Me Too Colombia: Las periodistas rompen el silencio frente al acoso laboral
El detonante de esta ola de testimonios fue la revelación de Caracol Televisión, uno de los canales con mayor audiencia en Colombia, propiedad del conglomerado de la Familia Santo Domingo, quien el pasado 20 de marzo publicó que había recibido denuncias contra dos periodistas y presentadores por presunto acoso sexual. Días después se dio a conocer que eran dos pesos pesados del canal y figuras reconocidas por la mayoría de las familias colombianas. Los nombres de los presentadores Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego salieron a la luz.
Fue esta publicación inicial la que levantó el rechazo de decenas de comunicadoras e impulsó el movimiento “Me Too Colombia” en redes sociales; allí las trabajadoras de la prensa rompieron el silencio y empezaron a exponer un patrón de acoso y encubrimiento por parte de las directivas de los medios.
Testimonios aterradores
Tras la publicación del comunicado, comenzaron a surgir testimonios como el publicado por el medio Infobae, quien recogió el relato de dos mujeres que de forma anónima contaron sus experiencias con varios presentadores de las cadenas de televisión RCN y Caracol.
“Mi puesto era en el piso igual que donde estaba la oficina de él. Pasar por su oficina era un calvario absoluto, porque él nos encerraba en su oficina. Yo solo oraba cuando tenía que pasar por ahí, porque en qué momento salía este hombre y nos cogía a la fuerza para encerrarnos en su oficina a hacernos propuestas indecentes y a acercarse demasiado. O encontrármelo en el ascensor. Juro que era pánico, de terror”, afirmó una de las denunciantes.
La periodista Ángela María Calderón denunció en la red X: “El que uno de los editores de un importante medio de comunicación, mientras cubres horario nocturno, esté viendo porno y te pida que vayas y le acompañes a ver un video, y te pregunte qué piensas y si alguna vez has hecho lo que se ve en el video, también es acoso sexual".
Juanita Gómez, quien trabajó durante años en Caracol Televisión, confesó en la red social X que "tener que quitarse de encima a un presentador a la fuerza, varias veces y a empujones para que no le dé un beso en un ascensor no es normal y nunca debió ocurrir".
Aunque el director de Noticias Caracol, Juan Roberto Vargas, aseguró en la emisora Blu Radio que el medio está "del lado de las víctimas" y no actúa como espectador, las críticas ante la inacción histórica no se hicieron esperar.
La periodista Mónica Rodríguez, excompañera de los periodistas de Caracol, también habló, “Muchos conocen quiénes son. En el mismo canal, desde abajo hasta arriba, saben lo que esos y otros personajes han hecho a varias mujeres. Nunca tomaron acciones, hasta ahora, porque los pusieron contra la pared, después de muchos años de hacerse los de la vista gorda”. Esta ola de denuncias no solo salpica a los medios Caracol Televisión. El movimiento alcanzó a los medios públicos, la radio y la prensa escrita.
Desvinculados del Canal
El Canal Caracol anunció esta semana la terminación del vínculo laboral Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas tras conocerse denuncias. Los dos han acompañado a los colombianos por más de 20 años en las pantallas de televisión, y el hecho de que estén vinculados a este tipo de denuncias es un golpe duro para la sociedad que ha depositado su confianza a los canales privados más grandes e importantes del país.
La periodista feminista del medio Volcánicas, Catalina Ruiz-Navarro, dijo que esta nueva ola no es un hecho que indigna pero no le sorprende, dado que esto es un secreto a voces en las salas de redacción en Colombia. “A las periodistas nos han acosado jefes, colegas, incluso fuentes. Y denunciarlo suele ser visto como una muestra de debilidad en una profesión supermasculinizada en donde las mujeres tenemos que pasar por pruebas extra para probar rudeza y que nos respeten.
Violencia sexual en el trabajo: un problema de América Latina
Para la psicóloga Claudia Quintero Rolón, el acoso sexual laboral constituye una violencia estructural profundamente enquistada en América Latina. Su investigación señala que este problema persiste debido a la alta impunidad, la falta de denuncias, la revictimización por parte de las instituciones y los obstáculos socioculturales que frenan el acceso a la justicia. La OIT ya había advertido en el 2022, que si bien hay más leyes contra el acoso, todavía es necesario alinearlas con normas internacionales.
Quintero afirma que esta situación crea espacios de trabajo inseguros y hostiles, afectan la salud física y mental, el rendimiento y el crecimiento profesional de las mujeres y, sobre todo, obstaculiza el derecho a un entorno laboral digno y libre de violencias.
La gravedad de este panorama se refleja en las estadísticas de la región, encuestas realizadas en Brasil, Chile, El Salvador, México, Colombia y Argentina demuestran que entre el 45 % y el 58 % de las trabajadoras han sufrido acoso sexual en su ámbito laboral.
