“Podemos derribarlo”: Diario español El País recordó rol de Richard Nixon en golpe de Estado contra el Presidente Allende

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A casi 50 años del golpe de Estado en Chile que sufrió el presidente Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos difundió una serie de documentos clasificados que acreditan y confirman la injerencia del gobierno norteamericano de la época, encabezado por Richard Nixon, en el derrocamiento del presidente socialista y que permitió el inicio de la dictadura militar en el país.

En un extenso reportaje publicado por el medio español El País, se da cuenta de los archivos revelados y de las acciones que emprendió el Gobierno del exmandatario norteamericano, Richard Nixon, a través de Henry Kissinger, asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos de la época, para “preservar” la democracia e instituciones y evitar que triunfara la “vía chilena al socialismo”. Esto, a través de la intervención de la política interna, financiando a los partidos de oposición a Allende y orquestando una serie de acciones en contra del gobierno democráticamente electo.

“Tendrá efecto en Europa. No solo en América Latina”

En uno de los cables revelados, Nixon advierte a Kissinger de la relevancia que tendría evitar la concreción del proyecto de socialista, ya que “si (Allende) puede demostrar que puede establecer una política marxista antiamericana, otros (países) harán lo mismo”. Cuestión a la que Kissinger asintió e incluso profundizó: “Tendrá efecto incluso en Europa. No solo en América Latina”.

El mismo reportaje da cuenta de la influencia de Kissinger sobre Nixon y las intenciones que el Asesor de Seguridad Nacional tenía respecto al gobierno socialista, al que intentó derrocar al orquestar un golpe de Estado previo al de septiembre del 73′.

“Es esencial que deje muy claro cuál es su posición sobre este tema”, exigió Kissinger a Nixon para que tomara acciones sobre el gobierno chileno.

El “modus vivendi” y el financiamiento de la oposición a Allende

Temiendo perder la credibilidad a nivel internacional, el Departamento de Estado norteamericano, consignó El País, abogó por “una política prudente de coexistencia” a la que llamó “estrategia de modus vivendi”.

Dicha estrategia, se basó en el financiamiento -ilegal por cierto- de los partidos pertenecientes a la derecha chilena y la Democracia Cristiana.

Aquello propició desencuentros entre el Departamento de Estado y la Oficina de Asuntos Interamericanos, que sostenía que “si Washington violaba su ‘respeto por el resultado de las elecciones democráticas'” reduciría la credibilidad de Estados Unidos internacionalmente.

Y advirtió: “Será utilizado por el Gobierno de Allende para consolidar su posición con el pueblo chileno y ganar influencia en el resto del hemisferio”.

“Podemos derribarlo”

A mediados de 1972, sostiene el medio español, un memorándum enviado por Henry Kissinger a Richard Nixon advertía la urgencia con la que debían tomar acciones contra el Gobierno de Allende. Esto, ya que “Chile podría terminar siendo el peor fracaso de nuestra Administración: ‘nuestra Cuba’ en 1972”.

El asesor logró reunirse a solas con el expresidente para plantearle su “enfoque agresivo a largo plazo hacia el Gobierno socialista”, un día antes de realizarse la reunión con el Consejo de Seguridad Nacional, en donde analizarían las acciones a seguir respecto a Chile.

“Su resolución sobre qué hacer al respecto puede ser la decisión de asuntos exteriores más histórica y difícil que tendrá que tomar este año”, dijo dramáticamente Kissinger a Nixon.

Y añadió: “Lo que suceda en Chile durante los próximos seis a 12 meses tendrá ramificaciones que irán mucho más allá de las relaciones entre Estados Unidos y Chile”.

Con todo, el Consejo de Seguridad Nacional se reunió al día siguiente (6 de noviembre 1972) para tratar el asunto chileno.

Como era de esperarse, no todos los miembros del Consejo estaban de acuerdo con la postura de Kissinger: “Podemos derribarlo, tal vez, sin ser contraproducentes”, sostuvo el secretario de Estado, William Rogers. Mientras que Melvin Laird, secretario de Defensa fue más hostil: “Tenemos que hacer todo lo que podamos para dañarlo (a Allende) y derribarlo”.

“Si hay una forma de desbancar a Allende, mejor hazlo”, ordenó Nixon al final del encuentro. Había adoptado ya la postura de intervenir de “manera hostil pero de bajo perfil” el Gobierno de Allende.

“Nuestra principal preocupación en Chile es la posibilidad de que (Allende) pueda consolidarse y la imagen proyectada al mundo será su éxito. Seremos muy fríos y muy correctos, pero haciendo cosas que serán un verdadero mensaje para Allende y otros”, explicó el expresidente a sus asesores una vez tomada la decisión.

“Política hacia Chile”

Tres días después de la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Kissinger envió un memorándum secreto titulado “Política hacia Chile”.

En él, detalló cómo Estados Unidos abordaría pública y secretamente la postura de Estados Unidos para con Chile y Salvador Allende, la que catalogó de “correcta pero fría, para evitar darle al Gobierno de Allende una base sobre la cual reunir apoyo nacional e internacional para la consolidación del régimen”. “Estados Unidos buscará maximizar las presiones sobre el Gobierno de Allende para evitar su consolidación y limitar su capacidad para implementar políticas contrarias a los intereses de Estados Unidos y del hemisferio”, agregó.

Posteriormente, detalló cómo operarían los agentes norteamericanos infiltrados en distintos países de la región -especialmente Brasil y Argentina- y cómo emplearían acciones para bloquear silenciosamente el acceso a créditos a bancos multinacionales a Chile y “se cancelarían los créditos y préstamos a la exportación de Estados Unidos”.

Finalmente, los cables desclasificados dieron cuenta de la urgencia con la que Nixon esperaba que se iniciara la operación para desestabilizar al Gobierno de Allende: “Helms (director de la CIA) tiene que llegar a esta gente”, dijo el presidente. Kissinger respondió: “Lo hemos dejado claro”.

Las conversaciones transcritas se dieron a conocer por primera vez y con ello, se corrobora la injerencia de Estados Unidos sobre el Gobierno de Allende y su participación en la operación que terminó con el golpe de Estado y la posterior dictadura militar durante los siguientes 17 años (1973-1989).

Dictadura que adoptó una política de exterminio contra su oposición política y que dejó miles de muertos en el país, muchos de los cuales aún no han podido ser despedidos por sus familiares, ya que tanto el Ejército como los autores de los crímenes de lesa humanidad se han negado sistemáticamente a revelar el lugar en donde se cometieron tales asesinatos y dónde se encuentran los cuerpos de aquellos asesinados por el régimen.

Ver articulo completo en el diario El País, aquí.

(El País, En Cancha, Radio Bio Bio)