El noruego acusado de espiar en Rusia admite haber hecho de correo pero se declara inocente

Escrito por María Fluxá
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El oficial fronterizo noruego Frode Berg, ya retirado, se encuentra encarcelado en Lefortovo, la prisión de alta seguridad del FSB –el servicio de seguridad ruso, antes conocido como KGB– a la espera de juicio, desde que el pasado diciembre fue detenido en Moscú acusado de espionaje.

“Estamos bastante seguros de que lo que hizo en Rusia fue en parte realizar tareas para la inteligencia noruega”, explicó ayer su abogado, Brynjulf Risnes, a la NRK y al diario Dagbladet. Sin embargo, “él no sabía que lo que estaba haciendo era un intento de espionaje en contra de Rusia, como la acusación lo describe. Por tanto, hasta el momento se declara no culpable del cargo de espionaje”, añadió.

Es la primera vez que el acusado admite haber viajado a Moscú a petición de los servicios de inteligencia noruegos. Ya que, según su abogada rusa, Ilya Novikov, “Berg está seguro de que el hombre con el que se reunió en Oslo el pasado otoño, que le pidió que fuera a Moscú e hiciera lo que ha llevado a su arresto y acusación de espionaje, trabajaba para el servicio de inteligencia noruego”, según informa Dagbladet.

El pasado 5 de diciembre, Berg fue detenido en Moscú con 3.00o euros (28.800 NOK) encima en metálico, que debía hacer llegar por correo supuestamente a una mujer llamada Natalia. En una vista judicial el pasado febrero, Berg explicó a un grupo de periodistas que estaba en Moscú para comprar regalos de Navidad y que “había sido acusado de algo que no había hecho”. Según las autoridades rusas, esa cantidad de dinero era el precio que se iba a pagar a un ciudadano ruso a cambio de información sobre la flota de submarinos nucleares de Moscú.

Pero el de diciembre no ha sido el primer viaje de Berg, que se enfrenta a entre 10 y 20 años de prisión, a la capital rusa. A través de sus abogados explicó que ha habido varios viajes similares; de hecho, el FSB acusa a este noruego retirado de recolectar información secreta desde el verano de 2015. Hasta el momento, el servicio de inteligencia noruego ha evitado emitir comentarios y ha referido al caso como “un asunto consular” que depende del ministerio de Exteriores.

El caso contra este jubilado noruego de Kirkenes se produce en un momento de especial tensión entre Occidente y el Kremlin, sobre todo tras los intentos de asesinato por envenenamiento del ex doble agente Skripal y su hija en el Reino Unido.

Desde que Frode Berg fue detenido, los medios rusos no han dejado de acusarle de espionaje, resaltando que es uno de los muchos miembros de una red de espías. Su detención ha causado un gran revuelo en su ciudad, donde Berg está comprometido en muchas actividades sociales desde que se retiró en 2014. Así, preside la iglesia local, y de hecho acogió a refugiados sirios que llegaban a Noruega por el Ártico, colabora activamente con la Cruz Roja y es miembro de un grupo de arte contemporáneo.

Como explica The Barents Observer, Frode Berg es un hombre comprometido con la cooperación con Rusia y siempre ha estado a favor del diálogo entre ambos países. El alcalde de Kirkenes, Rune Rafaelsen, ha pedido a la primera ministra, Erna Solberg, que trate la cuestión directamente con el presidente Vladimir Putin.

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