Crónica: Sentirse sola en tiempos de pandemia

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Es urgente establecer un plan para mejorar la salud mental de los jóvenes durante la reapertura de la sociedad. Benedicte Andersen, de la Cruz Roja Juvenil, escribe sobre sus propias experiencias de soledad en tiempos de pandemia.

Otoño de 2020. Dormir por la noche se ha vuelto difícil. Encontrar motivación para levantarse por la mañana y unirse a las reuniones de equipo a las 8, a las 10 y a las 12 del día es casi imposible. Los días consisten en decir tu nombre e intentar seguir una aburrida presentación digital, sentada en una sala de grupo con pantallas negras y micrófonos apagados. Encontrar la motivación para seguir en un día así, tan frío, sin poder conocer a otras personas, sin poder hacer lo que quieres, lo que te da algo a cambio. No va a durar mucho.

Soy una del 82% de las jóvenes noruegas que se sienten solas hoy en día. Como la mayoría, he asumido mi responsabilidad y he hecho mi parte del trabajo para responder a las medidas enérgicas y controlar el contagio en Noruega. Nuestra principal prioridad como sociedad ha sido proteger a los grupos más vulnerables. Los jóvenes hemos sido buenos y nos hemos puesto de pie para seguir los consejos de las autoridades durante la pandemia. Pero el precio de este esfuerzo ha sido inmenso y para nuestro camino a seguir, nadie tiene un plan.

Para aquellos de nosotros que hemos experimentado estar fuera de cualquier cohorte y saber lo doloroso que es no ser elegidos. Para aquellos de nosotros que aún no estábamos en los chats grupales adecuados. Para aquellos de nosotros que tenemos que mirar cómo los demás están aparentemente bien. Para aquellos de nosotros que ya no tenemos con quien reunirnos cuando las escuelas cierran. Para aquellos de nosotros que de repente luchamos por encontrar los puntos luminosos o que no encontramos algo que espectar en nuestra nueva vida cotidiana. Para aquellos de nosotros que perdemos la oportunidad de participar en actividades de ocio que significan tanto para nosotros y perdemos la energía y la chispa de vida que las actividades nos proporcionan. Para aquellos de nosotros que luchamos por adaptarnos cuando estamos constantemente saltando de un lado para otro entre las fuertes restricciones y la nueva normalidad. Para nosotros, el costo ha sido más caro de lo que podíamos permitirnos.

Cuando regresamos a la escuela por primera vez después de un par de semanas con escuela en casa en la cama, ha sido difícil continuar como antes. Todas las pruebas escolares que se suponía que debíamos tomar mientras la comunidad estaba cerrada desaparecieron y, de repente, llegaron todas al mismo tiempo. La soledad y el aislamiento que te muerde cuando te sientes sola en casa no desaparecen con la misma facilidad que aparecieron. Especialmente cuando los pocos servicios disponibles para los jóvenes ya no lo están. Cuando el almuerzo, de pronto, se come a solas porque tenemos que sentarnos en el aula. Cuando las 2,5 enfermeras de salud de las que dispone la escuela repentinamente son reubicadas para llevar a cabo el rastreo de contagios. Cuando la cola para un psicólogo se ha vuelto aún más larga que antes. Para aquellos de nosotros que necesitamos un poco de ayuda adicional, las autoridades no han hecho un plan ni se han hecho responsables de lo que sucederá a continuación. Un plan comienza a ser urgente.

Ahora somos el grupo más vulnerable. Yo, como muchos otros jóvenes, me siento olvidada. Ahora merecemos y necesitamos ayuda para seguir adelante después de un período muy duro y difícil. Los cierres han tenido consecuencias importantes para nuestra salud mental y debido a la pequeña cantidad de servicios que ya han sido difíciles de encontrar, de repente hay aún más personas luchando por ellos. Todos sabemos que la reapertura de la sociedad va a ser exigente y me preocupa lo que pasará si las autoridades no empiezan a tomarnos en serio a los jóvenes. Si no se hace nada ahora, no estaremos todos después.

Durante la Semana de Arendal 2021, la Cruz Roja lanza el informe “Psychic Loneliness” sobre la soledad entre niños y jóvenes. Un informe que muestra una creciente soledad entre los niños y jóvenes en Noruega durante la pandemia de coronavirus. En el informe se puede leer sobre las recomendaciones de la Cruz Roja al gobierno en relación con la reapertura de la sociedad, con medidas concretas para la niñez y la juventud.

Puede leer más sobre el informe de la Cruz Roja en noruego en: https://www.rodekors.no/aktuelt/psykt-ensom/

Fuente: Røde Kors (Cruz Roja de Noruega), 16 de agosto de 2021. Publicado en nuestro sitio con autorización de la autora, Benedicte Andersen.

Título de Radio Latin-Amerika

Traducido por Yanina López