Noruega y China normalizan sus relaciones diplomáticas y comerciales

Escrito por María Fluxá
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El gigante asiático las suspendió en protesta por el Nobel de la Paz para el disidente Liu Xiabo en 2010.

Noruega concluye 2016 con uno de los objetivos prioritarios de su política exterior cumplidos. El pasado 24 de diciembre se anunció que Oslo y Pekín retomaban sus relaciones diplomáticas y comerciales, congeladas por parte del gigante asiático en protesta tras la concesión del premio Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo en 2010.

Desde entonces, y a pesar de que el Comité del Nobel que concede el galardón es un organismo independiente del estado noruego, Oslo ha intentado retomar las relaciones cuyos beneficios comerciales son de suma importancia, especialmente para la industria del salmón noruego.

“La normalización de las relaciones es el resultado de unos cuidados esfuerzos diplomáticos a largo plazo y a muchos niveles para restaurar la confianza entre nuestros dos países”, anunció el ministro de Exteriores Børge Brende desde Pekín. Añadió Brende que se reanudarán en seguida las negociaciones del acuerdo de libre comercio que ambos países comenzaron a tratar en 2008.

Por su parte, la primera ministra, Erna Solberg, quien reconoció que la ausencia de relaciones había tenido un impacto negativo en la economía de Noruega, señaló que no se han hecho concesiones. Según los medios noruegos, China habría exigido una disculpa pública por la concesión del Nobel al intelectual encarcelado por exigir la democracia en China.

El periódico del régimen chino ha sido muy explícito, en cambio. “Noruega ha pagado el precio por entrometerse en los asuntos domésticos chinos”, escribió en su editorial el Global Times. “Con una población de a penas cuatro millones intentó dar lecciones a China, con 1.400 millones, en 2010. Fue un historia ridícula”, añadió.

Sin embargo, la reanudación de las relaciones diplomáticas no sólo beneficia al país escandinavo. Pekín es consciente de que el cambio en la Administración de Estados Unidos, con la desconfianza evidente del presidente electo Donald Trump hacia China, verá perjudicadas sus relaciones. Además, es notorio su interés creciente por el Ártico, donde Noruega desempeña un papel importante. Ambos factores geopolíticos han jugado a favor de Noruega que si bien no ha tratado la situación de los derechos humanos en China, tampoco va a disculparse por la decisión que en su día tomó un órgano independiente como es el Comité del Nobel.

El Premio Nobel de la Paz 2010 fue concedido al disidente chino Liu Xiaobo. Durante entrega del premio, Xiaobo estaba representado por una silla vacía en el podio, debido a que se encontraba encarcelado en China. El premio a Xiaobo condujo a una tensa relación entre Noruega y China.

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