El Arañero Hugo Chávez

Escrito por Jorge Romero
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Este jueves 5 de marzo de 2020 se cumplieron siete años de la partida física del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías. No pude asistir por razones de salud, pero me sumo al Homenaje que en su honor y recuerdo se realizó en la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Noruega. Como escritor y poeta, he elegido un cuento suyo de su libro El arañero de Sabaneta para ofrecerle al Comandante, cuyo espírtu sigue viviendo eternamente en su pueblo y en muchos pueblos del mundo, mi profunda admiración y respeto.

Pobre, pero feliz

Hace poco estábamos comiendo mangos con el Gobernador en la casa del Rey, allá en Jamaica. Había mucho mango. Y entonces le contaba al Gobernador que fui un niño pobre, pero feliz. Yo me iba por los montes a comer mangos, naranjas y ciruelas. Éramos muy pobres. A mí lo que me daban era una locha diaria para ir al liceo; con eso uno se tomaba un fresco y a lo mejor se comía un pedacito de pan.

Pero después, cuando salíamos en la tarde, me iba directo del liceo al estadio “La Carolina”, en Barinas, donde hoy funciona un estadio de fútbol muy bueno. Eso está rodeado de mangos y mangas y esa era la cena de nosotros, de los que estábamos practicando. Yo iba con mi maletín y mis guayitos viejos de jugar béisbol: mi guantecito viejo, una camiseta, una gorrita. ¡Qué divino, vale!, La manga grandota, y uno agarraba una maceta y a tumbar manga, camarita, y a comer. De cuando en cuando alcanzaba para un pan de azúcar, dulcito, de esos con azuquita.

Columna de Jorge Romero

Periodista de origen chileno, residente en Noruega.