Colombia captura a "Otoniel", el narcotraficante más buscado del país

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El narcotraficante más buscado de Colombia, Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, por quien Estados Unidos ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares, fue capturado ayer por autoridades colombianas, informó el gobierno.

Por la noche fue trasladado a Bogotá en un avión de la policía nacional y escoltado por dos agentes hacia una camioneta de esa institución con un fuerte esquema de seguridad.

“Éste es el golpe más duro que se le ha propiciado al narcotráfico en este siglo en nuestro país, solamente comparable con la caída de Pablo Escobar en los años 90”, celebró el presidente Iván Duque en rueda de prensa.

Con este golpe de la operación Osiris se marca el final del Clan del Golfo, del cual Úsuga era cabecilla, declaró el mandatario, quien agradeció a la fuerza pública y de inteligencia.

Duque informó que Otoniel abusó de niños, niñas y adolescentes, por lo que no solamente era de los más buscados por narcotráfico y reclutamiento, sino también por abuso de menores.

La caída del jefe de la banda de narcotráfico más grande de Colombia representa el principal golpe del gobierno de Duque al crimen organizado en el país que más exporta cocaína en el mundo.

Con una vida criminal de más de tres décadas, en la que inicialmente se desmovilizó de la guerrilla izquierdista del Ejército Popular de Liberación, para luego vincularse a las Autodefensas Unidas de Colombia, la mayor organización paramilitar del país, Úsuga se convirtió en el máximo líder del Clan del Golfo, banda criminal dedicada al tráfico de estupefacientes.

Las autoridades estuvieron tras la pista de Otoniel por casi siete años y ofrecían hasta 3 mil millones de pesos (aproximadamente 795 mil dólares) por información que ayudara a dar con su paradero.

El capo fue capturado en Necoclí, cerca de la frontera con Panamá. El ejército divulgó fotografías de Úsuga esposado y custodiado.

El ejercitó colombiano usó al menos 500 hombres para la captura y empleó 22 helicópteros, informó el comandante de las fuerzas militares, general Luis Fernando Navarro.

La organización criminal ha sido diezmada por una serie de golpes de las autoridades contra el círculo cercano del capo, que se ocultaba durmiendo en la selva y sin utilizar teléfonos, según la policía.

(La Jornada)