El nuevo mundo de la fantasía y la belleza digital

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Las imágenes de mujeres con grandes curvas se ven cada vez más en la publicidad, un mercado que busca desde hace varios años acercarse a las mujeres reales. Sin embargo, cuando nos adentramos en el mundo de las redes sociales, como por ejemplo Instagram, vemos bellezas inalcanzables, curvas y pieles perfectas, ¿pero qué tan reales son esas imágenes?

Sabemos que estas aplicaciones y redes tienen retoques y filtros que transforman nuestra apariencia con solo un click. Adiós a las arrugas o los granitos en la cara, quizás un retoque en la nariz, un cuello más alargado, o los ojos más grandes, he incluso otro color de piel o de ojos. Aunque parece solo un retoque inocente, el hecho de estar permanentemente rodeados de este tipo de belleza, nos altera no solo la percepción que tenemos de ella, si no también la percepción que tenemos de nosotros mismas.

Definiendo nuestro ideal de belleza

Snapchat o Instagram, plataformas mundiales, están definiendo nuestro ideal de belleza. Un estudios realizado en la India Instagram addiction and depression among college students - International Journal of Indian psychology, ha demostrado que existe relación entre trastornos de ansiedad, depresión y las redes sociales, según estas investigaciones Instagram tiene la peor influencia entre todas las redes sociales, especialmente con relación a la imagen que tenemos de nuestro cuerpo.

¿Por qué es tan preocupante que las redes sociales tengan ese efecto? La presión que existe sobre las mujeres y sus cuerpos existe mucho antes de la aparición de las redes sociales, el problema es que con las redes sociales además de ejercer esa presión, estas alteran también la percepción. Una de las estrategias de estas plataformas, para aumentar los usuarios, y a su vez los usuarios aumentar sus likes, es a través de lo que parece una inocente trampa, un truco o un pequeño ajuste. Con unos buenos filtros y unos cuantos retoques ya podemos ser guapas. Con Facetune por ejemplo podemos cambiar totalmente de cara y crear un nuevo mundo de fantasía donde somos bellas en un par de minutos.

Las redes están inundadas de cientos de miles de este tipo de fotos y probablemente alguien de nuestro entorno sea fanática o fanático de alguna de estas redes, o quizás conoces a alquilen que esta muy descontento con su aspecto físico porque vive constantemente comparándose con las mujeres perfectas en las redes, sin saber que estas mujeres no son en realidad así, y que esta persona esta en realidad comparándose con fotos falsas.

No hace muchos años, ese ideal de belleza lo veíamos en la TV, en las revistas de moda, en los posters de las paradas de bus, ahora todo eso está en nuestro bolsillo a través de las redes. Pasamos de percibirlo como algo ajeno y nos incorporamos a ese mundo de fantasía. En algunos casos queremos tener la cara de muñeca, los ojos grandes y la piel perfecta o en otros casos intentamos exponer ante los demás una vida de mujeres perfectas. Creemos que tenemos ahora sí, total libertad, que tenemos al mundo en nuestras manos, ¿pero es en realidad libertad?

¿Como se puede regular este tipo de fotos falsas o publicidad engañosa?

¿Publicidad engañosa? Si, porque muchas de estas influencers que vemos en las redes, ofrecen sus servicios a empresas para vender todo tipo de productos, creando una idea de que alguno de estos productos puede hacerme lucir igual que esa mujer. Una táctica que no es nueva, pero que ahora con las redes sociales sigue siendo más vigente que nunca. Pero prohibir los retoques y los filtros es una tarea imposible. Sin embargo, tenemos el ejemplo acá Noruega donde se obliga a etiquetar los filtros o los retoques y a revelar a los patrocinadores, con eso al menos las personas tienen la información sobre si es una fotografía o esa persona esta haciendo publicidad para elguna empresa y si la fotografia tiene filtros o no.

Lo importante aquí es saber que somos perfectas como somos, con nuestras estrías, gorditos, panzas, flacas, bajitas o altas. Ser conscientes que las redes sociales tiene un lado oscuro, y que debemos estar atentas a todas la señales. Cuidar nuestra salud mental, es autocuidarnos, y el autocuidado es un acto de emancipación.

Escucha este podcast de Vioce Femina y enterate más sobre este tema.