La Unión Europea cierra su espacio aéreo a la ex república soviética; impondrá sanciones

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Varios líderes internacionales acusan a Bielorrusia de “terrorismo de Estado” y “secuestro” después de que el Gobierno de ese país ordenara —bajo el falso pretexto de una amenaza de bomba— que un vuelo comercial fuera desviado a la capital de ese país, Minsk, para detener a un periodista crítico con el presidente Alexander Lukashenko. El avión de la aerolínea Ryanair realizaba un vuelo desde Atenas a Lituania, donde vive el periodista Roman Protasevich, de 26 años.

Protasevich operaba las redes sociales de Nexta, un medio que cubrió la violenta represión de las protestas contra el Gobierno de Bielorrusia en 2020, que estallaron luego de la controvertida reelección de Lukashenko. La líder de la oposición bielorrusa, Sviatlana Tsikhanouskaya, que también se encuentra exiliada, se pronunció en contra del arresto de Protasevich.

Los líderes de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE) acordaron ayer cerrar el espacio aéreo a Bielorrusia y preparar más sanciones para asfixiar económicamente al gobierno de Alexandr Lukashenko, en respuesta al incidente en el que Minsk forzó a un avión de la compañía Ryanair a aterrizar de emergencia para detener a un disidente bielorruso y su pareja.

En las conclusiones adoptadas por el Consejo Europeo, los líderes de la Unión Europea (UE) condenaron el “inaceptable” episodio que “puso en riesgo la seguridad aérea” y reclaman la inmediata puesta en libertad del periodista Roman Protasevich y su pareja, Sofia Sapega, que viajaban de Atenas a Vilnius.

Los jefes de Estado y de gobierno pidieron tomar las “medidas necesarias” para prohibir que las aerolíneas bielorrusas sobrevuelen el espacio aéreo y aterricen en aeropuertos de la UE.

Instaron a las compañías europeas a evitar sobrevolar el país y reclamaron una investigación a la Organización de Aviación Civil Internacional sobre el episodio.

Los mandatarios encargaron ampliar las sanciones individuales contra los responsables de la deriva autoritaria en Bielorrusia y pidieron a la Comisión Europea y al alto representante para política exterior, Josep Borrell, estudiar nuevas sanciones para atacar a sectores económicos del gobierno.

Manifestaron su solidaridad con Letonia por la expulsión “injustificada” de todos sus diplomáticos en Bielorrusia, en represalia por el retiro de la bandera oficial bielorrusa durante el campeonato mundial de hockey sobre hielo.

La crisis en la antigua república soviética se remonta al pasado agosto, con las elecciones que la oposición calificó de fraudulentas y que dieron un sexto mandato a Lukashenko, en el poder desde 1994, y fueron criticadas por la UE ante el apoyo de Rusia. En este contexto, el bloque europeo ha adoptado tres tandas de sanciones y mantiene en su lista negra a 88 funcionarios de la cúpula bielorrusa y siete entidades.

El gobierno de Reino Unido ordenó a aviones británicos evitar el espacio aéreo de Bielorrusia.

Tanto Estados Unidos como la UE exigieron la liberación de Protasevich, que Bielorrusia había añadido a su lista de “personas implicadas en actividades terroristas”.

La televisión estatal bielorrusa transmitió un corto video en el que Protasévich “confiesa” que había estado organizando manifestaciones de protesta contra el gobierno.

En el video, el joven opositor parecía exhibir marcas en el rostro, y afirmó que estaba siendo tratado “de acuerdo con la ley”.

La prensa opositora afirmó que Protasevich, de 26 años, tenía signos de que habría sido maltratado.

El atentado se produce después de que un avión de combate MiG-29 de fabricación rusa amenazara supuestamente con hacer saltar por los aires un avión de Ryanair que transportaba 123 pasajeros, como parte de un complot para detener a un bloguero contrario al régimen.

Se afirma que el piloto de la fuerza aérea había recibido «permiso para disparar», mientras aumentan las sospechas sobre el papel de un grupo de rusos misteriosos a bordo del avión. Los rusos misteriosos abandonaron voluntariamente el avión en Minsk y no continuaron con el vuelo cuando éste se dirigía a su destino, Vilnius.

Su presencia avivó los temores de que los servicios secretos rusos estuvieran implicados en una turbia operación para detener al periodista opositor Protasevich, de 26 años, que fue detenido con su novia Sofia Sapega, de 23 años, tras el aterrizaje de emergencia.

El presidente ruso Vladimir Putin ha apoyado el régimen bielorruso dirigido por su amigo dictador Alexander Lukashenko, acusado de amañar unas elecciones en agosto. El pretexto para obligar al avión a aterrizar fue una amenaza de bomba; sin embargo, tras un registro exhaustivo, las autoridades bielorrusas no encontraron ningún explosivo.

Al cierre de esta edición, el grupo islamita Hamas, que gobierna la franja de Gaza, negó cualquier participación en el aterrizaje forzoso del avión de la compañía Ryanair en Minsk.

(Democracy Now, La Jornada)