Noruega: Político inmigrante de Fremskrittspartiet a la cárcel por fraude

Escrito por Yanina López
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El 23 de octubre de 2019, el Tribunal del distrito de Nedre Romerike sentenció a Mazyar Keshvari a 7 meses de prisión por fraude.

Mazyar Keshvari debe cumplir ahora una condena de 7 meses de prisión por cometer delito de fraude al adquirir dinero del parlamento noruego para viajes sin que los viajes fueran efectivos. La noticia aparece en la prensa noruega en medio de una atención del mundo noticioso dirigida a los efectos de la pandemia global y las revueltas que sacuden a varios países del mundo. Pero hay algo que esta noticia local tiene en común con las de mayor alcance: Un modelo de vida, con pocos ganadores y muchos perdedores, que se desploma o por lo menos se tambalea como nunca antes.

El caso Keshvari es un ejemplo penoso de lo lejos que puede llegar un ser humano con su subjetividad totalmente colonizada. Keshvari no solo ha asimilado su inserción en la sociedad noruega a partir de los parámetros del imaginario nacional “vivre à la norvégienne » sino además, ha hecho suyos aquellos espacios y valores que le han permitido resolver para sí mismo un lugar de privilegios. En otras palabras, no sólo se presta voluntariamente a la asimilación cultural, sino que busca un lugar de poder, un sitio entre los poderosos, un puesto de autoridad entre los que desprecian al inmigrante precarizado y rechazan a ese otro del que también él necesita desmarcarse.

Se puede entender que sea precisamente el servilismo que le asegura un puesto cómodo, lo que finalmente lleva a este hombre a pagar con cárcel los costos de su simpatía y militancia en Fremskrittpartiet (Partido por el Progreso); partido de corte conservador de derecha conocido por su posición anti-inmigración y con varios casos de condena por corrupción u otras conductas impropias ante la ley (Veáse: https://www.nettavisen.no/na24/her-er-frp-erne-som-har-brutt-loven/3423225954.html)

La avaricia rompe el saco y la confesión atenúa el castigo: Dos cartas de un mismo juego

El año 2018, el periódico, Aftenposten, reveló que a Keshvari se le había pagado dinero para cubrir una serie de viajes que no tuvieron lugar. El Tribunal de Nedre Romerike y la Corte de Apelaciones confirmaron que Keshvari había adquirido ilegalmente 450.000 coronas por concepto de viajes vinculados a tareas de Stortinget (el Parlamento). El fraude por reembolso de dineros no gastados en viajes, quedó al descubierto.

El año pasado, Keshvari debió pagar las 450.000 coronas al parlamento noruego y ha sido condenado a 7 meses de cárcel en lugar de un año y seis meses que fue lo solicitado inicialmente por los fiscales, a razón de su voluntad de coolaboración y confesión de delito.

Para Christian Elden, el abogado defensor de Keshvari, "Es bueno que la apelación de la fiscalía haya sido rechazada por unanimidad. Keshvari no debe ser tratado negativamente obteniendo una penalización especial. La Corte de Apelaciones también redujo un poco el monto del fraude y consideró que el período fuera de un año menos que lo solicitado por tribunal de distrito. Ahora esperamos que el caso esté cerrado”, declara y agrega que "Keshvari expresa que este es uno de los días más difíciles de su vida. El castigo severo es muy pesado para él y su familia. También aprovecha la oportunidad para repetir las disculpas sin reservas que le ha hecho a su familia, a colegas, a Stortinget y al pueblo noruego".

Por su parte la Corte de Apelaciones enfatizó que Keshvari se ha hecho cargo del problema. “... ha cooperado con la policía y trató de descubrir errores en las facturas de viaje desde que se le notificó que Aftenposten estaba investigando el caso", se indica en el veredicto.

El caso se desarrolló como un llamado caso confesional, que implica un proceso legal simplificado, como escribió NTB el mismo año.

Además de explicitar sus disculpas formales al parlamento y al pueblo noruegos, Keshvari también dijo que ahora aceptará plenamente las consecuencias de sus elecciones y, por lo tanto, renunció a todos los cargos políticos y Fremskrittpartiet (su partido).

La pregunta es si, Keshvari, estará en condiciones reales de entender los orígenes (además de las consecuencias) de sus elecciones. ¿Estará en condiciones de renunciar, no solo a cargos políticos, sino a esa necesidad de privilegios y de un lugar en el mundo de los provilegiados? ¿Estará en condiciones de renunciar a la máscara blanca que ha portado sobre sus rostro de inmigrante no blanco (independientemente del color de su piel), es decir, no europeo? ¿Estará, Keshvari, en condiciones de comprender los tiempos que estamos viviendo? Pues, la cuestión de fondo ha sido su – hasta ahora – incapacidad de comprender que forma parte de un ideario que pondera sociedades basadas en el abuso, el racismo y la exclusión.

No obstante, independientemente de lo que Keshvari sea capaz de comprender o no, el mundo se está cansando de las estructuras que dan espacio a conductas como la de él. Un sistema que garantiza bienestar sólo a los “elegidos” está resultando cada vez más y con mayor fuerza, objetado y combatido por los históricamente condenados a perder, es decir, por aquellos que Keshvari, desde su posición política, ha considerado inmerecedores de una vida digna.

Fuentes: DN – Dagens Næringsliv, Radio Latin-Amerika y Nettavisen.