Queridos jóvenes procedentes de minorías étnicas: ¡No acuses a mis colegas de ser racistas!

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En la policía estamos con ustedes, siempre dispuestos a ayudarles. Sin embargo, una vez que cometan un error, tendrán que tomar las consecuencias sin acusar a la policia de ser racista, señala Ali. "No somos nosotros contra ustedes", escribe el oficial de policía Hassan Ali en esta crónica publicada por el diario VG el pasado 4 de mayo.

Hassan Ali, oficial de policía del Distrito de Oslo y miembro directivo del Consejo Islámico en Noruega.

Tras haber trabajado un poco más de 5 años como policía en mi ciudad natal, necesitaba nuevos desafíos, por lo que decidí trabajar en la capital. El cambio era grande, pero a la vez; pequeño. La misión era la misma de antes; preservar la seguridad, la paz y el orden, asegurar el bienestar de todos. Sin embargo, la gente y el área no eran los mismos. Todo era mucho más grande y había mucho más diversidad.

Hubo un gran cambio para mí al encontrarme con los jóvenes procedentes de minorías étnicas. Algo que desagradaba era el uso de la palabra “racista”. Frecuentemente durante una misión mis colegas fueron tachados de racistas sin motivo alguno, lo cual a mi juicio era muy injusto y provocativo. Yo mismo me salvé de ser tachado de racista, naturalmente debido a mi origen extranjero. Eso es entendible, pero por qué mis colegas en todo tiempo tienen que ser tachados de racistas en su encuentro con los jóvenes de minorías étnicas? Cuál es el motivo de llamarles racistas?

Considero que es un tema de mucha importancia. Frecuentemente leemos acerca de las experiencias de los jóvenes de minorías étnicas en su encuentro con la policía, sin embargo, rara vez leemos sobre las experiencias de la policía en su encuentro con jóvenes de minorías étnicas. Primeramente necesito recalcar esto: La mayoría de los jóvenes procedentes de minorías étnicas con quienes se encuentra la policía son jóvenes buenos. Se comportan bien, tienen confianza en la policía y no le acusan a la policía de ser racista.

Sin embargo, hay jóvenes de minorías étnicas que llaman la atención de la policía, ya sea por el mal comportamiento, problemas en las escuelas, el uso de drogas, etc. Son en estas situaciones, cuando la policía se encuentra con los jóvenes procedentes de minorías étnicas que frecuentemente se hace mal uso de la palabra racista con el fin de pisotear a la policia. La verdad de esta situacion es que hay una relación entre el comportamiento de éstos jóvenes y la forma de actuar de la policía que los jóvenes son incapaces de ver.

Sin duda existen prejuicios. Yo tengo prejuicios, los lectores de este artículo tienen prejucios y naturalmente los policías también tienen prejuicios. El hecho de encontrarse con un grupo étnico repetidas veces en contextos negativos, desafortunadamente crea prejuicios. Sin embargo, esto naturalmente no debe afectar el patrón de comportamiento de la policía. En la mayoría de los casos tampoco lo hace, al menos, así lo he experimentado yo.

Estudios revelan que los jóvenes de minorías étnicas consideran que están más expuestos que los noruegos étnicos a ser parados en la calle para ser identificados. El hecho de parar para controlar la identificación de las personas a menudo se realiza en base al horario, la ubicación y la experiencia, y no en base a la etnicidad. Lo más importante al realizar esto, sin embargo, es que se efectúe de una forma respetuosa y que la policía informe a la persona del por qué esa persona fue controlada. Respecto a esto la policía puede hacer un trabajo aún mejor, sin embargo, el hecho que la policía le controle a una persona por su etnicidad es inusual.

Deseo compartir esta historia: Yo y un colega estábamos de guardia una noche de invierno en enero. Tuvimos que acompañar a un joven que habia sido detenido en un caso de drogas. El joven era de origen extranjero, sin embargo, se había criado en Noruega.

Lo tuvimos que llevar a la clínica de urgencias porque tenía dolores estomacales. Lo llevamos en el vehículo a la clínica de urgencias de Oslo donde mi colega y yo nos sentamos con él a esperar al doctor. Mi colega, que era noruego étnico, se sentó en una silla frente al joven. Mi colega comenzó a conversar con el joven: “¿Cómo estás?”, “¿A qué te dedicas?” le pregunta. El joven cuenta que no trabaja y tampoco va a la escuela. “¿Cómo está tu familia? ¿Tienes hermanos? ¿Eres un buen ejemplo para ellos?”, le pregunta mi colega amablemente.

La conversación continúa hasta que el joven comienza a llorar. Él tiene problemas, no está contento con su vida y desea salir del ambiente del que forma parte. Desea ayudar a su familia y ser un ejemplo para sus hermanos. Sin embargo, se encuentra en un círculo vicioso del cual es difícil salir. «Me da tristeza verte así», le dice mi colega y termina dándole unas palabras de sabiduria deseándo que el joven así sea motivado para seguir por una dirección positiva. Nuestro turno de noche terminó y dos colegas nos reemplazaron. Nos despedimos del joven tomándonos de las manos y deseándole que le vaya bien.

La conversación me hace reflexionar y me parece inspiradora.

Lo que hizo mi colega fue tremendo. Demostró interés en este joven. Tenía un deseo sincero que le fuera bien, lo que llevó a un proceso de pensamientos en el joven. Así pues, jóvenes de minorías étnicas, ¿qué opinan de esto? ¿Siguen pensando que mi colega es un racista?

No, mi colega no es racista. De eso estoy seguro. Recuerdo cuando comencé a trabajar en Oslo. Fui recibido con los brazos abiertos por mis colegas. No había muchos policías procedentes de minorías étnicas. Todos eran muy blancos. Como musulmán practicante entendí rápidamente que muchos no estaban acostrumbrados a personas como yo.

Mis colegas deseaban conocer más acerca de esto y la conversación entre yo y mi compañero de vehíchulo frecuentemente se trataba de religion, cultura y de la sociedad. No era muy usual tener entre ellos un noruego musulmán practicante que solía orar, que iba a la mezquita, que tenia limitaciones respecto de la comida y que no participaba en las fiestas de Navidad del trabajo. Sin embargo, me recibieron como uno de ellos y me respetaron por quien soy, lo cual he apreciado mucho.

Justamente por eso, considero que es sumamente injusto que mis colegas sean tachados de racistas. Mi intención al escribir este artículo no es caerles bien a mis colegas. Tampoco es hablar mal de los jóvenes procedentes de minorías étnicas, ya que la mayoría de ellos, como señalé al inicio de este artículo, son jóvenes buenos.

Crónica aparecida en el periodico VG el pasado 4 de mayo.

Publicado por Radio Latin-Amerika con autorización del autor, Hassan Ali.

Traducido por Tove-Lill Duran.

Foto: Archivo.

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