Confusión viral (cuento corto)

Escrito por Jorge Romero
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Espero que esta pequeña ironía contribuya a llenar las horas de ocio que nos proporciona la cuarentena. Para no estar ocioso, me había tirado en el sofá a dormir una reparadora siesta. Claro, reparadora de qué, dirán ustedes, si este hijoputa no hace nada. Pero en fin, cuando desperté encendí, como es lógico, mi computadora y escuché de buenas a primeras la parte final de un anuncio oficial que decía: "Si tiene estos síntomas, llame sin tardanza a virus-19 número 180 180". Me pareció, también lógicamente, de suma importancia esta recomendación y anoté en una servilleta el numerito. De hecho, ese día a media mañana había estado tomando el sol en el jardín, para no estar ocioso y recuperar un poco los colores en mi ajado rostro de pantruca.

Y justo ahora, he estornudado un par de veces, me pica la naríz y los ojos y creo que la temperarura es más alta de lo normal.

Sin dilación llamé al 180 180: -Aló, virus 19?. Sí, me respondió una voz de sargento-. Cuál es su problema?. Pues, que tengo temperatura muy alta, estoy estornudando como loco, me pica terriblemente la naríz y los ojos y estoy terriblemente asustado, ratifiqué lloroso mis lamentaciones.

Cómo se llama, qué edad tiene y cuál es su dirección? tronó la voz autoritaria.

Tosí un par de veces antes de responder y dije, lenta, suave y casi inaudible: Jorge, setenta y dos, Nesodden.

-LLAME A SU COMUNA!!! Gritó el energúmeno y dió un portazo. Digo un telefonazo.

No sé cómo explicarlo. Cómo es posible que me comunicara con Chile sin marcar siquiera el cero-cero inicial para llamadas internacionales?. Me resulta kafkiano y sólo atino a pensar que se trata de una confusión viral. Me dejo caer de nuevo en el sofá con un paño húmedo en la frente. Ay Dios, ayayay...