Noruega pidió a sus empresas en Brasil asegurarse de no incidir en la destrucción de la Amazonía

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El ministro noruego para el Clima y Medioambiente, Ola Elvestuen, reunió este martes a varias de las más grandes empresas noruegas con presencia en Brasil para pedirles que se aseguren de tener cadenas de producción libres de deforestación.

En otras palabras, les dijo que debían tener claro que sus procesos no contribuyan con la destrucción de la Amazonia. No menos de 200 empresas noruegas tienen presencia en Brasil, entre ellas la productora de aluminio Norsk y la petrolera Equinor ASA, cuyos delegados asistieron a la reunión que tuvo como foco principal los incendios que azotan la Amazonia brasilera actualmente.

A la reunión también asistieron miembros de la academia y representantes de organizaciones ambientales. El llamado de Elvestuen se entendió como una señal no solo a las empresas noruegas sino también al mundo acerca de comprar y consumir productos con procesos que no atenten contra los bosques. El fondo de pensiones KLP también estuvo presente.

Este fondo, al igual que Storebrand ASA, investiga acerca de las empresas que pudieran tener algún tipo de responsabilidad en los daños que actualmente padece la Amazonia por cuenta de los incendios. Este último ha dicho que los principales impulsadores de la deforestación de la selva son los ganaderos, los cultivadores de palma, soya y los madereros.

Ola Elvestuen, ministro de Clima y Medioambiente de Noruega.

Por su parte, KLP aseguró en un comunicado que adelanta acercamientos con bancos e inversionistas para que presionen a las empresas que pudieran estar contribuyendo con el deterioro de la Amazonia.

Las declaraciones de Elvestuen de este martes hicieron eco en algunas de las coorporaciones más importantes. Incluso, el más grande criadero de salmón del mundo, la noruega Mowi, dijo que dejará de comprarle soya a Brasil, a menos de que el gobierno demuestre voluntad política para proteger los bosques tropicales del país.

Los voceros de Mowi no dudaron en arremeter contra el presidente Bolsonaro, al que califican de cómplice y aliado de los deforestadores del país.

Noruega ha sido uno de los mayores aportantes a la protección de la Amazonia en Brasil a través del Fondo Amazonas que ha recibido unos 1.200 millones de dólares en la última década. Sin embargo recientemente Oslo anunció la suspensión de los aportes luego de que Brasil bloqueara las operaciones de un fondo que recibe la ayuda.

El pasado fin de semana se registraron 1.113 nuevos incendios y en lo que va de año se reportaron 80.626 en todo Brasil.

Los incendios que se registran en la Amazonia, principalmente en Brasil y Bolivia, motivaron que los potencias del G7 acordaran hoy, por su parte, destinar de manera inmediata unos 20 millones de dólares para ayudar en el combate al fuego, con el envío de aviones cisternas bombarderos, y decidieran delinear un plan para reforestar y proteger la biodiversidad que será finalizado en la Asamblea General de la ONU a fines de septiembre.

Sin embargo, Brasil estudia no aceptar dicha oferta hasta que el presidente francés, Emmanuel Macron, se retracte de lo que ha dicho sobre el presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Entre sábado y domingo se registraron 1.113 nuevos incendios y en lo que va del año se reportaron 80.626 en todo Brasil, un 78% más que en el mismo periodo de 2018, según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE). Más de la mitad arde en la región amazónica. Sin embargo, el ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva, afirmó el lunes que la situación "está bajo control", señalando que el despliegue de más de 2.500 militares, cientos de vehículos y decenas de aeronaves, y la lluvia han ayudado a aplacar los incendios. Dos aviones cisterna Hércules C-130 lanzaron el lunes decenas de miles de litros de agua en las zonas incendiadas del estado de Rondonia (limítrofe con Bolivia).

No obstante, varias organizaciones ambientalistas y de derechos humanos criticaron las afirmaciones del ministro, pues insisten en que el incendio está lejos de estar controlado. Además, se manifestaron públicamente por la enmienda constitucional que aprobó el martes un comité del Congreso de Brasil para permitir la agricultura industrial en las reservas indígenas, una práctica que hasta la actualidad estaba prohibida.

Los defensores mostraron su preocupación ante la poca atención que le ha prestado el gobierno de Brasil a la crítica situación de las comunidades indígenas y de su entorno, y señalaron que aprobar este tipo de reformas, mientras todo el mundo está pensando en el incendio, es una derrota a la democracia y una trampa a los ciudadanos del gigante sudamericano que no pudieron reaccionar a la decisión constitucional.

Temen que con el atropello a estas comunidades y su cada vez más frecuente desplazamiento ya no queden custodios de la selva que ayuden a controlar la deforestación. Algunos, incluso aseguran que quienes se lucran de la agricultura industrial, basada en los cultivos extensivos de palma, soya y ganadería, se benefician de estos incendios.

Por eso, tanto Noruega como otros países de la Unión Europea han iniciado extensas investigaciones para determinar si los incendios fueron inducidos.

(Semana sostenible, Euronews, NRK, agencias)