La literatura, el fútbol y la Norway Cup

Escrito por Jorge Romero
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A través de Radio Latin-Amerika ha entrado en mi casa y en mi corazón el sueño de que un equipo de fútbol compuesto por jóvenes chilenos residentes en Noruega, participen en el Campeonato Mundial de Fútbol Infantil - Juvenil 2019, que conocemos como Norway Cup.

La iniciativa, expuesta por Carlos Becerra y Erik Ríos en entrevista transmitida en directo el sábado 23 de marzo recién pasado, por nuestro director Hans Dahle, caló hondo no sólo en los amantes del fútbol, sino en toda la colonia chilena residente y latinoamericana en general, que desde hace varios años, viene apoyando aportes de esta naturaleza. Nuestra emisora ha hecho de inmediato suya la propuesta. Tiene tras de sí la exitosa campaña que consiguió traer a Noruega al conjunto Quinta Cordillera, de loable desempeño en la Norway Cup 2018.

"La idea inicial, tímida en sus orígenes, se vio reforzada cuando Radio Latin-Amerika comprometió su apoyo y aquí estamos haciendo esta convocatoria", dijeron los artífices del proyecto, Carlos Becerra y Erik Ríos.

Ese día sábado, mientras hacía correcciones a un libro de mi autoría de pronta publicación, es decir, cuando estaba inmerso en mi propio sueño y escuché a estos dos muchachos exponer con tanta pasión sus deseos, con tanta franqueza las necesidades materiales de su proyecto, las urgencias profundamente humanas de afianzar la comunicación, de concretizar a través del fútbol el conocimiento, la amistad y la empatía entre seres humanos, dejé de lado lo que estaba haciendo y busqué con ansias y terquedad la forma de aportar desde mi campo de acción a tan meritoria y alabable iniciativa.

Conocía yo desde antes que escritores de la talla de Eduardo Galeano y Mario Benedetti, por ejemplo, habían dedicado libros, cuentos y poemas al deporte en general y al fútbol en particular. También lo hicieron en el plano local los escritores Dag Solstad y Jon Michelet. En el periódico Dagsavisen de fecha 13 de junio de 2018, escribe la periodista Gerd Elin Stava Sandve, lo siguiente:

"–Da Dag Solstad og Jon Michelet begynte å skrive om fotball fra et intellektuelt og litterært synspunkt med sin første VM-bok i 1982, var det liten tradisjon for dette. Ikke bare i Norge, men også i resten av verden.

To av Norges mest markante forfattere og fotballentusiaster, Jon Michelet og Dag Solstad, dro i årene 1982, 1986, 1990, 1994 og 1998 til verdensmesterskapene i fotball. Denne boksen inneholder alle de fem bøkene, hvor forfatterne i hver sin del skildrer de hva de så og opplevde. Alle de store øyeblikkene er med - alle forventningene og skuffelsene, favorittlag som ryker ut, nye håp som blir tent og forbløffelsen som inntreffer når lag ingen ville trodd på spiller seg oppover. Bøkene inneholder også bilder og statistikk over de ulike lagenes vei til VM, samt VM-historikk helt tilbake til 1930.

Følgende verdensmesterskap har hver sin bok: Spania (1982), Mexico (1986), Italia (1990), USA (1994) og Frankrike (1998)".

Personalmente, también pensaba que no había en el mundo una tradición intelectual y literaria dedicada al tema, hasta que, motivado por la entrevista de Hans a Carlos y Erik, me sumergí en la búsqueda de material que me permitiera hacer un aporte, desde la literatura, a dicha convocatoria y su concresión definitiva. Me encontré entonces con una enorme cantidad de libros, artículos, cuentos, ideas, alabanzas y ultrajes al noble deporte, pasión de multitudes, que comparto con ustedes, en pequeña pero sugerente medida, desde la página digital de nuestra emisora.

De mi somera investigación se desprende que son significativamente menores los ultrajes que las alabanzas. Son contados los autores que manifiestan su desagrado por el balonpié y numerosos quienes lo describen positivamente. Nosotros nos haremos cargo de aquellos escritores que están a favor, no sin incluir en este listado al argentino Jorge Luis Borges, por el peso enorme que tiene en la literatura mundial, y cuyas declaraciones, contrarias a la práctica del fútbol, llegan a ser hirientes y ofensivas.

Nótese que hablo de autores y no de escritoras mujeres. No hay en esto ninguna idea preconcebida ni machismo. Es que, sencillamente, no aparecen en las investigaciones hechas hasta hoy porque del tema se han ocupado solamente hombres. De hecho, en la Norway Cup participan con la misma hermosura, con la misma convicción, con el mismo entusiasmo y sana competencia las jovencitas que acuden desde todo el planeta. Espero que en el futuro, que comienza hoy, las jovencitas futbolistas ocupen el lugar que se han ganado y que se merecen en los medios de comunicación y en la literatura mundial.

Jorge Luis Borges decía: "El fútbol es popular porque la estupidez es popular. Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos. La idea que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible".

Consideremos como descargo que el autor de El Aleph fué perdiendo paulatinamente la vista, debido a una enfermedad congénita, y quedó definitivamente en penumbras en 1955. Dios lo privó de ver la poesía en los pies de sus compatriotas Maradona o Messi. En su Poema de los dones, escribe:

Nadie rebaje a lágrima o reproche

esta declaración de la maestría

de Dios, que con magnífica ironía

me dio a la vez los libros y la noche.

"¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales". Eduardo Galeano en su libro Fútbol a sol y sombra (1995).

Pero el amor de Galeano no aceptaba condiciones. Para él una linda jugada era como una caricia dentro de un juego de seducción y el gol "el orgasmo del gol".

En 1968 publicó el libro "Su majestad el fútbol", palabras que, al igual que el resto de su obra, perdurarán en el tiempo. Allí confiesa: "Siempre jugué muy bien, la verdad maravillosamente bien. Era el mejor de todos, pero sólo de noche mientras dormía. Durante el día, hay que reconocerlo, he sido el peor pata de palo que se ha visto en los campitos de mi país".

Un apasionado del futbol fue Roberto Bolaño, quien en su obra hace referencias al deporte sin que este sea tema central de una de sus obras. En el cuento “Buba”, de la colección Putas Asesinas (2001) el personaje principal es un futbolista fichado para jugar en el club Barcelona.

Para Jean-Paul Sartre, el futbol es el mejor ejemplo de la relación del hombre con las acciones del otro, como lo evidencia su Crítica de la razón dialéctica (1960), donde deja clara una analogía en la visión de la condición del hombre según el existencialismo: “En el futbol todo se complica por la presencia del equipo adversario”.

El alemán Peter Handke escribió El miedo del portero ante el penalti (1942), donde la figura literaria está precisamente en el arquero, que no actúa en la cancha, sino que tras una expulsión es sacado de un partido.

El autor argentino Andrés Neuman escribió hace tiempo un texto titulado “El gol y la Memoria”, que fue publicado por la Revista literaria Mercurio en 2002. En este, esboza la unión entre el futbol y la poesía: “Por eso Maradona, además de un imposible cuento fantástico en diez segundos, con aquel gol zigzagueante acababa de escribir, sin saberlo, el nuevo Martín Fierro. Todo un poema épico que, además de ser relatado hasta la saciedad en las calles, venía a terminar de dibujar el espejismo de la reconstrucción”.

Albert Camus jugó futbol en su juventud y fue portero. Sobre este deporte, dijo alguna vez: “Porque, después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”, y esto quedó evidenciado en sus escritos. Estudiosos de su obra han encontrado similitudes del existencialismo que abundaba en sus obras con el trabajo en la portería, pues el absurdo se encuentra en el destino del guardameta, puesto que será él el culpable siempre de que su equipo pierda, haya hecho buen trabajo o no.

Curiosamente, pese a que muchos suponemos que la poesía y el futbol de ninguna manera se pueden juntar, el español Rafael Alberti escribió un poema titulado “Oda a Platko”, aludiendo el portero húngaro de dicho nombre justo cuando ese país era cumbre en el futbol mundial. Este es un fragmento del poema:

“Nadie se olvida, Platko/ no, nadie, nadie, nadie,/ oso rubio de Hungría./ Ni el mar,/ que frente a ti saltaba sin poder defenderte./ Ni la lluvia./ Ni el viento, que era el que más regía./ Ni el mar,/ ni el viento,/ Platko, rubio Platko de sangre,/ guardameta en el polvo, pararrayos”.

Es evidente el gusto por el deporte y nuevamente, esa visión del portero como el creador de la estética en el futbol.

Estos son algunos textos que todo aficionado a la literatura y el futbol debería leer, sobre todo en días como estos, en los que los ánimos se calientan entre los aficionados que disfrutan la batalla en el terreno de juego, pero que además, contemplan el deporte como una demostración más del drama, la comedia, y otros sentimientos del hombre a través de su combinación. En una primera etapa, el balompié era visto como una práctica baja; poco a poco la balanza ha ido inclinándose, llegando al punto en que literatura y el futbol conviven, el tema se vuelve uno de los más populares entre los autores, y la técnica del manejo, el control del balón y el gol permite que se recurra al arte de la palabra para ser narrado.

Mario Benedetti: es uno de los escritores con mayor influencia del fútbol en su literatura, como una necesidad vital. No lo eligió al azar, veía el fútbol como un juego cuyo calado trascendía la totalidad de capas sociales, con la mercadotecnia y la violencia como derivaciones ignominiosas de un fenómeno que amó sin ataduras. El escritor uruguayo afirmaba que el fútbol es: “La única religión que no tiene ateos”. Benedetti también recurre a la religión para encumbrar su gusto por la pelota: “Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina es, por ahora, la única prueba fiable de la existencia de Dios”. En su relato Puntero Izquierdo (1954), el poeta ofrece la visión de un futbolista atormentado por su situación laboral. También escribe El césped, otro cuento de temática futbolera. “El fútbol ha interesado a todas las capas sociales, y es quizás el único nivel de nuestra vida ciudadana en que el acaudalado vicepresidente de directorio no tiene a mal hermanarse en el alarido con el paria social”, afirmaba Benedetti.

Günther Grass: premio Nobel de Literatura se confesó hincha del modesto SC Friburgo, que nunca pasó de la segunda división, además leyó textos propios sobre fútbol en el estadio, ante 25.000 espectadores, minutos antes de un clásico regional. Grass escribió el poema Estadio de Noche: “Lentamente ascendió el balón en el cielo/ entonces se vio que estaba lleno el graderío./ En la portería estaba el poeta solitario/ pero el árbitro pitó fuera de juego”.

Andrés Neuman: escribió El gol y la Memoria, texto publicado por la Revista literaria Mercurio en 2002. En éste, esboza la unión entre el fútbol y la poesía: “Por eso Maradona, además de un imposible cuento fantástico en diez segundos, con aquel gol zigzagueante acababa de escribir, sin saberlo, el nuevo Martín Fierro”.

Juan Villoro: escribió Los once de la tribu y Dios es redondo. El escritor mexicano dice que escribe de fútbol porque es una manera de estar cerca del juego. “Yo jugué mucho y soy muy aficionado, entonces es una manera de compartir una pasión. Nada explica mejor la industria del entretenimiento en nuestros tiempos como el fútbol, que es el deporte mejor organizado, repartido y explotado en el planeta. Es una forma de conocer lo que somos”.

Javier Marías: escribió el libro Salvajes y sentimentales. Y éste fue el que lo introdujo de verdad en un mundo apasionante que unía dos de sus grandes aficiones, el fútbol y la lectura.” Si hago un esfuerzo de memoria puedo identificar unas primeras aproximaciones ya desde mi infancia, cuando me dedicaba a dibujar jugadas de fútbol en las páginas en blanco que separaban los capítulos de mis libros".

Manuel Vázquez Montalbán: escribió, Fútbol: Una religión en busca de un Dios. El escritor español se hace varias interrogantes ¿Qué ha ocurrido en el fútbol, en los equipos, en las aficiones, para que este noble deporte se haya convertido en un espectáculo trascendente? ¿Son las grandes estrellas del balón reencarnaciones de los antiguos dioses olímpicos? ¿Es el fútbol la nueva religión del siglo XXI?.

"Creo que uno puede escribir Cien años de soledad, un cuento de marineros, o describir un partido de fútbol y siempre habrá un contenido ideológico”. Gabriel García Márquez.

Finalizo con otras citas del escritor uruguayo Eduardo Galeano, que aparte de amar el fútbol mostró al mundo "Las venas abiertas de América Latina".

"En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol".

"Los niños no tienen la finalidad de la victoria, quieren apenas divertirse. Por eso, cuando surgen excepciones, como Messi y Neymar, son, entonces ellos, para mí unos verdaderos milagros".

"Yo no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo, sombrero en mano, y en los estadios suplico una linda jugadita por amor de Dios. Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece".

Estimadas amigas y amigos: Les invito a participar de la fiesta. Les invito a apoyar esta iniciativa. Les invito a ser parte del proyecto. Les invito a soñar como las y los jovencitos que juegan fútbol. Sí, porque la Norway Cup nos ofrece generosamente la posibidad de ser niños nuevamente.

Todas las fotos: Archivo Radio Latin-Amerika, Miguel Latorre, Marcelo Corvalán, Hans Dahle, Wenche Morken.

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