Noruega: ¿Podemos defender que nuestra empresa estatal se dedique a la fracturación hidráulica (fracking) en tierras indígenas?

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Equinor, que es un 67% de propiedad estatal, se jacta de su presencia fortalecida en Vaca Muerta. Por otro lado, guardan silencio sobre las catastróficas consecuencias del fracking, incluida la destrucción de la tierra de los pueblos indígenas, escribe Katharina Nordbø.

Si bien Equinor invierte grandes sumas en presentarse como una empresa de energía sostenible en los medios noruegos, varios países están experimentando una realidad completamente diferente.

En Vaca Muerta, ubicada en la Patagonia Argentina, viven grupos del pueblo Mapuche. Según hallazgos geológicos, el pueblo Mapuche vive en Chile y Argentina desde hace más de dos mil quinientos años.

Los grupos locales afirman haber vivido en Vaca Muerta durante siglos antes de que Argentina se convirtiera en una nación independiente. El pueblo Mapuche tiene una rica tradición en el tejido textil y la forja de plata. Las narrativas orales mantienen vivos cientos de años de historia, incluida la oposición a los gobiernos español, chileno y argentino.

Los pueblos indígenas también están expuestos a la explotación neocolonial y la destrucción de sus tierras.

Nunca perdonaríamos algo así aquí en casa

Los Mapuche se encuentran entre los grupos más expuestos a las actividades extractivistas internacionales, incluidas las de Equinor. El fracking hidráulico es un método extremadamente dañino para la extracción de combustibles fósiles, más específicamente, esquisto del que se extrae gas y petróleo.

El método conlleva emisiones de gases con efecto invernadero muy elevadas, un riesgo significativo de accidentes como explosiones, incendios y fugas, terremotos frecuentes y un alto riesgo de contaminación de la tierra y el agua potable.

La investigación ha relacionado la liberación de sustancias químicas extremadamente peligrosas y secretas del fracking con, entre otras cosas, la leucemia en los niños, los defectos de nacimiento, las enfermedades mentales, la reducción de la calidad del esperma y el daño al sistema nervioso central. En los Estados Unidos, las explosiones en las instalaciones de fracturación hidráulica han provocado problemas de salud a largo plazo.

Estas consecuencias han llevado a la prohibición del fracking en varios países europeos, incluidos Francia, Escocia y Bulgaria. Aun así, Equinor realiza fracking en Argentina, una práctica que nunca permitiríamos en casa.

En Argentina, las compañías petroleras internacionales han instalado pozos cerca de fuentes de agua clave y áreas de producción de alimentos. Los habitantes del pueblo de Allen dicen que el agua potable está contaminada y las áreas agrícolas están destruidas.

Uno de ellos explica: “Esto es la destrucción, el sacrificio de la fruticultura y el envenenamiento de toda la población de Allen. Allen ha sido declarada ciudad de sacrificio”. Los accidentes en los pozos de fracturación hidráulica en Vaca Muerta ocurren con mucha frecuencia; en 2018, ocurrieron aproximadamente 934 accidentes.

Las empresas esconden muchos de ellos, pero los trabajadores sanitarios han filmado las condiciones en secreto. A los lugareños no se les informa a qué sustancias químicas están expuestos. Una cantidad significativa de los contenidos se mantiene oculta, aparentemente debido a 'secretos comerciales'. Varios municipios de la región han prohibido el fracking debido a los riesgos, pero fueron anulados por el gobierno argentino, que afirma que los municipios no tienen la autoridad para proteger a su gente de la destrucción que Equinor y otras empresas infligen a las personas y la naturaleza.

Más de la mitad del aumento global de emisiones

Incluso el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU ha pedido a Argentina que reconsidere el fracking en Vaca Muerta, tanto por las consecuencias locales, la falta de consulta con las comunidades y la falta de regulación, como también porque la recuperación completa de los reservorios de gas de esquisto de Argentina utilizaría hasta el 15% de la cuota mundial de carbono para limitar el calentamiento global a 1,5 grados.

Las enormes emisiones de metano a raíz del fracking son extremadamente dañinas para el clima. Un estudio de 2019 encontró que la extracción de gas de esquisto de América del Norte en la última década puede representar más de la mitad del aumento global de las emisiones de combustibles fósiles en el mismo período.

Vaca Muerta es uno de los reservorios de gas más grandes del mundo y, hasta ahora, se ha extraído alrededor del 4% del gas; el uso continuo de fracking será catastrófico para las personas y el medio ambiente tanto en Argentina como en todo el mundo.

El fracking no solo es muy perjudicial para el medio ambiente. A menudo también existe una explotación neocolonial de personas en áreas económicamente y / o ecológicamente vulnerables. En 2020 se inició la exportación de gas de Vaca Muerta al mercado europeo y los acuerdos comerciales con la UE podrían llevar a que el gas extraído vía fracking en Argentina sea cada vez más consumido en Europa. Así, las grandes empresas internacionales podrán exportar combustibles fósiles argentinos y destruir la tierra argentina y nuestro aire común, para su propio beneficio económico, a menos que el fracking ese prohíba a tiempo.

Equinor, que es 67% de propiedad estatal, se jacta de su presencia fortalecida en Vaca Muerta. Por otro lado, guarda silencio sobre las catastróficas consecuencias del fracking, incluida la destrucción de la tierra de los pueblos indígenas. Este aplastante silencio no sorprende.

Cuando la compañía derrochó NOK 200 mil millones en los EE. UU., entre otras cosas a través del fracking, las investigaciones y revelaciones pusieron los lados oscuros de Equinor en la agenda. Los proyectos de fracking de Equinor en Argentina (que la compañía probablemente ha hecho su parte para ocultar), han recibido hasta ahora una atención pública espantosamente escasa.

De hecho, muchos de nosotros en Noruega no somos conscientes de que nuestra empresa estatal utiliza uno de los métodos más destructivos de producción de energía y que Equinor tiene planes de expandir este negocio. No parece encajar tan bien en la narrativa de la compañía de ser una "compañía de energía verde", en lugar de una compañía petrolera sucia que obtiene casi todos sus ingresos de combustibles fósiles destructivos para el clima y el medio ambiente, incluso a expensas de los pueblos indígenas.

"Eran nuestras vidas a cambio, eran nuestras vidas las que estaban en juego, no 13.000 pesos"

El pueblo Mapuche lleva mucho tiempo luchando contra el fracking. Cristina Lincopan, una de las activistas, dice que se movilizaron y fueron a una de las empresas que construyen pozos en su tierra para preguntar sobre los pozos y qué químicos usaban.

La empresa les ofreció 13.000 pesos (1.190 coronas noruegas, cambio julio de 2021) para que se callaran y se negó a dar información.

El grupo de Cristina se negó a aceptar el dinero, diciendo que " eran nuestras vidas a cambio, era nuestra vida la que estaba en juego, no 13.000 pesos". En otras ocasiones, activistas del pueblo Mapuche se encontraron con policías fuertemente armados y los sacaron a rastras del área. La sociedad pide ahora apoyo y atención internacional en la lucha por la naturaleza y la vida humana.

¿Cómo puede Equinor defender que utilizan uno de los métodos de extracción de combustibles fósiles más dañinos y peligrosos y que está prohibido en varios países?

¿Cómo podemos aceptar que estén dañando las tierras y formas de vida tradicionales de los pueblos indígenas? El fracking destruye la vida, la salud, el agua potable, la naturaleza y nuestro aire común.

En el contexto de posición económica privilegiada de Noruega y nuestra responsabilidad de reducir la escala de la crisis climática y de la naturaleza, debemos comenzar a plantearnos seriamente preguntas sobre lo que estamos dispuestos a aceptar de nuestras empresas estatales.

El periódico Nettavisen ha pedido a Equinor que se pronuncie sobre esta publicación de debate.

Crónica de Katharina Nordbø, Bergen en el periodico Nettavisen, 2 de agosto de 2021.

Publicado en nuestro sitio con autorización de la autora.

Traducido por Yanina López.

Fotos: CanalAbierto, Apostillas, Greenpeace.