Noruega: Autoridades se refieren al uso del perfil étnico por parte de la policía

Escrito por Yanina López
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La primera ministra, Erna Solberg (H), es consciente de que el llamado perfil étnico tiene lugar en Noruega. Mientras, la policía asegura que están trabajando duro para prevenir el racismo.

Las olas de protestas por el asesinato de Georg Floyd, a manos de la policía en EEUU, generó manifestaciones masivas en varios países europeos, entre ellos Noruega. El racismo se vuelve así uno de los temas más debatidos en los medios de comunicación y redes sociales en estos días. La voz de los afectados, de los expuestos al racismo, emerge y ocupa espacios públicos con una frecuencia inédita. Pocas veces el debate acerca del carácter racista de las instituciones y las experiencias de microracismo había tenido tanto espacio y movilizado tanta energía en este país del norte.

En este contexto de movilización contra el racismo a gran escala, el periódico Dagbladet y la revista Utrop publicaron hace unos días entrevistas concedidas por la primera ministra de estado, Erna Solberg, por la directora de la policía, Benedicte Bjørnland y otras personalidades de la política, la academia y el mundo social. Las autoridades políticas reconocen sesgos racistas en las prácticas de control policial y se pronuncian particularmente con respecto al denominado perfil étnico que consiste en controles y arrestos basados en estereotipos, relacionados con el color de piel u origen étnico de las personas.

La primera ministra, Erna Solberg, ha expresado a Dagbladet que “El perfil étnico no está bien. Rápidamente se convierte en una situación difícil porque la gran mayoría de los jóvenes que nunca han hecho nada ilegal se sienten acosados”. Todo indica que la primera ministra conoce de cerca experiencias de este tipo, pues agrega: “También tengo amigos de otros países con un color de piel diferente, que viven en Noruega y que la policía ha detenido y preguntado si tienen un permiso de residencia. Especialmente durante mi adolescencia. Chicos adoptados que fueron detenidos porque tenían una buena bicicleta, a pesar de que se criaron en Fana, que es un área agradable en Bergen. Todo eso ha sucedido y está sucediendo, pero la policía noruega ha mejorado muchísimo” Es de observar que, para la primera ministra, vivir en un buen barrio debería ser un marcador de distinción.

Un estudio realizado el año pasado en los países nórdicos, con el título: Somos vistos como una amenaza («Vi blir sett på som en trussel») arroja resultados decidores. De los 121 jóvenes entrevistados, 30 eran de Oslo, de ellos, los pertenencientes a las llamadas minorías, manifiestan haber sido controlados por la policía sin que ésta explicara el motivo del control.

La investigadora de la Escuela Superior de Policía, Randi Solhjell, ha expresado a Forskning.no que hay datos que indican que la policía ejerce rutinas de control a jóvenes a partir de la apariencia de estos. La ropa que visten, características de corte religioso, étnico y otros factores, entran en juego al momento del control. Jóvenes de los otros países nórdicos han contado historias similares sobre la sensación de que estaban siendo controlados debido a una combinación de características étnicas y socioculturales.

El año 2018 NRK (Televisión Nacional Noruega) hizo público datos que revelaban que el consumo de drogas era dos veces más alto en la zona Oeste que en la zona Este de la ciudad (en la zona Este vive la mayoría de la población inmigrante), sin embargo, el mayor número de detenciones se realiza en la zona Este.

Según la directora de la policía, en la zona Este los jóvenes están más a menudo en las calles, al aire libre, en zonas de compra y venta conocidas, lo que facilita a la policía ver este tipo de conductas. Esto no significa que la policía vaya en busca de estos jóvenes concretamente sino que se trata de una zona donde la compra y venta es más evidente, a diferencia de los lugares cerrados como viviendas particulares donde se debe tener una sospecha real para poder ingresar, señala.

Por otra parte, precisamente, la selección sesgada de quién y cómo la policía descubre, detiene e investiga, es una de las cosas que la líder del Partido MDG (Partido Verde Mediomabientalista), Une Bastholm, quiere que se incluya en el debate sobre el racismo en Noruega.

A este respecto, la directora de la policía noruega expresa que la institución trabaja con tolerancia cero frente al racismo dentro del cuerpo policial. Eso no significa que el racismo no ocurra, pero no hay racismo sistemático en la institución, dice y añade que “trabajamos duro para prevenirlo. El llamado perfil étnico no es un método de trabajo. La policía tiene un fuerte enfoque en el control de las personas que se lleva a cabo de manera ética y responsable, en conformidad con las disposiciones de la Ley de Policía o la Ley de Inmigración”. El color de la piel no es un citerio de control y detención, enfatiza.

Rune Berglund Steen, líder del Centro Antirracista, propone la aplicación de un recibo policial.

Si compras en una tienda, recibirás un recibo de lo que compraste y de cuánto costó, dice Berglund Steen y agrega “Lo mismo debería aplicarse si la policía ha detenido a un joven. Si tiene 14 años y ha sido detenido por la policía, la policía debería poder imprimir una nota que indique la hora, el lugar, el nombre y la razón por la que ha sido detenido. Si sucede una vez y la policía es amigable, creo que la mayoría de la gente lo tomaría bien. Pero si un muchacho acumula 20 recibos de la policía sin haber hecho nada malo, entonces, tenemos un problema”. Berglund Steen dice que hay pocos niños pertenecientes a las minoritaría que no tengan historias que contar con respecto a los controles policiales.

El debate público y la preocupación por hallar fórmulas de entendimiento están a la vista. Se ha puesto al centro de la discusión, a nivel internacional, el racismo en las funciones de la policía como institución. El estado noruego y su policía hacen, hoy por hoy, grandes esfuerzos por posicionarse oficialmente contra el racismo, indicando su desaprobación al uso del perfil étnico como práctica de control y detención policial. Al mismo tiempo, se comprometen a tomar medidas para erradicar toda forma de racismo al interior de la institución. Desde luego, el tema del racismo, su carácter estructural, exige mucho más que una discusión sobre el uso del perfil étnico en el ejercicio de las rutinas policiales. Así lo demuestra el conjunto de voces, ya sea de autoridades y personalidades con influencia o de ciudadanos comunes; voces que cruzan todo el abanico de posiciones: desde aquellos que pueden hablar con propiedad acerca de la discriminación étnico-racial, hasta aquellos que defienden la idea de Noruega para los noruegos.

El debate está vivo. Ha sido empujado por la fuerza de los hechos recientes que traen a la discusión innumerables ejemplos de discriminación étnico-racial: detenciones arbitrarias, maltratos, exclusiones directas e indirectas. El asesinato de George Floyd ha reactivado la memoria colectiva y trae de regreso los asesinatos de Benjamin, Obiora y, sin duda, la masacre de Utøya como uno de los hechos más terroríficos causados por el ultranacionalismo en la historia reciente de este país. Es evidente que Noruega, como todo el mundo, tiene por delante una tarea de magnitudes.

(Con información del diario Dagbladet)