La artista Dæhlin desmitifica la idea del forastero perpetuo

Escrito por Mónica Orjuela
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Su obra fluye a través del teatro, la fotografía, el video y el sonido, utilizando siempre su propio cuerpo como el territorio principal de su exploración expresiva. Nacida en Noruega, pero formada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, y de padre camerunés. Dæhlin encarna en sí misma un constante cruce de continentes y memorias.

Entrelazar mundos aparentemente inconexos

Esta capacidad de unir dos opuestos figura en su proyecto A-FI-SA. But it might not be tomorrow. En esta instalación de imagen en movimiento, Dæhlin propone un viaje meditativo entre Longyearbyen (Svalbard) y San Cristóbal de las Casas (Chiapas). Al entrelazar visualmente un lugar remoto en el Ártico con la vibrante geografía de México, Dæhlin desmitifica la idea del forastero perpetuo, reconociendo que el movimiento es una condición universal y no un estado anómalo.

Aquí también habla de memoria transgeneracional, una vía que utiliza para enlazar con la diáspora africana y con los ancestros que jamás conoció. Para la creadora, la muerte no representa un límite definitivo, sino un espacio emancipador donde el quehacer artístico sirve como puente para interactuar espiritualmente con estas figuras del pasado y crear sus propias memorias e historias con ellas.

Video: I Want to Be Traditional, 2017 @Maritea Dæhlin

Linaje femenino

Hija y nieta de artistas de renombre, Maritea Dæhlin carga con una herencia creativa que moldea ineludiblemente su visión del arte. Su linaje se remonta a su abuela, la célebre ceramista Lisbeth Dæhlin, y a su madre, la escultora visual Gitte Dæhlin, quien desafió las convenciones al abandonar Noruega para establecerse en Chiapas en los años 70.

Este diálogo generacional cobra vida en la exposición grupal - Passing Motherhood -. A través de fotografías poéticas, su cuerpo sostiene literalmente las pesadas piezas de cerámica y escultura de sus antecesoras. Al integrar también a su propios hijos en las imágenes, la artista convierte esta colaboración póstuma en una poderosa metáfora visual sobre la continuidad y la custodia del linaje y cuestiona qué es exactamente lo que cargamos a través de las generaciones.

La obra en sí misma

Los seres liminaresson aquellos que habitan en los umbrales, en el "entre medio" de las cosas. Así podríamos definir a Maritea. Es precisamente desde esta naturaleza fluida, y desde un profundo rigor por la obra en sí misma, donde su postura se vuelve reflexiva frente a las dinámicas del circuito artístico europeo. Más que una crítica frontal, su posición es una invitación a mirar desde la autenticidad.

Dæhlin ha declinado participar en espacios donde percibe que su presencia responde a un check list: "Si siento que se me está invitando solo porque quieren demostrar que no solo trabajan con artistas blancos, eso realmente no me interesa", explica. Desafía las narrativas que asumen que el arte nórdico es el único poseedor de la "calidad universal", mientras que a los artistas de las diásporas se les encasilla como representantes de lo político.

  • -"A mí no me importa que vean todo eso otro que cargo, mi descendencia, creo que es bueno que lo vean, porque es parte de mí (...) pero no es algo que hace que yo necesite un favor. Creo que todas las personas que cargamos otras historias tenemos un poder extra. Pero es gente que ve una calidad artística en mí y que realmente quiere trabajar con mis proyectos".-

La agenda de Dæhlin es intensa. Mientras parte de su trabajo está exhibido ahora mismo en la Bienal de Sídney, en mayo tendrá labores de curaduría y charlas matutinas en el Black Box teater (Oslo). Para septiembre de 2026, se presentará simultáneamente en Oslo Kunstforening (Oslo) y en el Nordnorsk Kunstmuseum (Bodø), donde la artista realizará performances físicos dentro de la propia instalación.

Escucha la entrevista a Maritea Dæhlin en el programa Female Gaze.

Música:

@Ovni Guaraje - Caminito del Eden

@Ximena Castro - Se Agoto

@Yani Lopez SWA - Pintura en movimiento