La pornografía en tiempos del COVID-19

Escrito por Silvia Gurrola
Publicado el

Existe un elemento importantísimo que, a mi ver, está quedando fuera de la discusión sobre el impacto del confinamiento en la vida de las personas. Me refiero a que no se está señalando suficientemente el papel que juega la pornografía en el incremento de la violencia física y sexual que ocurre dentro de casa. Varios países en todos los continentes reportan que, a diferencia de otro tipo de crímenes, la violencia doméstica se ha disparado.

Hace un par de semanas, en España ―país donde se reporta el más alto consumo de sexo comercial en Europa― Pornhub expandió su oferta de videos Premium, mientras que, en Londres, ofreció sus productos principales de forma gratuita durante 30 días. Para dar una idea de la dimensión del consumo de pornografía, solamente Pornhub recibió 42 mil millones de visitas en el 2019 y el tráfico aumentó un 11,6% en todo el mundo desde que la pandemia confinó a trabajadores y estudiantes a sus hogares.

Previo a la pandemia, las estadísticas indicaban que una de cada tres búsquedas en Google estaba relacionada a la pornografía y, desde que los gobiernos instauraron el aislamiento forzoso como medida para reducir la propagación del COVID-19, el acceso gratuito a más de 500 páginas porno en la web va en aumento.

Lo anterior es preocupante dado que el 95% de la pornografía muestra algún grado de violencia contra las mujeres. El tipo de violencia que prolifera en la llamada “pornografía dura”, va desde insultos hasta actos degradantes y criminales como la pedofilia, violaciones en manada y violaciones transmitidas en línea que culminan en el asesinato de mujeres y niñas.

Esta industria usa los medios más sofisticados e inimaginables no sólo para atraer la atención, sino para estimular partes del cerebro que generan adicción. Desde una muy temprana edad, los varones, que son quienes consumen el 90% de la pornografía, están observando y absorbiendo actos sexuales cada vez más violentos. Además, el acceso a este tipo de contenidos es cada vez más fácil, más persuasivo y ocurre a edades más tempranas.

Debido al cierre de las escuelas, y la precariedad en la que viven millones de estudiantes que no pueden seguir su programa escolar en línea, las horas en que niños y adolescentes quedan sin supervisión, se convierte en terreno fértil para seducción de anuncios no solicitados en el internet.

En los últimos años, estudios de vigilancia registraban un aumento de violaciones cometidas por menores entre los 13 y 15 años contra infantes y bebés. Este fenómeno, se atribuye al fácil acceso tanto a la pornografía como a pornografía infantil, a la que se puede ingresar a través de cualquier celular, tableta, consola de videojuegos, etc. De hecho, toma un promedio de tan solo ocho segundos acceder este tipo de contenidos.

Diversos estudios en los EE.UU. dirigidos a adolescentes varones mostraron que, después de ver cinco vídeos ―uno tras otro―, clasificados como porno triple X, modificaron la opinión de la gran mayoría acerca de las mujeres. Al contestar los post-tests, aseveraron que las mujeres observadas merecían la violencia a la que fueron sometidas. Ninguno de ellos se cuestionó si alguna de ellas consintió su participación en la filmación, si fueron extorsionadas, drogadas o si eran víctimas de la trata.

Lo que se aprende a través de la “escuela” del porno es que las mujeres son objetos sexuales al servicio del deseo “incontrolable” del varón. Con ello aprenden también que las mujeres disfrutan al ser violentadas. Este tipo de falacias alimentan esta industria que, en los EE.UU, por poner un ejemplo, genera poco más de catorce mil millones de dólares anuales. Exorbitantes ganancias como estas, son las que han incentivado a que en México produzca el 60% de pornografía infantil para satisfacer el mercado mundial.

La razón por la que la pornografía tiene una relación directa con la violencia es porque ésta reduce la materia gris del cerebro tanto o más que la adicción a la cocaína. La ciencia ha comprobado que afecta el lóbulo frontal del cerebro, cuya función nos permite razonar, regular la impulsividad y evaluar riesgos. Es por eso que los adictos a la pornografía son más impulsivos y, cuando agreden, tienen más dificultad para contenerse.

El efecto de la pornografía no sólo afecta a terceros, de hecho, quienes han desarrollado una dependencia o adicción a ella comúnmente reportan impotencia, eyaculación precoz y/o falta de placer o satisfacción sexual con sus parejas.

Foto: Pixabay

Como pedagoga, psicoterapeuta y escritora apoyada en una vasta experiencia en la implementación de programas de prevención de la violencia de género en México, la ex Unión Soviética, África, Escandinavia, Centroamérica y el Caribe, estoy convencida de que una de las claves para prevenir y combatir este germen está en abordar a la pornografía a través de un diálogo franco y directo. De nada sirve el enfoque moralista que sólo voltea la cara al problema o niega la realidad.

Desde nuestras casas, podemos y debemos asegurar una educación sexual integral no sólo biologicista. No existe mejor candado para el acceso a la pornografía degradante que una buena educación sexual ofrecida desde la infancia acorde con la edad. Comuniquémonos con nuestros hijos, hablemos con nuestros pares, hagamos lo posible por persuadir a colegas y amigos sobre los efectos corrosivos de la pornografía.

Por último, para quienes consumen pornografía, les suplico que no subestimen el daño que les puede causar a ustedes y a sus seres queridos ―por no hablar que la industria porno es la que promueve el consumo del sexo comercial, que para abastecer una creciente demanda se vale de la prostitución forzada y la trata de esclavas sexuales―.

Los invito a que hagan uso de diversos recursos disponibles en el internet. Estos están diseñados para llevar de la mano al usuario a superar la dependencia o la adicción de una manera práctica, sencilla y gratuita.

Aprovecha este periodo de confinamiento para invertir en ti mismo. Te harás un gran favor si consigues superar este problema. Si eres sexualmente activo, recuperarás la capacidad de intimidad, de conexión. Volverás a estar en contacto con tu sensualidad y la capacidad de vivir el erotismo de una manera constructiva, sana y placentera.

Ve a YouTube y solicita “Cómo superar la adicción a la pornografía” o “How to stop watching porn” y aparecerán varias alternativas. Selecciona la que mejor se ajuste a tus necesidades y sumérgete en el proceso que te liberará de esta atadura. Tu seguridad y salud mental, así como el bienestar de los tuyos, está en tus manos.

Acerca de la autora

Silvia Gurrola. escritora y especialista en equidad de género. Nacida en México, reside en Noruega.

Visita su sitio en la web aquí