La polémica fiebre eólica con la que Noruega quiere dar portazo a su pasado petrolífero

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El Gobierno prevé endurecer el sistema de concesiones como respuesta a las protestas contra la instalación de turbinas eólicas por todo el país.

Tras años alimentando su motor económico a base de combustibles fósiles, Noruega quiere zanjar su pasado como país de petróleo y gas. La energía eólica se ha convertido en la gran apuesta del Gobierno noruego para encabezar la carrera por la economía verde. Con ese propósito, una veintena de parques de aerogeneradores se están construyendo en todo el territorio, y aunque varias plantas se basan en licencias de los años 2000, cerca de la mitad de los 37 parques actualmente en marcha se han levantado en los últimos dos años.

La fiebre eólica también ha encendido una las mayores controversias de la política noruega de los últimos tiempos. ¿Un estado exportador y líder en el sector hidroeléctrico necesita generar más energía? Es la pregunta que divide al país en el debate energético con vistas a mitigar el cambio climático, cuando el debate energético se ve salpicado por manifestaciones y episodios de tensión contra la instalación de turbinas eólicas.

El hecho de que la producción de energía eólica esté, en principio, libre de emisiones, no significa que sea respetuosa con el medio ambiente, sostienen los ambientalistas. “La energía eólica representa una industrialización a gran escala de la naturaleza noruega que no hemos visto antes. Los cambios de la tierra, con los ecosistemas congestionados, amenazan hoy la biodiversidad en el mundo. Destruir aún más la naturaleza no es el camino a seguir para resolver el problema climático”, escribe en el diario local Varden Sølve M. Rønningen, director de la organización conservacionista Naturvernforbundet en Telemark.

Lea aquí el articulo completo publicado por el diario español El País el miércoles 1 de julio

Al principio, los isleños se mostraron positivos a la construcción de las turbinas. Ahora muchas personas reaccionan con frustración y odio. A los empleados se les muestra el dedo y se les llama "nazis", dice un gerente de construcción. El gerente del proyecto dice que los pobladores lo han insultado y escupido.

El 13 de junio, durante la inauguración de dos parques eólicos flotantes en la costa Haugesund y Stavanger, anunciados como los mayores de Noruega, la ministra de Petróleo y Energía, Tina Bru, fue increpada con insultos por algunos oponentes. “Debo reconocer que por primera vez me sentí incómoda e insegura en esta situación”, escribía la ministra en su cuenta de Facebook, coincidiendo con la publicación del reportaje del diario VG en el que la gerente del proyecto eólico de la isla Frøya, a las afueras de Trondheim, uno de los focos de la protesta, describe experiencias aterradoras de los oponentes de la energía eólica.

Ver reportaje publicado en el periodico VG el lunes 15 de junio aquí.

Miles de ciudadanos de los más lejanos poblados del país han manifestado su oposición a la construcción de los parques eólicos. Foto Facebook.

En noviembre del año pasado surgió el movimiento Motvind Norge ("Noruega contra el viento"), que ha ganado en popularidad en la lucha por salvar las áreas naturales locales como Haramsfjellet y Øyfjellet, donde ha habido manifestaciones y acciones policiales en las últimas semanas. Con 13.000 socios y una recaudación de un millón de coronas (unos 92.000 euros), la organización no descarta aprovechar ese tirón para presentarse a las próximas elecciones al Storting (el Parlamento noruego).

Lea aquí el articulo titulado Noruega fortalecerá las leyes para nuevos proyectos eólicos publicado por Radio Latin-Amerika el lunes 29 de junio.

Nuevas protestas recientes de pobladores, en el momento en que se están construyendo 18 nuevos parques eólicos en todo el país, según informa La Dirección de Recursos Hídricos y Energía de Noruega (NVE, por sus siglas en noruego).