipio, Actopan, de quien se decía había usado fondos públicos para resolver problemas legales de su hijo en la Ciudad de México. La protección con la que contaba Ruiz le había sido retirada unos días antes de su asesinato por razones aún desconocidas, aunque según testimonios de un familiar, ésta consistía en rondines esporádicos por parte de la policía municipal.

El mismo día en el Estado de Guerrero, fue asesinado Edgar Alberto Nava López, director de La Verdad de Zihuatanejo, perfil de Facebook dedicado a difundir noticias locales. Nava era también funcionario público municipal. Omar Bello, compañero y amigo del periodista y funcionario, declaró al Comité de Protección a Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), que Nava había recibido amenazas por notas publicadas sobre crímenes cometidos en la localidad, e incluso había borrado las mismas por temor a ser agredido por quienes lo habían amenazado. A pesar de ésto, Edgar Alberto no se encontraba en la lista de periodistas en riesgo del Mecanismo Federal de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas.

Tres días antes, Rogelio Barragán Pérez, fundador del portal de noticias regionales Guerrero al Instante, fue encontrado muerto en el interior de una cajuela de un automóvil Jetta. Barragán era al mismo tiempo editor y reportero del portal y algunos de sus colegas declararon que días antes había borrado su nombre de las noticias sobre crímenes en la región, porque temía por su seguridad.

Según la organización Artículo 19, desde el año 2000 han sido asesinados 130 periodistas en México; la cifras de la Comisión de Derechos Humanos cuentan 152 en el mismo periodo. Con estos tres crímenes se acumulan nueve asesinatos contra comunicadores en todo el país en lo que va de 2019 y 10 en la administración del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien en su campaña prometió que los asesinatos y ataques a los trabajadores de la prensa no quedarían impunes en su gobierno.

Un día antes de la aparición del cuerpo de Barragán, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la República, recibieron del representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Jesús Peña Palacios, un informe que éste resumió en una petición: fortalecer el Mecanismo para actuar de manera preventiva y no solo responsiva ante las emergencias.

En esa misma reunión se anunció que el Mecanismo cuenta con 170 millones de pesos para la protección de los más de 300 periodistas y más de 600 defensores de derechos humanos incorporados al mismo; pero mientras todo ésto se hacía público, alguien ordenaba y planeaba los asesinatos de Barragán, Nava y Ruiz.

Si todo sigue igual, el actual gobierno no logrará disminuir los asesinatos de comunicadores que en los dos sexenios anteriores se contaron en 48 durante el periodo del panista Felipe Calderón y 47 en el del priísta Enrique Peña Nieto (cifras de Artículo 19). La impunidad sigue siendo el sello en el 99.2% de los casos contra la prensa mexicana.

Escuha nuestra serie documental

El Silencio de las Plumas es una serie de radio documental compuesto por tres episodios, producido por la periodista Mónica Orjuela. La serie relata las historias de los periodistas mexicanos Rubén Espinosa, Francisco Robles y Moisés Sánchez. A través de ellos vamos a descubrir lo que significa ser periodista en uno de los países más peligrosos para la prensa. Donde conoceremos reporteros que han muerto por seguir informando, otros que han perdido su seres queridos y sus colegas, pero siguen a pesar de todo mostrándonos que la verdad no se calla.