Los chalecos amarillos se expanden por Europa

Escrito por Jorge Romero
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El movimiento de los chalecos amarillos (en francés, Mouvement des gilets jaunes) es un movimiento de protesta, no estructurado, que apareció en Francia en octubre de 2018, y se ha extendido en menor medida a otros países como Bélgica, Países Bajos, Alemania, Suecia, Reino Unido, Irlanda, Canadá, Grecia, Italia, Israel y España.

Trataré de exlicar aquí las claves que exlican la grave crisis que afecta al gobierno francés debido a las protestas que han ido en alza constante, que se han extendido por todo el país y que el presidente Macron ha sido incapaz de contener. Francia está al borde de un conflicto social que podría desencadenar el fin de la quinta república y lo que vendrá después no se sabe.

El movimiento nació en octubre de 2018 en las redes sociales como protesta por la decisión del gobierno francés de subir las tasas de los combustibles especialmente altas en el caso del diésel. Presentado como un movimiento de espontaneidad revolucionaria, transversal y sin cabezas visibles, se amplía rápidamente a otras demandas como el aumento del poder adquisitivo de las clases medias y clases bajas, particularmente rurales y cercanas a la ciudad, y a la exigencia de renuncia del presidente Emmanuel Macron.

El movimiento se organiza en torno a los bloqueos de carreteras y rotondas y varios eventos nacionales que tienen lugar todos los sábados a partir del 17 de noviembre de 2018. Al encontrar un fuerte eco en la provincia, las protestas luego se extienden a París, donde la violencia causa importantes daños materiales y numerosos arrestos. Durante los mítines, varias personas tanto protestantes como opositores mueren y cientos resultan heridas.

Antecedentes

El 29 de mayo de 2018, un motorista de Seine-et-Marne, Priscilla Ludosky, lanzó una petición en línea pidiendo una baja en los precios del combustible, apuntando a la introducción del aumento de 7,6 céntimos por litro de gasolina que entraron en vigor en enero de 2018 y la importancia de los impuestos relacionados con el costo del producto. La petición tuvo un éxito rápido, alcanzando 226.000 firmas el 25 de octubre de 2018 y luego excediendo un millón a finales de noviembre siguiente.

El 10 de octubre de 2018, dos conductores de Seine-et-Marne, Éric Drouet y Bruno Lefevre, lanzan en Facebook un llamado a "bloqueo nacional contra el aumento de combustible". Esta idea es asumida por otros protagonistas, que abogan por los bloqueos de carreteras y rotondas en varios departamentos franceses.

Desde finales de octubre, varios videos se vuelven virales en las redes sociales, incluido el de una bretona, Jacline Mouraud, que cuenta con más de seis millones de visitas en noviembre.

Los precios del gasóleo o diésel en Francia han aumentado un 16 % durante 2018, debido al incremento de los impuestos de gasolina y diésel en el mismo período, y se espera un mayor aumento de impuestos para 2019. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha sido el principal foco de las protestas, debido a que continuó con las políticas implementadas por el gobierno del socialista François Hollande de pérdida de poder adquisitivo.

El movimiento ha ido evolucionando y se han ido sumando más colectivos a las protestas que ya no critican sólo la pérdida de poder adquisitivo y las desigualdades sociales y territoriales, sino que exigen la bajada de las tasas que gravan a las clases trabajadoras y la reintroducción del impuedto sobre la fortuna, abolido por Macron y que favorece a los ricos de Francia.

Las protestas celebradas los últimos sábados han derivado en graves desoórdenes públicos. Los manifestantes han cortado carreteras y bloquedo suministros de combustible. Los choques con las fuerzas policiales dejaron 263 heridos y 412 detenidos sólo el primero de diciembre. Hubo incendios en edificios y comercios y se quemaron vehículos. Los simpatizantes de los chalecos amarillos denuncian la infiltración de personas violentas ajenas al movimiento y los partidos de oposición ha aprovechado para sumarse a las reivindicaciones.

El 9 de noviembre de 2018, durante la llegada del Presidente de la República francesa en la ciudad de Albert, en el Somme, con motivo de las ceremonias de conmemoración del armisticio de 1918, algunos manifestantes vinculados al movimiento de los chalecos amarillos intentan encontrarse con Emmanuel Macron, pero la policía los rechazó bajo la justificación de garantizar la seguridad del jefe de estado francés. El 10 y 15 de noviembre de 2018, los activistas adjuntos al movimiento deciden bloquear simbólicamente una rotonda en Neubourg, en el departamento de Eure.

El 14 de noviembre de 2018, el alcalde de Morbecque, en el Departamento del Norte, tenía un enorme chaleco amarillo en la fachada del Ayuntamiento que se muestra como una señal de apoyo al movimiento. El 15 de noviembre, se organiza una "operación de peaje gratuito" en la región de Pau, además de una operación de caracol en la carretera de circunvalación.

Emmanuel Macron declaró el 14 de noviembre que los chalecos amarillos «Tienen derecho a protestar pero no me rendiré. Hay quienes buscan la destrucción y el desorden. Porque la República es tanto orden como libertad para expresar opiniones". Sn embargo el presidente ha acabado por ceder y ha decidido congelar temporalmente los precios del gas, la electricidad y las tasas de los carburantes. El Primer Ministro Edouard Philippe ha dicho: "Hay que estar ciego o sordo para no ver ni escuchar la ira de los manifestantes".

Un joven manifestante lo ha puesto de la siguiente manera: "Hasta ahora los franceses eran como ovejas. Cuando las cosas no le iban bien con la izquierda votaban a la derecha y cuando no le iban bien con la derecha votaban a la izquierda. Pero ahora este fenomeno es generalizado y abarca tanto a la derecha como a la izquierda. Los franceses hemos despertado y entre todos podemos derrocar este gobierno".

El nombre de "chalecos amarillos" hace referencia a las prendas fosforescentes que debe utilizar todo automovilista en Francia , en caso de incidente en una carretera para tener mayor visibilidad.

Respaldado principalmente por los franceses que viven en la periferia, provincias o zonas rurales, se ha convertido en un movimiento de hartazgo generalizado contra la política fiscal y social del gobierno.

Este movimiento se inscribe en la larga historia francesa de contestación social. Pese a las concesiones hechas por el gobierno, los llamados a manifestar el próximo sábado se mantenían en las redes sociales. Ni siquiera la violencia ha desorganizado a los chalecos y al mismo tiempo que cae la aprobación del gobierno, el descontento nunca había sido tan alto. Llega al 63 por ciento de la población.

Éric Drouet, uno de los portavoces más visibles de los "chalecos amarillos", llamó a los franceses a "regresar a París" el sábado y congregarse "cerca de los lugares del poder, los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo y la plaza de la Concordia", frente a la Asamblea Nacional.

"Los franceses no quieren migajas", dijo Benjamin Cauchy, una de las figuras del movimiento.

Por ahora, los "chalecos amarillos" gozan de un amplio apoyo público. Según una encuesta, alrededor del 70% de los franceses consideran justificadas sus demandas y protestas.

Este sábado 19 de enero marcará sin duda un antes y un después y será decisivo en la historia futura de Francia. Además los "chalecos amarillos" se expanden por Europa y tal vez nos llegue también la hora de usarlos.

Estaremos pendientes.

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