Renuncia Evo Morales a la presidencia de Bolivia

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El presidente de Bolivia, Evo Morales, renunció este domingo desde su cuna política en la región central de Cochabamba después de tres semanas de protestas contra su polémica reelección y tras perder el apoyo de las Fuerzas Armadas y la Policía.

"Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales", dijo Morales a través de la televisión, aludiendo a los líderes opositores que convocaron protestas en su contra, desatadas el día siguiente de los comicios del 20 de octubre.

Horas antes, Morales había convocado a nuevas elecciones tras una auditoría de la OEA que detectó "serias irregularidades" en los comicios, pero la medida no fue suficiente. Las Fuerzas Armadas y la Policía solicitaron su renuncia, sumándose a un pedido de líderes opositores.

"Luego de analizar la situación conflictiva interna, pedimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia", dijo el general Kaliman ante la prensa.

El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, dimitió también.

En medio de una nueva ola de violencia, ministros y funcionarios habían renunciado en bloque a sus cargos.

Disconformes con los anuncios de nuevos comicios, opositores que pedían la renuncia de Morales atacaron la casa del presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, en Potosí (suroeste), que tras lo ocurrido renunció a su cargo.

El ministro de Minería, César Navarro, presentó igualmente su renuncia luego de que su casa, también en Potosí, fuera incendiada por un grupo de opositores. Le siguió la renuncia del ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez.

Las protestas posteriores a los comicios causaron tres muertes y al menos 383 heridos, según la Defensoría del Pueblo.

La violencia se expandió este domingo. Al menos tres heridos, uno por arma de fuego, dejó una emboscada en una zona del altiplano contra autobuses con opositores que viajaban hacia La Paz.

Bien temprano, la OEA emitió en un comunicado: "La primera ronda de las elecciones celebrada el 20 de octubre pasado debe ser anulada y el proceso electoral debe comenzar nuevamente (...) tan pronto existan nuevas condiciones que den nuevas garantías para su celebración, entre ellas una nueva composición del órgano electoral".

Según la OEA, "en los cuatro elementos revisados (tecnología, cadena de custodia, integridad de las actas y proyecciones estadísticas) se encontraron irregularidades, que varían desde muy graves hasta indicativas".

La Fiscalía General de Bolivia abrió luego una causa contra los siete miembros del Tribunal Supremo Electoral (TSE), afines al presidente Evo Morales, por su presunta responsabilidad en las irregularidades detectadas por la OEA.

Morales, en el poder desde 2006, había accedido a un cuarto mandato hasta 2025 en primera vuelta con el 47,08% de los votos y más de 10 puntos porcentuales por delante de Mesa (36,51%), según el cómputo oficial objetado por la oposición.

Repercusión internacional

En el Vaticano, el papa Francisco había exhortado en su oración matutina a los bolivianos a esperar en "paz y serenidad" los resultados de la auditoría.

Tras conocerse el resultado, Estados Unidos pidió a la OEA que envíe una misión a Bolivia para asegurar que las nuevas elecciones sean "libres y justas".

En tanto, Cuba respaldó a su aliado Morales y llamó a condenar la "aventura golpista del imperialismo y la oligarquía" en Bolivia, según su cancillería.

"Manipulaciones claras"

El informe preliminar de la OEA, tras una auditoría de la votación del 20 de octubre, decía que el organismo internacional no pudo verificar el resultado después de encontrar "manipulaciones claras".

"Las manipulaciones al sistema informático son de tal magnitud que deben ser investigadas a fondo por el Estado boliviano para llegar al fondo y asignar responsabilidades en este grave caso", señala el informe.

La OEA dijo que no era estadísticamente probable que Morales hubiera asegurado el margen de victoria de 10 puntos porcentuales necesario para ganar directamente y recomendó que Bolivia utilizara nuevas autoridades electorales para cualquier nuevo voto.

Morales fue declarado ganador de las elecciones de octubre con una ventaja de poco más de 10 puntos sobre su rival Carlos Mesa, lo que le dio una victoria rotunda. Pero ha habido protestas generalizadas desde entonces contra el resultado después de un paro de casi 24 horas en el conteo.

Morales, quien llegó al poder en 2006 como el primer líder indígena de Bolivia, ha defendido su victoria electoral y ha dicho que se adherirá a los resultados de la auditoría de la OEA. Se esperaba que diera una conferencia de prensa el domingo por la mañana.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador elogió el domingo la decisión de Morales de convocar a nuevas elecciones, calificándola de "triunfo de la democracia".

"Siempre hay actitudes, hay un afán autoritario de querer resolver las cosas con confrontación, con violencia", dijo López Obrador en un video publicado en su página de Twitter. "El mejor método para resolver las diferencias es el democrático."

Unas elecciones sin Morales

Marcelo Arequipa, experto en Ciencia Política, ya avisaba a Euronews que era muy probable que Morales no se presentara en lo que sería su quinta elección. "No creo que Evo se anime a postularse para otra elección, ha perdido mucho apoyo en las últimas semanas", dijo Arequipa.

Mesa dijo el domingo que Morales no debería ser candidato en las nuevas elecciones.

En su anuncio, Morales reforzó esta idea al mencionar que en las próximas elecciones se incluirán "nuevos actores políticos".

El sábado, Morales había convocado a los partidos opositores a un diálogo -al que se negaron-, excluyendo a los poderosos comités cívicos regionales que lo tenían cercado con protestas.

Los paros causaron pérdidas por unos 12 millones de dólares, según cifras oficiales.

La oposición había rechazado la auditoría de la OEA por considerarla una decisión "unilateral".

Jefe de policia de Bolivia negó que haya orden de detención contra Evo

El jefe de la Policía de Bolivia, Yuri Calderón, dijo el domingo por la noche en una entrevista telefónica con un canal de televisión que no hay orden de detención contra el presidente saliente, Evo Morales.

El oficial agregó que no tiene conocimiento del paradero del expresidente.

Horas antes, Morales había dicho que la policía anunció que tiene una orden detención "ilegal" en su contra, luego de que renunciara tras los pedidos de la oposición y las Fuerzas Armadas.

(La Jornada, Euronews, El Pais, agencias)