Trump amenaza con cerrar la frontera con México

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El régimen de Donald Trump está reasignando a cientos de agentes fronterizos para abordar lo que insiste es una crisis migratoria, maniobra que de inmediato tendrá efectos sobre el flujo de comercio y tránsito legal cotidiano y que podría culminar en los cierres parciales y hasta completos de su frontera con México que el presidente amenaza ocurra esta semana y, a la vez, ordenó la ampliación de su programa unilateral de retornar al país a cientos de centroamericanos que solicitan asilo.

La secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen, anunció en un comunicado que la crisis en nuestra frontera está empeorando, y el Departamento de Seguridad Interna hará todo lo que esté bajo su poder para ponerle punto final. Por lo tanto se informó que hasta 2 mil inspectores fronterizos que actualmente se encargan de revisar comercio y vehículos en puertos de entrada en la frontera, podrían ser reasignados temporalmente para dedicarse a contener la oleada de familias centroamericanas que buscan ingresar a territorio estadunidense.

Por ahora, unos 750 agentes ya iniciaron el traslado para realizar esa tarea y los efectos han sido inmediatos al generar demoras en El Paso y otros puntos tanto para personas que cruzan de manera rutinaria como para los transportistas comerciales.

Algunos funcionarios comentaron a medios locales que esperan que esta situación se agrave en los próximos días, mientras alcaldes y empresarios locales expresaron su temor de los efectos económicos severos e inmediatos para la zona fronteriza si Trump cumple su amenaza de cierres parciales o totales.

A escala nacional, la Cámara de Comercio de Estados Unidos afirmó que un cierre de la frontera provocará una debacle económica sin mitigación, ya que afectaría lo que calcula un comercio diario entre ambos países de 1.7 mil millones de dólares.

Varios políticos y líderes empresariales indicaron que descartan un cierre total por las consecuencias severas que generaría.

Hoy se reportó, por ejemplo, que a tres semanas de un cierre no habría aguacates en los mercados estadunidenses, ni hablar de autopartes, electrodomésticos o televisiones.

Al mismo tiempo, Nielsen giró órdenes a sus agentes de Protección Fronteriza para que de manera inmediata incrementen varios cientos por día la cantidad de centroamericanos que son devueltos a México mientras se resuelven sus solicitudes de asilo, ya que esos procesos puede durar meses y hasta años.

Las instrucciones son parte del esfuerzo del régimen de Trump para desalentar la llegada de solicitantes, en su gran mayoría centroamericanos, bajo la política unilateral conocida como el Protocolo de Protección Migrante, pero también referido como Permanezca en México, convirtiendo al territorio nacional en sala de espera para las autoridades migratorias estadunidenses.

Durante las pasadas semanas, Trump y su equipo han insistido en que enfrentan una crisis que califican de emergencia nacional en la frontera con México –algo que el presidente reiteró ayer en un mensaje por Twitter– y que se ha llegado a un punto de quiebre en el que no tienen el personal ni las instalaciones para enfrentar lo que llaman una oleadade familias migrantes y solicitantes de asilo.

Trump amenazó que si México no frenaba de inmediato el flujo de centroamericanos que transitan rumbo a Estados Unidos, cerraría parcial o completamente la frontera esta semana. Su jefe de gabinete, Mick Mulvaney, declaró el domingo que algo dramático tendría que ocurrir para que Trump no cierre el paso entre los países esta semana.

Expertos defensores de migrantes y políticos opositores a Trump ponen en duda la existencia de una emergencia nacional, y señalan que esa campaña es parte de una maniobra político electoral. El representante federal Joaquín Castro, de Texas, presidente del Caucus Hispano del Congreso, declaró que las políticas de Trump y Nielsen han exacerbado la crisis humanitaria en la frontera, y que las nuevas medidas sólo continuarán dañando a los solicitantes de asilo y profundizará la crisis.

Algunos señalan que las propias estadísticas oficiales demuestran que se trata de una emergenciafabricada.

En el año fiscal 2017 se registró el nivel más bajo de ingresos fronterizos indocumentados desde 1972, y en el año fiscal 2018 fue el quinto más bajo desde 1946.