Migrar no es un evento con fecha de caducidad

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Si entendemos el hecho de dejar el país como una pérdida, esto significa que obligatoriamente hay que pasar por un duelo. Muchas personas que atraviesan fronteras sufren de ansiedad o depresión y pueden llegar a tocar fondo, pero el gran desafío es que no siempre son conscientes de que lo que están viviendo es, justamente, un sentimiento de pérdida. Para la psicóloga colombiana Sofía Colorado, este proceso no es lineal, sino cíclico. Esto significa que las etapas se repiten y una herida que parecía sanada puede abrirse años después ante el estímulo.

La psicología advierte que los sentidos son los principales disparadores de esta nostalgia. El aroma de un olor característico del país de origen o los acordes de una canción popular pueden transportar al migrante de regreso al vacío de lo perdido, activando de nuevo etapas de pérdida que se creían superadas. Entender que estos episodios tienen una raíz clara en la experiencia de haber dejado la propia tierra, es fundamental para validar los sentimientos y evitar la desesperación en momentos de crisis.

Uno de los errores más comunes es creer que al cruzar la frontera los problemas previos desaparecen mágicamente. Sin embargo, el "equipaje emocional" pesa mucho más que el físico; los conflictos familiares y personales viajan con nosotros sin importar los kilómetros de distancia. Colorado explica que si hay relaciones inconclusas o nudos sin resolver en el país de origen, estos permanecerán ahí, demandando atención y complicando el proceso de adaptación en el nuevo destino. Aconseja intentar resolver los conflictos antes de partir.

Me Fui Podcast

Bajo esta premisa de honestidad nace Me fui, un podcast que busca romper con la imagen idealizada del "migrante exitoso" que inunda las redes sociales. Lejos de las fotos felices y los paisajes perfectos de Instagram, existe una realidad marcada por la soledad, el rechazo, la búsqueda incansable de empleo y otros retos que atravesamos, muchas veces en silencio. El proyecto se presenta como un espacio para sanar a través de la narración, mostrando que la vulnerabilidad es una parte digna y necesaria de la historia migratoria.

La iniciativa es fruto de la unión de dos hermanas colombianas: Carolina Colorado, quien vivió en carne propia crisis de ansiedad y la etapa de ser indocumentada, y Sofía Colorado, psicóloga y terapeuta familiar. Lo que comenzó como conversaciones privadas de apoyo mutuo para navegar la depresión en el extranjero, se transformó en un recurso para que otros migrantes encuentren herramientas y se sientan identificados en sus propios desafíos.

La propuesta de estas hermanas es una invitación a habitar la "burbuja" de la migración con mayor conciencia y menos vergüenza. Ya sea cocinando comida tradicional en Noruega para mitigar la nostalgia o buscando apoyo profesional para procesar la distancia, el mensaje es claro: lo que sentimos tiene validez. Migrar es transformarse, y reconocer que el duelo es parte de nuestra nueva identidad es el primer paso para florecer en cualquier rincón del mundo.

Escucha a las dos Colombianas Sofia y Carolina creadoras de el podcast Me fuí en el radio programa/podcast Female Gaze, dirigido por Monica Orjuela.