El impacto del coronavirus en la industria de la música

Escrito por Francis Lecquian
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A casi tres meses de iniciados los primeros contagios de coronavirus en una ciudad industrial del sur de China, hoy el mundo entero sufre las consecuencias de una paralización total en muchas actividades de la sociedad y parcial en otras tantas. A puertas de cruzar el umbral de 531.317 infectados a nivel global en más de 185 países del planeta y más de 24.000 fallecidos. Noruega con casi 3.400 casos y 14 personas fallecidas, ha logrado salir del top ten de países infectados en las últimas dos semanas y los esfuerzos de la política sanitaria gubernamental, parecen dar sus pequeños resultados al bajar nuestra posición mundial, superados por Portugal, Turqia y Bélgica en contagios y por sobre Canada que ya se eleva por sobre los 4.000 casos, sin embargo el país, sigue aumentando su nivel de contagiados a una media de más de 100 personas por día.

Mientras Noruega y los gobiernos afectados incrementan sus esfuerzos para detener el contagio exponencial, este virus Corona ya produce nefastas consecuencias en un área particularmente sensible que hoy, finalizando marzo, ha dejado de un día para otro a muchos partícipes de la industria del entretenimiento y el espectáculo, completamente cesantes en sus labores y con un más que incierto futuro laboral de cara al mes de abril, y quien sabe, de los meses subsiguientes.

Sin embargo, me gustaría acotar mi análisis a la industria de la música, que no solo considera a los propios compositores e interpretes, sino que también a una innumerable serie de componentes que integran el engranaje del mercado musical; trabajadores de salas de conciertos, compañías vendedoras de tickets, productores, agentes, managers, técnicos, diseñadores, publicistas, asistentes, audiovisualistas, guardias de seguridad, montajistas, personal administrativo y de servicios menores, todos ellos básicos elementos en la compleja realización de eventos presenciales, tanto masivos como de menores grados, quienes en su conjunto, enfrentan la incertidumbre laboral en plena era de la información y el internet, donde los medios de comunicación continuan copando las entregas mediáticas con cada vez más desesperanzadoras noticias.

Los grandes nombres de la música tanto del rock como del pop, desde Guns and Roses hasta Santana, o desde Madonna hasta BTS, y ya casi sin excepción han cancelado, giras, participación en festivales, conciertos y shows de todo tipo, incluyendo también los eventos menores. Las políticas sanitarias de los gobiernos en muchos casos han motivado estas desiciones, obligando a suspender una cantidad infinita de eventos, dejando a todos los músicos, tanto los profesionales que viven de la música, como los otros que la desarrollan con distintas categorías distintas de formalidad, en el desamparo de muchos puestos de trabajo perdidos y el estancamiento total de sus principales fuentes de ingreso: el espectáculo en vivo.

Pese a que algunos gobiernos, principalmente aquellos pertenecientes al primer mundo, ya han comenzado a reaccionar para subsidiar en parte la caída de muchos músicos y trabajadores de la industria musical, que desarrollan su trabajo como entidades comerciales, empresas que pagan tanto impuestos como salarios, también es cierto que otra gran cantidad, en países menos favorecidos, ha perdido toda esperanza de continuar produciendo ingresos al menos en el corto plazo, si tratamos de ser optimistas, y aún ignoramos el alcance de los efectos que esta recesión producirá en el mediano y largo plazo y sus impactos sociales, económicos y culturales que traerá a la aldea global. En cualquier caso el presente año indudablemente resultará en una impactante desaceleración económica, con muchas quiebras y bancarrotas que generarán cadenas de problemas a la población global.

En el presente, la situación sigue de mal en peor, pese a que el gigante Chino ha logrado mantener por ya varios días sus índices de infectados por esta pandemia en torno a los 80 mil infectados, e incluso con otros países como Cuba y Rusia han comenzado conjuntamente a ayudar a aquellos países mas colapsados por este virus en Europa, en general los infectados del viejo continente no dejan de aumentar a niveles alarmantes, y ya comienza la infección generalizada en Latinoamerica, el continento con menos infectados a la fecha, por tanto, el futuro no ofrece mejores luces al menos en el horizonte cercano todavía.

Mientras las teorías conspirativas comienzan a viralizar también sus interpretaciones, abundan las fake news en internet, pero también ya comienzan a surgir las primeras voces de analistas internacionales, ofreciendo teorías acerca de los oscuros intereses que habrían tras la propagación de este virus, eventualmente creado artificialmente en laboratorios, y que ha obligado a que cada vez más gente se recluya en un forzado tiempo libre en sus hogares, y de esta forma aparece la única herramienta que va quedando a los músicos para la expresión y continuidad de sus carreras artísticas y ciertamente ya comienza a ser usada exponencialmente por quienes estan tratando de agotar las instancias para poder generar recursos: el streaming.

La expresión virtual en tiempo real comienza a emerger con fuerza en medio del Covid 19, y los fans ya no necesitarán filmar a sus músicos y artistas como solían hacerlo con sus celulares en sus conciertos, en estos días es el propio músico quien llega a tu celular con una emisión oficial o al laptop que llevas contigo o al computador de tu casa para que puedas experimentar a través del streaming, un concierto, que aunque tenga la categoría de público, obviamente esta limitado a una relación casi bilateral entre el artista y el fan y que bien podría situarse como casi una experiencia íntima para el público.

Otro aspecto interesante de esta forma de presentaar música en vivo a través de un streaming, es el hecho de que con esta instancia, el público potencial del artista puede estar localizado en cualquier rincón del mundo, basta solo tener acceso a internet para generar la conección correspondiente.

El streaming se ve como el último salvavidas para los músicos, donde el público ya no necesitará pagar un ticket para ver a sus artistas, si no que mas bien, la transacción sería reemplazada por una donación, a manera de apoyo para que los músicos puedan continuar con sus operaciones y de esta forma tratar de llevar algo de esparcimiento a todos quienes disfrutan de la música en vivo, aunque por ahora, solo sea a través de una pantalla.