Los inmigrantes no pierden sus empleos debido a un bajo dominio de la lengua noruega

Escrito por Yanina López
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La sobrerepresentación de los inmigrantes en los porcentajes de población contagiada con corona virus se debe principalmente a cuestiones de índole socioeconómica. Un bajo manejo del idioma es un problema menor, escribe Susan Elfrida Fooladi.

El 24 de abril de 2020, el Gobierno publicó un comunicado de prensa que decía que "La crisis causada por el corona virus ha confirmado que vivir en Noruega y no entender el idioma puede presentar grandes desafíos". Se señaló que los inmigrantes y los refugiados están sobrerrepresentados en las estadísticas de personas contagiadas con Covid-19, y sobre esta base, nuevamente se enfatizó que los requisitos de manejo del idioma para el permiso de residencia permanente y la ciudadanía noruega deben aumentarse.

Fooladi es clara en señalar que el gobierno no ha distinguido entre causas de fondo y colaterlaes. Cita el caso evidente de EEUU donde la población afroamericana está mayormente sobrerepresentada entre los casos de afectados por el virus, comparada con los contagiados de origen europeo. No se puede decir que los afroamericanos "no entienden el lenguaje de la información de prevención de contagio", por lo que el argumento recae en su propia irracionalidad, precisa Fooladi.

Un factor a considerar es dónde trabaja la gente. Si se desea comparar, debe compararse a grupos similares. Hacer otra cosa es faltar a la rigurosidad de la investigación en términos metodológicos. Por lo tanto, se debe tener en cuenta dónde y en qué trabajan las personas. Sin duda, hay muchos inmigrantes que trabajan en profesiones bien remuneradas, pero sabemos que un número significativo trabaja en los sectores de cuidado, limpieza y servicios. Aquellos que trabajan como personal de limpieza, como auxiliar de enfermería o empleado de una tienda, están expuestos a un riesgo mayor de contagio comparado – por ejemplo - con los maestros que tienen la oportunidad de enseñar en línea, que pueden ordenar la entrega de alimentos a domicilio a través de la red y que pueden cumplir, efectivamente, los consejos sobre distancia social.

Por lo demás, para Fooladi, hay todavía más puntos críticos en la propuesta del gobierno en cuanto a aumentar las exigencias idiomáticas a las que evidentemente se está aferrando. La propuesta de ajustar los requisitos ha recibido innumerables críticas de la comunidad académica, pero el gobierno las ha ignorado. Es evidente que el gobierno está interesado en aplicar “la letra entra a golpe y castigo” como estrategia, y que aquellos que la elaboraron no tienen conocimientos sobre el aprendizaje de idiomas, señala Fooladi.

Que los inmigrantes queden excluídos del mercado laboral debido a la falta de conocimiento del idioma noruego es pura palabrería

El lenguaje es un tema que (entre otras cosas) exige tiempo, y es un tema que a menudo se complica o cuya adquisición es más lenta en la medida que se es mayor. Es de muy mal gusto amenazar con no otorgar la residencia permanente o la ciudadanía debido a la falta de habilidades lingüísticas (en un nivel relativamente alto). Luego, cuando la ausencia de habilidad linguística además se vincula al contagio en situación de pandemia, la imagen se vuelve aún más fea.

Para referirse a los refugiados es importante preguntarse qué línea han tomado las autoridades en cuanto a política de asilo. Se ha decidido que Noruega solo aceptará los llamados “refugiados de transferencia”, es decir, aquellos que pasan por el aparato de la ONU. Por experiencia, sabemos que este grupo es el que tiene menos antecedentes escolares, menos dominio del idioma y, por lo tanto, mayor desventaja para cumplir con los requisitos de un nivel idiomático más alto, puntualiza Fooladi. Así visto, pareciera que las autoridades tienen por voluntad política acrecentar las diferencias y generar una subclase sin derechos en esta aldea o rinconcito del mundo.

Por otra parte, Fooladi opina que, al parecer, aquellos que toman decisiones en este pequeño país, no comprenden el mercado laboral noruego. Enfantizan una y otra vez en que los inmigrantes y refugiados entran al mercado laboral y luego se quedan sin trabajo por largos periodos y que esto se debe a la falta de conocimiento del idioma noruego. Pero lo cierto, puntualiza Fooladi, es que un inmigrante no pierde el trabajo, después de haber trabajado varios años, a causa de eventuales carencias idiomáticas, sino más bien porque el mercado laboral noruego ha venido cambiando lenta pero firmemente a medida que la política se ha deslizado hacia la derecha.

Estamos frente a un mercado laboral que ofrece con mayor y mayor frecuencia contratos de trabajo temporales y por debajo del empleo completo (100%)

Para que los refugiados e inmigrantes tengan primero una alta participación en la vida laboral, y luego desaparezcan masivamente del mercado, deben ocurrir cosas muy distintas a los niveles de manejo del idioma. Hablamos de que, en la práctica, se mantiene a los trabajadores hasta dos años en empleos temporales para luego darlos de baja antes de que sea obligatorio extender un contrato de empleo fijo. El manejo aceptable del idioma noruego no parece ser la principal causa de la baja participación laboral.

Aquellos que están en el poder aprovechan todas las oportunidades para excluir a muchas personas de vivir de manera segura, de participar en procesos democráticos y vivir dignamente. Esto nos hace comparables con países con los que preferiríamos no ser comparados, dice Foodali al final de su artículo.

Fuente: Artículo de Susan Elfrida Fooladi en el Diario Utrop.

Susan Elfrida Fooladi es profesora en el colegio de Voksenopplæring y representante del Partido Rojo en las localidades de Ullensaker og Nannestad.