“Nunca hablar sobre paz es un fracaso”: Monseñor Henao, sobre la paz en Colombia
Nueve años después de la firma de los Acuerdos de La Habana, la paz en Colombia continúa siendo un proceso de largo aliento, complejo y desarrollado en el marco del conflicto armado que todavía sigue vigente.
Radio Latin-América reunió hoy en Oslo a tres figuras centrales de este proceso, en el marco de la Conferencia Juntos por la Paz en Colombia: Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria director de la Fundación Instituto para la Construcción de la Paz, Dilia Consuelo Fuentes, médica y líder de reincorporación y Diego Tovar firmante, exguerrillero y líder en la implementación.
Con ellos abordamos la ambiciosa estrategia del gobierno de Gustavo Petro, conocida como Paz Total, los fallos en la implementación del acuerdo de 2016, y el rol de la comunidad internacional, entre otros temas.
Paz Total una estrategia ambiciosa
El actual gobierno del presidente Gustavo Petro heredó la implementación del Acuerdo de Paz de 2016 de su antecesor, Iván Duque. El período de Duque terminó con denuncias de los firmantes de paz, quienes acusaron al gobierno de no cumplir lo acordado. Frente a esta situación, Petro implementó la estrategia de Paz Total, la cual, según explica Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, busca negociar simultáneamente con todos los grupos armados que hay en Colombia. Esta política se caracteriza por haber abierto cerca de diez mesas de diálogo a la vez, incluyendo procesos con el ELN, el Crimen Organizado, disidencias de las FARC y grupos urbanos. Con este enfoque, el objetivo del Gobierno es reducir la violencia y generar transformaciones estructurales en el país.
A pesar de los desafíos evidentes y lo ambisioso de esta estrategía, Monseñor enfatiza que es un paso crucial y que los esfuerzos no deben verse como fallidos, ""Nunca hablar sobre paz es un fracaso. Hablar sobre paz es siempre una ganancia, siempre es un logro".
En cuanto a la reincorporación de los excombatientes, Dilia Fuentes ofreció cifras que demuestran el compromiso de la mayoría de los ahora exguerrilleros. Cerca de 12,000 personas se acogieron al proceso, y el 85% se encuentran activas, unas 10,900.
Al responder a la pregunta sobre qué fue lo que falló en el Proceso de Paz para que hoy haya disidencias de las FARC-EP, Fuentes afirmó que algunos grupos simplemente no se acogieron a los acuerdos y, además, atribuyó la persistencia de estos y otros grupos armados a fallas estructurales en la implementación. Argumentó que el Estado no logró retomar el control de áreas que dejó la guerrilla para garantizar el acceso a derechos, la tierra, alternativas de desarrollo y, sobre todo, seguridad.
Lentitud en la implementación
Diego Tovar profundizó en la lentitud de la implementación, la cual ha desconocido su verdadera esencia y potencial transformador, llevando a la decisión de ampliar el acuerdo por siete años más.
Tobar también fue crítico con aspectos metodológicos de la Paz Total al señalar la ausencia de "líneas rojas claras a los diferentes actores armados", ha generado una falta de compromiso que ha permitido que actores sentados en negociaciones actuales, atenten sistemáticamente contra los excombatientes, provocando el desplazamiento de 1,000 firmantes en el primer año del actual gobierno.
Tovar analizó la mesa de diálogo congelada con el ELN, puntualiza que a esta guerrilla le ha faltado un proceso de reflexión similar al que hicieron las FARC frente a las víctimas. Esta falta de compromiso se evidencia en la ofensiva lanzada este año en el Catatumbo en el Nororiente de Colombia, causando 70,000 desplazados y cerca de 300 muertos, provocando una crisis humanitaria.
La implementación continúa
Un desafío urgente señalado por Monseñor Henao es el reciente recorte del mandato de la Misión de Verificación del Consejo de Seguridad de la ONU, una medida impulsada por Estados Unidos. Este recorte limita la capacidad de la Misión para supervisar la implementación de las decisiones judiciales de la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz), y también en lo referente a eje de etnicidad que involucran a las comunidades rurales y indígenas y afrocolombianas, que son las poblaciones históricamente más afectadas por el conflicto en Colombia.
Aunque la ONU no cierra su mandato, sino que lo restringe a ciertos puntos, esto presenta un un desafío muy grande para Colombia. Lo que se requiere una comunidad internacional muy activa que se interese, que apoye, que haga seguimiento, puntualiza Monseñor Henao.
El reto primordial, según los invitados, sigue siendo la seguridad. Fuertes indicó que sin seguridad no hay paz, y citó el asesinato de cerca de 500 firmantes de paz. Afirman que, pesar de estos desafíos, los Acuerdos de Paz de La Habana siguen vigentes y su implementación continúa.
De cara a las elecciones de 2026, la situación política es compleja. Para analistas que acudieron a la conferencia, la paz ha quedado al margen del debate, mientras la ultraderecha intenta impulsar un discurso de seguridad apoyado por Estados Unidos. Otros consideran que el narcotráfico y la situación en la región del Caribe son temas centrales para la estabilidad regional que Petro debe manejar urgentemente.
Finalmente, se enfatizó que la paz debe ser adoptada por todos los colombianos, sin importar el color político. La sociedad civil debe votar en 2026 pensando en la construcción de la paz como proyecto nacional.
Aquí puedes escuchar el programa transmitido en vivo por Radio Latin-Amerika.
