Dorian golpea a Bahamas y deja daños catastróficos: huracán avanza hacia EE.UU.

Publicado el

Dorian azotó el norte de Bahamas ayer con lluvias torrenciales y vientos cercanos a 300 kilómetros por hora, una fuerza sin precedente en la historia de este archipiélago ubicado entre Florida, Cuba y Haití.

Nos enfrentamos a un huracán como no habíamos visto nunca en la historia de Bahamas. Probablemente sea el día más triste de mi vida, declaró el primer ministro Hubert Minnis, quien rompió a llorar en la conferencia de prensa.

Escuelas e iglesias sirvieron de refugio para la población. Se trata de un huracán categoría 5 (el nivel más alto de la escala Saffir-Simpson que se alcanza cuando los vientos superan 250 kilómetros por hora). El meteoro, calificado de catastrófico por el estadunidense Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), tocó tierra al mediodía en el cayo Elbow de las islas Ábaco, en el noroeste de Bahamas, archipiélago formado por 700 islas, islotes y cayos.

Dorian golpeó con vientos máximos sostenidos de 295 kilómetros por hora y rachas de más de 354. El golpe duró horas debido a que el huracán avanza a sólo 1.6 kilómetros por hora prolongando los efectos catastróficos, según el NHC.

El oleaje fue medido entre 5.4 y 7 metros por encima de los niveles normales de marea.

El NHC advirtió que la llegada de la tormenta planteaba una situación que amenaza a la vida con olas, lluvias y vientos que causarán destrucción extrema.

Habitantes de Ábaco publicaron vídeos en redes sociales mostrando las casas cubiertas de agua y muchos techos arrancados.

Nassau y otras áreas fueron desalojadas hace días, pero entre 200 y 300 personas se quedaron en el Cayo Gran Guana.

Ya no hay electricidad. El otro día el primer ministro salió diciendo que todos en Abaco debían irse, pero no hay a dónde ir, relató por teléfono uno de los vecinos.

En la región norte del archipiélago de Bahamas, los hoteles cerraron, los vecinos cubrieron sus ventanas de tablones y las autoridades contrataron embarcaciones para llevar a la gente de zonas bajas a islas más grandes ante el avance de Dorian.

Pequeñas embarcaciones hicieron trayectos entre poblaciones pesqueras exteriores y McLean’s Town, asentamiento de una docena de viviendas en el extremo oriental de la isla Gran Bahama, a unos 240 kilómetros de la costa atlántica de Florida. La mayoría de la gente llegó de Cayo Sweeting, pueblo pesquero de cientos de habitantes que se encuentra 1.5 metros sobre el nivel del mar.

El huracán podría descargar hasta un metro de agua a lo largo de dos o tres días, acompañando las lluvias de vientos devastadores y una crecida peligrosa en el nivel del mar llamada marejada ciclónica, advirtió el meteorólogo privado Ryan Maue.

Se espera que el huracán afecte a unas 73 mil personas y 21 mil viviendas, indicó Kevin Harris, portavoz del gobierno. Las autoridades cerraron los aeropuertos de Abaco, Gran Bahama y Bimini, aunque el de Lynden Pindling, en Nassau, permanecía abierto.

Después de golpear las islas norteñas se espera que Dorian pudiera bordear la costa del sureste, manteniéndose justo frente a Florida y Georgia martes y miércoles, antes de rodear Carolina del Sur y Carolina del Norte el próximo jueves.

Varias regiones de la península de Florida ya fueron evacuadas. En Carolina del Sur ya desalojaron a más de 800 mil personas y en Georgia se preparan para las previsibles inundaciones.

En Florida, al menos siete condados emitieron orden de evacuación obligatoria para residentes en caravanas y los que viven en zonas bajas. Otros condados anunciaron evacuaciones voluntarias.

Millones de personas siguen con atención la trayectoria del huracán, ya que el NHC informó de un posible cambio de rumbo hacia el norte que evitaría que la tormenta golpeara con toda su fuerza la costa de Florida. Pero desde el NHC advirtieron que el impacto en tierra sigue siendo una clara posibilidad.

A nivel federal, el presidente estadunidense, Donald Trump, advirtió que el huracán podría golpear desde Florida hasta Carolina del Norte. Esto parece monstruoso, apuntó durante una reunión informativa con la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias.

Dorian empata con los huracanes Gilbert (1988) y Wilma (2005) y con el huracán del Día del Trabajo de 1935 en el segundo lugar con vientos hasta de 295 kilómetros por hora y sólo por detrás de Allen (1980), que alcanzó vientos sostenidos de 300 kilómetros por hora.

(La Jornada, DW, BBC, agencias)