Oslo inaugura el Museo Munch, con la mayor colección del gran pintor noruego

Publicado el

Este viernes 22 de octubre abre sus puertas el nuevo museo Munch. El modernísimo edificio ubicado en Oslo alberga la colección más grande que existe de la obra de Edvard Munch (1863-1944). Munch, un artista de rica trayectoria, es popularmente conocido por su obra El grito.

El esperado museo exhibirá una rica colección de la herencia y la cultura de Noruega y miles de obras de arte del artista Edvard Munch, además de presentar un concepto de museo contemporáneo que destaca el papel urbano de la arquitectura y la responsabilidad histórica de Oslo y de la nación en su conjunto.

El proyecto se vio afectado por varios reveses a lo largo de los años, incluidos obstáculos políticos con respecto al diseño y la ubicación propuesta, así como retrasos relacionados con la pandemia de Covid-19. La nueva estructura de 13 pisos y 60 metros de altura está destinada a ser un centro dinámico para la cultura contemporánea que se adapta a los diferentes intereses demográficos. La arquitectura servirá como referencia al puerto vikingo original, desplazando el punto focal de Oslo hacia su intersección con el fiordo.

El museo fue diseñado con un itinerario ascendente que crea una sensación de comunicación vertical; El nivel del suelo, que sobre el público es un espacio de reunión e instalaciones recreativas, está conectado con la azotea, que alberga el observatorio y las terrazas, traduciendo los diferentes estratos históricos de Oslo.

El proyecto se construyó con criterios de conciencia ecológica, donde la estructura, los sistemas de ventilación y la construcción colaboran de acuerdo con el concepto de Casa Pasiva. Las fachadas están revestidas con aluminio perforado de diferentes opacidades que "dan lugar a una percepción enigmática y evanescente del edificio", que corresponden a los leves cambios que genera el clima de Oslo para crear diferentes tonalidades a lo largo del día.

La pintura más famosa del museo, El grito, expresa la angustia humana, fuerte emoción con la que se ha identificado la humanidad en el año que recién terminó. Realizada en 1893, y con varias versiones en pintura, dibujo y grabado, surgió de un estremecimiento de tristeza durante una caminata al atardecer, como reveló el pintor, quien, preso de una fatiga moral, temblando de miedo, sintió un grito infinito que atravesaba la naturaleza.

Las sentimientos humanos como la angustia y la melancolía fueron motivo fundamental en sus poderosas imágenes y grabados, al igual que la expresión erótica o la misma muerte. “Él quería que su arte fuera personal y profundo, despojando los estados existenciales del alma humana”, describe el Museo Munch.

Conocer más sobre otras de sus creaciones artísticas es uno de los propósitos de la nueva sede arquitectónica, así como acercarse a la turbulenta vida, pues en la infancia Munch sufrió la pérdida de su madre y hermana a causa de tuberculosis. También luchó contra el alcoholismo y afecciones mentales que lo obligaron a internarse en sanatorios.

Edvard Munch inició su formación entre el ascenso del impresionismo y posimpresionismo. Deambuló entre Francia, Alemania y los países nórdicos. Es considerado un gran simbolista y precursor del expresionismo alemán. Sin embargo, fue motivo de incomprensión y censura en varias ocasiones, al punto de que se llamara a la policía como reacción a sus exposiciones.

La colección del Muchmuseet, o Museo Munch, está constituida por más de 28 mil piezas, así como documentos, cartas, fotografías y objetos personales. Edvard donó a la ciudad de Oslo unas mil 100 obras antes de su muerte, ocurrida en 1943 a los 80 años, a las que se sumaron las cedidas por su hermana Inger y otras adquisiciones. Esta institución posee en su colección permanente más de la mitad de su producción pictórica e impresiones de sus grabados.

La sede original se inauguró en 1963 como un homenaje en el centenario de su nacimiento, construido ex profeso para el legado. Ubicado en el centro de Oslo, cerca del Jardín Botánico, con el tiempo su capacidad fue rebasada, por lo que se sometió a ampliaciones, además de que cerró algunos meses después del escandaloso robo en 2004 de El grito y la Madona, dos de sus pinturas más famosas y valiosas.

La polémica ha formado parte en la génesis del edificio, a inaugurarse en unos meses. “Construir para el futuro”, se anuncia. La propuesta del Estudio Herreros fue elegida tras un concurso en 2009. Sin embargo, se criticó que se utilizaran millonarios recursos, por lo que algunos pedían ampliar nuevamente el museo ya existente o trasladar parte de la colección al Museo Nacional de Noruega.

Finalmente, en 2015, el Parlamento noruego dio luz verde para erigir la construcción de 13 pisos, que no sólo exhibirá, sino conservará el vasto acervo; además, organizará muestras temporales de otros creadores contemporáneos, y cuenta con espacios de entretenimiento, cine, tiendas y un restaurante en el piso más alto, con una prometedora vista del fiordo en la bahía de Bjorvika, la misma donde está la Ópera de Oslo.

“El edificio es parte de una nueva generación de museos en el mundo que redefinen a las instituciones culturales”, que proponen dar nuevas visiones y experiencias relacionadas con el encuentro con el arte, se describe en el sitio en Internet de la construcción en proceso.

Hablar de Edvard Munch es hablar “de no aceptar las reglas convencionales, luchar contra la oposición, de no rendirse nunca”, describió el arquitecto español Juan Herreros, uno de los socios del despacho responsable de la flamante torre que se antepone verticalmente a la línea del horizonte sobre la ciudad.

Ingrese al sitio web del Museo Munch aquí.