Ni perdón ni olvido. Cuando el fanatismo no debate sino aniquila
A 15 años de los atentados terroristas que remecieron a Noruega. Hay silencios que pesan más que cualquier estruendo. Al recorrer el lugar del primer atentado del 22 de julio de 2011 en Oslo, resulta sobrecogedor contemplar el arte conmemorativo elaborado con los propios restos que dejó la explosión. Estar allí no solo impacta por la magnitud de la tragedia, sino por la lección de dignidad de una sociedad que decidió no ocultar sus cicatrices, sino convertirlas en un recordatorio indeleble del peligro que representa el extremismo.









