"No, ver a dos hombres besarse no hará a su hijo gay"
Se acerca el mes del orgullo. Durante junio, las calles de Oslo y sus alrededores se emperifollan de banderas arcoíris. Incluso distintas marcas —las mismas que financian a políticos en contra de los derechos queer o que votan contra la libertad de nuestros cuerpos— aprovechan la vorágine LGBTQ+ para vestirse de sus colores. Pero, entre el glitter, las lentejuelas y el bloqueador solar, es fácil olvidarse de las pancartas políticas en casa.








