Lenín Moreno deroga los controvertidos ajustes económicos y los indígenas levantan las protestas en Ecuador

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El gobierno del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, y líderes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) alcanzaron ayer un acuerdo para poner fin a las protestas que estallaron hace 12 días, tras la decisión del mandatario de derogar el decreto 883, que eliminaba subsidios a los combustibles, lo que encareció los precios del diésel y la gasolina hasta en 123 por ciento.

“Con este acuerdo se terminan las movilizaciones en todo Ecuador y nos comprometemos de manera conjunta a restablecer la paz en el país”, indica el acuerdo leído por Arnaud Peral, representante en Ecuador de la Organización de las Naciones Unidas, quien medió en la crisis junto con la Iglesia episcopal.

Al cierre de esta edición, miles de personas se concentraron en el parque El Arbolito, punto de concentración del movimiento indígena. “Sí se pudo, sí se pudo”, coreaban los manifestantes, quienesy se abrazaban con los policías, luego del anuncio.

También se dispuso instalar una comisión conformada por representantes de ambas partes y otros sectores sociales para elaborar un nuevo decreto que permita equilibrar la economía. El anuncio se dio tras una negociación directa entre el presidente Moreno y Jaime Vargas, líder de la Conaie, que duró unas cuatro horas en esta capital. Peral aseguró que “queda sin efecto el decreto 883” que determinaba la supresión de subsidios a los combustibles, lo que generó aplausos de los delegados aborígenes.

El líder indígena, quien lideró las protestas, confirmó tras el encuentro: “se levanta la medida de hecho en cada uno de nuestros territorios”. Durante el diálogo había exigido al presidente Moreno, “como gesto de paz social al país”, su “inmediata separación” del cargo, al tiempo que también pidió la destitución “inmediata” de los ministros del Interior, María Paula Romo, y de Defensa, Oswaldo Jarrín, por la “violencia desmedida y el terrorismo de Estado” en las marchas.

Durante la negociación, Moreno no respondió a las peticiones.

Tras el anuncio, Moreno tuiteó: “una solución para la paz y para el país: el gobierno sustituirá el decreto 883 por uno nuevo que contenga mecanismos para focalizar los recursos en quienes más los necesitan. ¡Se recobra la paz y se detienen el golpe correísta y la impunidad!”

El ministro de Finanzas, Richard Martínez, argumentó en la mesa de diálogo que los subsidios “terminan beneficiando a los contrabandistas y a los más ricos”, e indicó que la decisión “busca rencauzar al país. No podemos seguir haciendo las cosas a punta de deuda.

El detonante de las protestas, que comenzaron el día 3, fue un acuerdo de Moreno con el Fondo Monetario Internacional para acceder a préstamos por 4 mil 209 millones de dólares, a cambio del despido de miles de trabajadores y la eliminación de subsidios a los combustibles, vigentes desde hace 40 años, y que provocó aumentos hasta de 123 por ciento. Desde hace una semana, el galón (3.79 litros) de diésel pasó de 1.03 a 2.30 dólares y el de gasolina regular de 1.85 a 2.40.

Tras la aplicación de la medida, el gobierno autorizó un incremento de 10 centavos de dólar en el pasaje del transporte público, suspendió el traslado de petróleo por el principal de sus dos oleoductos, y aseguró que la ocupación de varios pozos petroleros en la Amazonia han tenido pérdidas por 12.8 millones de dólares, lo que representa 31 por ciento de su producción.

Moreno, quien trasladó la sede de gobierno a la ciudad de Guayaquil, respondió a los disturbios decretando el estado de excepción y toques de queda de las ocho de la noche a las cinco de la mañana, que se aplica en los alrededores de instalaciones gubernamentales.

El decreto de los combustibles se mantuvo en vigencia a partir del primero de octubre, pero la presión y las manifestaciones callejeras diarias en todo el país lograron echarlo abajo. Según el gobierno, la eliminación de los subsidios buscaba estabilizar las finanzas fiscales y reducir sustancialmente un abultado déficit.

Desde que empezaron las protestas, al menos siete personas murieron, mil 340 resultaron heridas y mil 152 fueron detenidas, de acuerdo con el reporte más reciente de la Defensoría del Pueblo.

Durante esta jornada, miles de manifestantes salieron a las calles de Quito, en desafío al toque de queda y la militarización impuestos el sábado por Moreno, en el día 11 de paro contra el paquetazo.

El ejército había levantado parcialmente las medidas de emergencia en la ciudad, pero resaltó que seguirían vigentes en la zona norte de Quito, cerca de los puntos de conflicto. Sin embargo, tras el anuncio del gobierno y la Conaie, esta medida queda inhabilitada.

Por la mañana, miles de personas se manifestaron pacíficamente, con música y la consigna “ni una bala más”, mientras grupos de encapuchados bloquearon calles y se enfrentaron con la policía frente a la Contraloría, la Asamblea Nacional y otras zonas de la capital.

Decenas de uniformados llegaron al parque El Arbolito, donde lanzaron gas lacrimógeno para expulsar a los manifestantes. Voluntarios, médicos y paramédicos asistieron a mujeres y niños que resultaron heridos al salir de la Casa de la Cultura, sitio de concentración de los manifestantes.

José Valencia, ministro de Relaciones Exteriores, aseguró en entrevista con la agencia de noticias Ap que “detrás del intento de desestabilización a la democracia están fuerzas externas de Venezuela, Colombia y del ex presidente Rafael Correa”. Agregó que solicitó para el próximo martes una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos.

Mientras se desarrollaba la negociación, María Paula Romo, ministra del Interior, tuiteó que un grupo de “vándalos” incendió nuevamente las oficinas de la Contraloría y que unas 500 personas habían desafiado barreras policiales en diversos puntos de la ciudad. Sin embargo, medios locales no reportaron el hecho. El sábado, un grupo de encapuchados prendió fuego y saqueó la Contraloría y hubo ataques similares al canal de televisión Teleamazonas y el diario El Comercio.

Casi todos los vuelos de salida de Quito fueron cancelados el fin de semana. Además, la presidenta de TeleSur, Patricia Villegas, anunció que la cadena recuperó la señal, luego de que fue interrumpida casi 24 horas.

António Guterres, secretario general de la ONU, celebró el diálogo entre el gobierno y los líderes del movimiento indígena. El papa Francisco hizo un llamado a la paz:”Comparto el dolor por los muertos, heridos y desaparecidos. Aliento los esfuerzos por la paz social” en todo el país.

(La Jornada, agencias)