Un día cotidiano en la vida de un nicaragüense en Trondheim

Escrito por “El nicaragüense” y “La Noruega” . Editora: Andrea Z. Mannes
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Mi nombre es José. Pero ustedes pueden decirme “El nicaragüense”. Nací y crecí en Las Peñitas, una hermosa playa en la costa del Pacífico de Nicaragua. En 2019 dejé mi país y mi pueblo para venir a Noruega y reunirme con mi mujer (“La noruega”). Ella es de Trondheim, tiene 36 años y pronto vamos a tener nuestra primera bebé.

Mucha gente piensa que en Noruega la gente tiene todo. Tal vez es cierto, pero a nosotros los extranjeros nos cuesta mucho trabajo y tiempo obtenerlo. Para mí no ha sido fácil. Yo trabajo en tres lugares diferentes, uno por la noche y dos por el día. También voy a mi curso de noruego y ahora estoy en el curso de estudios sociales noruegos (samfunnskunnskap).

Por las noches trabajo en un hotel en el centro de Trondheim, o trabajaba, pues ahora todo está cerrado por la pandemia. En el hotel me tocaba lavar las áreas públicas y a veces también limpiaba las habitaciones. No tenía mucho tiempo trabajando en el hotel, y ahora que está cerrado, a mí no me tocó ningún tipo de apoyo para los desempleados.

Por el día trabajo lavando uniformes, toallas y sábanas en una lavandería industrial en Tiller (al sur de la ciudad de Trondheim) y también trabajo en una llantera, donde lavo llantas y las ordeno según la temporada de invierno o verano. Mis jefes y mis colegas me tratan bien, yo creo que les gusta mi trabajo y les gusto yo, pues soy un hombre amable y me gusta ayudar a los otros trabajadores.

Si trabajo en el turno de la noche, al otro día duermo un poco y me levanto a las 11:00 de la mañana. Cuando trabajo por las mañanas me levanto a las 5:00 o a las 6:00. Si tengo tiempo para desayunar en casa, me gusta comer unos huevos revueltos con verduras, pan o tortilla, arroz y frijoles. Eso es lo que yo comía en Nicaragua. Después de todo comer huevos y vegetales es bueno para la salud y para tener la energía que necesito para mis largas jornadas de trabajo. Pero si trabajo temprano y no me da tiempo desayunar, sólo como un sándwich con jamón, queso y ensalada.

Debo tomar el bus cuando voy a trabajar en la lavandería, pero para ir a mi trabajo en el hotel o en la llantera puedo ir en mi bicicleta o en patineta eléctrica, como esas que uno renta en la calle.

Aunque tengo tres trabajos en ninguno soy empleado fijo. Soy empleado sustituto o ringevikar como se dice en noruego. Esto quiere decir que me llaman cuando me necesitan, pero no me llaman todos los días. No sé si voy a tener más trabajo y no sé cómo será el futuro cuando nazca mi bebé. Espero que un día me den el trabajo fijo en el hotel, que es donde más me gusta trabajar. El coronavirus ha vuelto todo aún más difícil y por ahora nada es seguro.

También voy al curso de noruego por las mañanas, pero aprender noruego es muy difícil sobre todo después de trabajar por las noches en el hotel. Me he esforzado mucho en mi curso de noruego y ya sólo me faltan 150 horas para terminarlo. A veces no puedo ir al curso cuando me llaman del trabajo, pero tengo que trabajar pues mi familia no puede vivir sin dinero y aquí todo es muy caro. Mi esposa Mi esposa trabaja mucho y yo debo apoyarla. También debemos ahorrar dinero pues pronto nacerá nuestra bebé y ya saben que los bebés también requieren mucho dinero.

Las banderas de Nicaragua y Noruega.

Por la tarde voy a mi curso de samfunnskunnskap. Este curso es difícil porque nunca antes en mi vida había estudiado, solo fui hasta la escuela primaria, pero ayuda mucho que el curso es en español. El curso dura 50 horas y ya casi lo terminamos. En este curso aprendemos mucho sobre la cultura noruega y aprendí que tengo muchos derechos que antes no sabía, por ejemplo, que puedo solicitar un traductor cuando voy al doctor y no tengo que pagarlo. El curso de samfunnskunnskap es muy importante no sólo para pasar el examen y cubrir el requisito, sino también porque nos enseña muchas cosas para adaptarnos y para nuestra vida en Noruega.

Después del trabajo y de mis cursos llego a casa con mucha hambre. Me gusta comer cosas pesadas y generalmente mi esposa es quien cocina. A mí me gusta cocinar, pero cuando estoy en casa prefiero descansar o estudiar. Mi mujer es una buena cocinera, hace muchos tipos de comida, por ejemplo, hamburguesas, tacos, empanadas, carne de res, pollo o cerdo, pasta y mucho más, pero mi comida preferida son las hamburguesas. Los noruegos dicen que su pescado es el mejor del mundo, pero a mí no me gusta, pienso que el pescado en Nicaragua es el mejor en el mundo, más salado y con más sabor.

Mi esposa y yo tenemos una buena relación en la que yo me siento seguro y muy amado. Soy muy afortunado pues mi esposa puede hablar español y en mi casa lo hablamos todo el tiempo. Así es más fácil para mí, pues en el trabajo hablo inglés y noruego y eso es muy cansado. Es muy bonito poder expresarme en español con mi esposa, sobre todo cuando estoy cansado o cuando necesito expresar mis frustraciones o mis problemas, pero también me da mucho gusto poder decir lo que me hace sentir bien en mi lengua materna, sin necesidad de pensar demasiado para decir una oración.

Mucha gente dice que tengo una buena oportunidad de hablar y aprender noruego en casa, pero pienso que ellos no entienden cómo es estar en un país en dónde nadie habla mi lengua y dónde yo no entiendo nada de lo que dice la gente en la calle.

Lo que más deseo es tener mi residencia permanente y por eso debo estudiar las 500 horas de noruego, 50 horas del curso de samfunnskunnskap, tener un trabajo de 100% (tiempo completo) y ganar 264 000 mil coronas al año. Pero en verdad esto es muy difícil… ¿Cómo puede un extranjero trabajar de tiempo completo, estudiar noruego, y pasar tiempo con la familia? Creo que esto es un problema para los inmigrantes que venimos a Noruega por reunificación familiar, nosotros no tenemos derecho a muchos de los apoyos que brinda el NAV.

Por ejemplo, si mi niña no tiene lugar en la guardería (barnehage) cuando termine nuestro tiempo para cuidarla (foreldrepermisjon) en abril del próximo año, no nos van a apoyar económicamente con el dinero que dan para padres que se quedan en casa con sus hijos pequeños (kontantstøtte, 7000 coronas al mes), y yo no tengo derecho al dinero para el desempleo (dagpenger) ni a otros apoyos del NAV, pues no he vivido el suficiente tiempo en Noruega (5 años).

Esto es injusto. Tal vez mi esposa necesitará pedir una pausa sin sueldo en su trabajo para cuidar a mi bebé mientras tenemos lugar en el barnehage en agosto. Estas cosas son las que debemos pensar cuando vamos a votar por los diferentes partidos políticos, debemos elegir a los candidatos que nos den los mismos derechos para todos, noruegos e inmigrantes por igual.

Extraño mucho a mi familia en Nicaragua, hablo con ellos casi todos los días. Cuando pueda ir a mi país voy a pasar mucho tiempo con ellos, tomarme unas cervecitas, comer pescados fritos, surfear, pescar, jugar con mi hijo y disfrutar el tiempo con mis amigos.

Sobre los autores:

“El nicaragüense” es alumno del curso de noruego y samfunnskunnskap en la escuela para educación de adultos (TROVO) en Trondheim. “La noruega” es esposa de “El nicaragüense”.

Sobre la editora:

Andrea Z. Mannes, profesora del curso de samfunnskunnskap para inmigrantes latinoamericanos en TROVO-Trondheim. Contacto: andrea.zamora.mannes@gmail.com