Convocan al embajador de Estados Unidos en Noruega para aclarar las recientes revelaciones de espionaje de Washington a líderes europeos

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El Ministerio de Defensa de Noruega anunció este jueves en su cuenta oficial en Twitter que convocó al embajador de EE.UU. para aclarar detalles del presunto espionaje a líderes europeos que realizaba el país norteamericano con apoyo de Dinamarca.

"Hoy el Ministerio de Defensa tuvo una reunión con el embajador estadounidense en Oslo, en la cual dejamos en claro que la inteligencia contra los aliados es inaceptable e innecesaria", informó el jefe de la cartera militar de Noruega, Frank Bakke-Jensen.

Este jueves, la primera ministra noruega, Erna Solberg, dijo que estaba "complacida de que los estadounidenses hayan dejado en claro que cambiaron sus prácticas de 2014, [...] y que quieren cooperar con nosotros y con otras partes para esclarecer lo que sucedió".

Informe de la inteligencia danesa

Conforme a los datos de la investigación interna de la inteligencia danesa, Copenhague facilitó a EE.UU. el acceso a sus sistemas de comunicaciones para que pudiera vigilar a sus vecinos europeos. Entre los políticos espiados por la NSA, gracias a esa cooperación, están la canciller alemana Angela Merkel, el entonces ministro de Exteriores y actual presidente alemán Frank-Walter Steinmeier y el exlíder de la oposición alemana Peer Steinbrueck. Además de esas prominentes figuras de la política de Alemania, los estadounidenses también intervinieron en las comunicaciones de altos funcionarios de Suecia, Noruega y Francia, de acuerdo con los datos estudiados, que abarcan los años 2012 y 2014.

Ante este aluvión de críticas y reacciones, la ministra de Defensa danesa desde 2019, Trine Bramsen, ha salido a capear el temporal y en un mensaje de calma ha declarado públicamente que “la escucha sistemática de aliados cercanos es inaceptable”. Pese a sus palabras, la investigación avala que los sucesivos Gobiernos, especialmente el Ministerio de Defensa, conocían la Operación Dunhammer al menos desde agosto del año pasado. Un dato significativo es que Bramsen frenó en seco el nombramiento de Ahrenkiel como embajador de Dinamarca en Berlín.

Peter Hultqvist, ministro de Defensa sueco, pidió inmediatamente explicaciones al Gobierno danés: “Exigimos estar plenamente informados sobre los asuntos que conciernen a los ciudadanos, empresas e intereses suecos”. Esa línea ha adoptado también su homólogo noruego, Frank Bakke-Jensen.

Por su parte, Audun Lysbakken, líder del Partido de la Izquierda Socialista en Noruega, describe a la prensa local lo sucedido como un “abuso de confianza profundo, grave y perturbador”.

Dinamarca y Alemania bautizaron 2020 como el “año de amistad cultural” entre ambos países. Hoy, esa relación está a punto de saltar por los aires. Los servicios secretos daneses colaboraron con Estados Unidos para espiar, entre otros, a la que ha sido la líder europea más influyente en la última década: Angela Merkel, según una investigación periodística publicada este domingo por medios como el francés Le Monde, el alemán Süddeutsche Zeitung o la cadena pública danesa DR. El presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana apremiaron este lunes a un “total esclarecimiento” del papel presuntamente desempeñado por Dinamarca, informa Efe.

El “escándalo”, como lo han calificado algunos políticos europeos de países afectados como Alemania, Suecia, Noruega y Francia, empezó en 2014. Fue aquel año cuando Thomas Ahrenkiel, jefe del Servicio de Inteligencia de Defensa de Dinamarca (FE, por sus siglas en danés), comenzó a investigar internamente si EE UU, donde gobernaba la Administración de Barack Obama, llevaba tiempo abusando de su acuerdo de colaboración con Dinamarca en asuntos de espionaje. De hecho, justo un año antes, en 2013, Merkel ya había expresado su malestar al líder estadounidense, por lo que tachó de “inaceptable espionaje entre amigos”.

Las pesquisas del FE, llevadas a cabo por cuatro hackers, continuaron su curso y se centraron en escuchas telefónicas, interferencias en los cables submarinos de conexiones a internet y mensajes de texto, a los que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en inglés) de EE UU pudo tener acceso gracias a ese pacto con Copenhague. Las informaciones obtenidas por la NSA afectaban a socios y aliados del más alto nivel en la escena internacional, como la canciller Merkel, el entonces ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier (actual presidente de la república federal) o líderes de los vecinos escandinavos cuyos nombres no han trascendido a la prensa, entre otros. Tras un año de investigación, Ahrenkiel demostró en 2015 que ese espionaje de la NSA a través del FE fue real y que sucedió entre 2012 y 2014. Así lo constató en un informe llamado Operación Dunhammer (junco, en danés) que ahora copa toda la atención mediática de Escandinavia y Alemania y que también ha llegado hasta Bruselas.

“El caso se remonta a hace años. Pero si la información es cierta, no es aceptable, menos aún entre aliados europeos”, afirmó Macron, tras las consultas intergubernamentales en formato virtual con Merkel que este lunes mantuvieron los dos dirigentes, quien su expresó su “confianza” en que el Gobierno danés “aclare” lo ocurrido.

(NRK, Dagbladet, VG, El País).